Bajo la "cáscara" del discurso

Hoy se estrena la nueva película de Daniel Hendler, El candidato, y sus protagonistas la analizan
El Candidato, la nueva película del actor y director uruguayo Daniel Hendler, es una experiencia difícil de clasificar incluso para los propios actores del filme. Por un lado, se está constantemente con la sensación de que se asiste a algo privado e íntimo, a una cocina o fábrica a la que pocos tienen acceso a pesar de su universalidad, que se va cubriendo con un manto de tensión a medida que avanza la trama. Por el otro, su humor juega muchas veces con esa misma tensión, con la propia identidad de los personajes que la componen, lo que la saca de los parámetros usuales de los géneros de forma intencional.

La película cuenta la historia de Martín Marchand, un empresario agropecuario exitoso que pretende crear su propio partido y ser el candidato para las próximas elecciones. El problema principal es que carece de ideas, de un molde político y su visión parece no ir más allá de lograr "que la gente esté contenta". Para construir una campaña desde la nada misma, contratará a un grupo de asesores y publicistas que por un fin de semana convivirán en su enorme casona campestre, donde las sospechas comenzarán a sumarse y los problemas en torno a la estrategia vacía crecerán.

A la hora de hablar de la película, los actores coinciden en mucho de lo que el propio director expresó hace algunos días en El Observador: que se enfoca en la construcción de aquellos discursos vacíos que el votante muchas veces compra sin detenerse a pensar, algo que todos catalogan como universal y sumamente contemporáneo.

"Tiene una incógnita que surge espontáneamente de esta época. ¿Qué es la verdad y dónde está la mentira en un discurso? Estamos tan acostumbrados al doble discurso que creo que sin el humor esta película no se podría contar", explicó Ana Katz, una de las protagonistas de la película. La actriz personifica a la coordinadora de campaña, una mujer que debe centrarse en casi todos los detalles y que además debe tratar de ubicar al personaje del candidato –interpretado por el actor Diego De Paula– en algún espectro político para desarrollar una estrategia en torno a él. "El guión lo conocía bastante, me gusta mucho. Uno no sabe dónde está la verdad, la realidad, qué va a pasar ese fin de semana con esa gente. Hay un juego de roles permanente".

En ese juego, las características de cada personaje salen a relucir de forma diferente, pero toda atención se la lleva el protagonista principal, que esconde su debilidad y falta de conocimientos debajo de un porte altanero e impredecible, pero que denota al mismo tiempo una evidente sensibilidad.

"El tipo en el fondo es débil, es muy egocéntrico. Quiere armar una imagen y una posición que profundamente no tiene. Hay como un paralelismo muy interesante entre armarse un candidato y el armarse como persona. En el fondo es un tipo que no sabe bien donde está. Yo siento que el esta incómodo en ese mundo, todavía no se encontró. Y ahí viene eso de que admira las estrellas de cine: quiere ser mirado, necesita ser mirado, quiere ser lindo, tiene problemas con el peso. El hilo conductor de todo eso es que es un tipo débil, que en el fondo incluso no confía mucho en él", explicó De Paula sobre su personaje. En ese sentido, una de las escenas que refleja de mejor modo las palabras del actor es un momento en que Marchand intenta decidir si lo mejor es lanzar una campaña de "extrema izquierda o de extrema derecha".

"La película tiene un humor bárbaro. Para mí todas esas situaciones del armado de una campaña son muy graciosas, patéticamente graciosas. Es ver la falta de contenido", analizó el actor.

Otro de los protagónicos de la película recae sobre Matías Singer, que presenta el personaje con el que tal vez el público se sienta más identificado: un diseñador gráfico que se siente un extraño en esa casona y al que le cuesta amoldarse a un grupo de trabajo muy heterogéneo. El actor, hermano de Hendler, es quien se encarga a su vez de la música de la película, elemento importante para generar el ambiente propicio que demandaban algunas de las escenas claves del filme.

"Tocaba la guitarra en la casa y me grababa. Estuvo bueno porque para ellos terminó la película cuando terminamos de grabar, pero para mí no. Llegué a mi casa pensando y eso me llevó a hacer varias bandas de sonido. Probé mucho", explicó Singer.

Trabajar con Hendler

Todos los actores coincidieron en que la dirección de Hendler requiere de concentración y exigencia, pero que logró sacar lo mejor de sus personajes, incluso perfiles o características que ellos mismos no habrían descubierto de no ser por la impronta que el director le dedicó a cada uno.

"Logró sacar de mí todas las sospechas que yo tenía sobre el personaje, y terminé con una composición distinta a la que yo hubiera hecho desde mi opinión (...) Daniel (Hendler) tiene eso, es muy exigente en el set, pero después ves que el material es más singular de lo que uno esperaba", explicó José Luis Arias, actor que interpreta al asistente del empresario, un personaje que maneja los hilos de la historia más de lo que se ve a simple vista.

Pese a que la película se basa en un fenómeno global –el caso de Donald Trump en EEUU como candidato es un ejemplo de ello– Ana Katz resalta que también es "profundamente latinoamericana".
"Si bien figuras así existen en todo el mundo, (el personaje) tiene el deseo de armar su propio partido y es también un deseo de ser de otro país. Quiere parecerse a gente de otro país. Lamentablemente nos representa", consideró.

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