Baja de costos y suba de precios podrían volver a hacer de la soja un negocio atractivo

Los productores necesitan cosechar al menos 2.300 kilos por hectárea para pagar sus cuentas

Las dos últimas zafras de verano fueron complicadas para los agricultores uruguayos, por las relaciones de precios y por el clima, sin embargo este año el panorama parece haber cambiado. Los malos resultados productivos y económicos de las campañas 2014/15 y 2015/16 obligaron a ajustar los costos productivos y a ser más eficientes, y eso se logró.

Además este año el clima viene espectacular para el desarrollo de los cultivos, con al menos una lluvia semanal, elevando su potencial de rendimiento; y por otra parte, los precios internacionales de la soja han subido de forma importante debido a las inundaciones en Argentina, que podrían generar importantes pérdidas productivas que podrían reflejarse en un menor stock mundial de la oleaginosa.

La suba de precios se podría esperar por una probable escasez de precipitaciones, ya que se pronosticaba un año Niña, que generalmente ocurre acompañado con lluvias por debajo del promedio histórico. Sin embargo ocurrió todo lo contrario, las lluvias fueron muy frecuentes, demasiado abundantes en algunas provincias argentinas que tuvieron grandes inundaciones, y eso impacta en lo productivo.

En el mercado local el precio de la tonelada superó los US$ 380 en los últimos días, y varios productores decidieron comprometer parte de la futura cosecha para capturar esas cotizaciones.

"Venimos con una relación insumo-producto que viene mejorando mes a mes, a medida que va avanzando la zafra, sobre todo en soja, que es el cultivo que está moviendo la economía agrícola. Comenzamos con precios en US$ 350 y US$ 360 por tonelada en el momento de la siembra, y a medida que iba avanzando esas cifras mejoraban", dijo a El Observador el gerente comercial de Erro, German Bremermann.

El empresario analizó que esa suba de precios permitió que los productores vendieran parte de su estructura de producción, que a los costos de siembra permiten un rinde de equilibrio mucho más bajo que el del año pasado y el anterior.

Consideró que hay una expectativa de rentabilidad más interesante, aunque no hay que olvidarse que los cultivos más tempranos recién están entrando en el período crítico, y restan 40 o 45 días para concretar su potencial de rendimiento.

Con esta nueva realidad de costos y precios, el productor que alquila campo necesita un rinde de equilibrio de 2.200 o 2.300 kilos por hectárea, según Bremermann, quien reconoció que con este panorama las expectativas son de superar los 2.500 kilos por hectárea de promedio.

"Hay un área importante de soja en todo el país, que está muy bien encaminada, las perspectivas son muy buenas para los meses de abril y mayo, para que el sector agrícola de secano tenga una inyección grande de dinero y así palear la situación de los últimos años que fueron malos", dijo el ejecutivo.

Reconoció que hay productores que están complicados financieramente tras dos años muy críticos, por la baja generalizada de precios de todos los granos y también porque hubo problemas productivos importantes con los cultivos de verano.

Los negocios

Bremermann estimó que en promedio los productores vendieron entre 20% y 25% de la cosecha estimada. Agregó que tras las subas de los últimos días se vendió algo más, así que probablemente se haya llegado a 30% de promedio. Pero aclaró que no todo tiene precio total fijado, porque hay un porcentaje en primas.

"Los precios a los que se vendió ese porcentaje tienen una relación interesante respecto al costo de los insumos, y generan muy buenas expectativas para el negocio", reconoció el integrante de la empresa Erro.

Cabe recordar que según un estudio de la consultora Deloitte y la Mesa Tecnológica de Oleaginosos, el precio promedio de la soja del año pasado fue US$ 332 por tonelada puesta en el puerto.

En la primera etapa de la zafra pasada el precio se ubicaba en el entorno de US$ 300 por tonelada, después subió a más de US$ 400 y luego bajó pero en menor proporción. Pero esa suba se dio al final del período del cultivo, cuando los productores ya habían vendido casi toda su producción. Además, la producción fue muy inferior en calidad y rendimiento –respecto a otros años– por las abundantes lluvias de abril.

El maíz

Consultado sobre la situación de los cultivos de maíz, Bremermann señaló que los de primera están muy buenos, y ya superaron la etapa crítica de riesgo. Están en el final del llenado de granos y se esperan muy altos rendimientos. Sobre los cultivos de segunda dijo que también están espectaculares, pero que habrá que ver cómo evolucionan en febrero, fecha en que transcurre el período crítico.

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