Baldwin, la TV y el repetido humor contra Trump

El actor que hace la imitación más popular del presidente de EEUU presentó el programa que es visto como esencial voz opositora
Se esperaba una fiesta de parodias al presidente Donald Trump y así fue: Saturday Night Live, el programa icónico de la televisión estadounidense, goza de sus mejores ratings en 20 años gracias a una serie de parodias apuntadas a Trump que provienen de la etapa de campaña electoral.

El combate empezó con Alec Baldwin, actor que cobró una nueva popularidad (que ya era elevada por su trabajo en series como 30 Rock y una incontable cantidad de películas, además de un podcast que está entre los más populares del país). La imitación de Donald Trump de Baldwin fue efectiva, pero más aún lo fue que Donald Trump le prestara especial atención, al quejarse sistemáticamente de los ataques del programa hacia él, cosa que siguió sucediendo luego de su asunción como presidente.

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"Todas las mañanas del domingo son una cuenta regresiva para los tuits de Trump contra SNL", dijo el comediante Kumail Nanjiani a Vanity Fair. Y así se siente en Estados Unidos, donde el programa fue una suerte de bandera contra el presidente.

La intención de Saturday Night Live coincide con los postulados del documentalista Michael Moore. "Lo afecta la comedia... Si te reís de él, si lo ridiculizás o si mostrás que no es suficientemente popular... es así como va a implotar, ese es su talón de Aquiles", dijo hace algunas semanas en un acto contra el presidente, del que tomaron parte tanto el alcalde de Nueva York Bill De Blasio pero también el mencionado Baldwin y otras figuras como Robert De Niro, Julianne Moore y Marisa Tomei, y al que asistieron entre 20.000 y 25.000 personas, según reportaron varios medios.

"Hay que formar un ejército de la comedia", aseguró Moore. Y en esa intención, SNL parece una piedra fundamental.

Todo dio un paso adelante el sábado pasado, cuando Baldwin presentó por vez número 17 el popular programa, en lo que fue una bacanal de bromas a Trump y su equipo de trabajo. Uno de los segmentos más populares de los últimos días es la parodia de Melissa McCarthy del vocero de prensa de Casa Blanca, Sean Spicer, ya conocido por su perfil confrontativo y lejano a los profesionales que cubren desde adentro los reportes de la casa de gobierno.

Sin embargo, las reseñas del programa este lunes se hacen un tipo de pregunta diferente: con un presidente del estilo de Trump, ¿cuánto puede aguantar la comedia como género?

"Hubo una sensación de exhausto, de '¿cuánto más podemos mantener esto?'", según la reseña de un medio como The New York Times. De esa sensación se hicieron eco otras publicaciones como The Verge y The Atlantic, que de todos modos apuntaron con acierto a que el programa se está acercando tanto a hacer reír a su audiencia como a enfurecer a la gente de la Casa Blanca que mira el programa, como el propio presidente.

En otro de los sketches, Trump aparece con Vladimir Putin en la corte de Apelaciones (la que la semana pasada ratificó el freno a su veto a la inmigración desde algunos países con mayorías musulmanas) en la cual reclama por el restablecimiento del veto "y US$ 725".

Sin embargo, la reseña del Times, por ejemplo, dice que los momentos de más humor del show fueron "sin Trump", lo cual permite pensar que quizá el recurso se esté agotando.

Las bromas vienen desde hace meses y SNL encontró la vuelta para sumar diferentes personajes y seguir posicionándose como el show que más confronta al presidente desde el humor, pero la pregunta hoy es, ¿cuánto más podrá aguantar?
Un presidente televisivo como pocos

Según varios reportes desde diferentes medios, es tal la certeza de que Trump (cuya candidatura vino dada de arranque por su popularidad en televisión) mira este programa y reacciona ante su contenido (le sucede también con otros shows de noticias de la mañana y la cadena CNN) que esta semana una asociación de veteranos de guerra estadounidenses presentó un aviso en la tanda de SNL en el cual le hablan explícitamente al presidente: "Señor presidente, sé que usted mira mucho los programas de la mañana. Le voy a contar lo que hago yo a la mañana", dice un veterano de guerra sin una pierna que le reclama por su decisión de eliminar el proyecto de salud pública de Barack Obama mientras hace pesas.

La intención parece ser clara: si el presidente mira la televisión, los intentos de quienes le reclaman y de quienes buscan enfurecerlo estarán dirigidos a través de ese medio. Lo que resta saber es si la comedia puede mantener este mismo tono y energía durante cuatro años, y si los espectadores estarán allí para seguir manteniendo los niveles de rating.

Fuente: Agencias

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