Banco Mundial llamó a impulsar ahorro en sector público y privado

Autoridades locales defendieron política de gasto y se mostraron "escépticas" por regla fiscal
Las perspectivas económicas para la región y algunas opciones para enfrentar la desaceleración y reanudar la senda de crecimiento fue uno de los temas abordados ayer durante la presentación del informe El ciclo de commodities en Latinoamérica: espejismos y dilemas, elaborado por el Banco Mundial (BM).

Durante la conferencia, el economista jefe del BM para América Latina y el Caribe, Augusto de la Torre, indicó que la región está en su segundo año de recesión luego de que llegara a su fin el boom en el precio de los commodities.

En ese contexto, el experto apuntó que en Uruguay las ganancias inesperadas provenientes de los cambios en los precios relativos se amplificaron por el lado de la apreciación de la moneda con un marcado efecto en el consumo.

De la Torre señaló que Uruguay ingresó a la fase de bonanza de precios de los commodities con una tasa de ahorro estructuralmente baja, que luego se "debilitó aun más", y tuvo "efectos de amplificación muy fuertes" sobre la demanda interna, de la mano con el aumento del poder adquisitivo. No obstante, para De la Torre, desde el punto de vista del aumento del gasto público, Uruguay fue "relativamente prudente" durante la bonanza en relación a otros países como Ecuador, Argentina Venezuela o Brasil.

También elogió la distribución de la bonanza en activos físicos (infraestructura) y líquidos (reservas) y la fortaleza institucional del país, que le permite a Uruguay contar con un alto prestigio a nivel internacional y lo destaca como uno de los países que "menos pierden acceso" a los mercados financieros en momentos complejos.

De la Torre también subrayó la necesidad de que los países definan qué hacer con los ingresos extraordinarios. En ese sentido, apuntó que "sería bueno" no considerarlos como un ingreso y ahorrarlos para que la sociedad decida con "más calma cómo usarlos". "Deberíamos quizá ser un poquito como Noruega y encontrar la manera de ahorrar. No hay nada más importante que el comportamiento del sector fiscal. Los países en donde esto se comporta bien, por definición, ahorran más", apuntó. "Hay que hacer que la gente ahorre más. Hay que repensar el sistema previsional y financiero de manera más prudente", añadió a modo de ejemplo.

También remarcó que la región lleva cinco años de desaceleración y que en algunos casos hace tres años que el empleo no crece. De todas formas valoró que la región se está ajustando de manera muy gradual, a diferencia de otras épocas, donde el ajuste era en base a "grandes crisis".

"Si los precios no son permanentes, la riqueza generada por la lotería de los commodities se convierte en espejismo", dijo de la Torre.

Gobierno marcó diferencias


Los resultados del informe fueron comentados luego de la presentación por autoridades de gobierno y otros expertos locales del sector privado. El director de la Asesoría Financiera y Macroeconómica del Ministerio de Economía, Andrés Masoller, compartió que los próximos años "serán difíciles" porque las economías tendrán un crecimiento más reducido, pero aclaró que la revisión que realizan distintos organismos internacionales de lo sucedido en la década pasada tiene una visión "pesimista".
"Es injusto para Uruguay que se hable de espejismo y boom de consumo cuando la demanda creció por inversión", apuntó. "Uruguay creció no solo por demanda interna, sino porque aumentó su participación en comercio mundial. Fue un crecimiento balanceado", dijo Masoller.

También señaló que en Uruguay "no hay una política de gasto muy expansiva" o "excesiva", y que buena parte se cubrió con ingresos genuinos provenientes de una mayor recaudación, en parte por una reducción de la evasión.

Por otro lado, Masoller manifestó ser escéptico respecto al uso de reglas fiscales y puso como ejemplo a Chile, donde el manejo del gasto ha sido menos prudente que en otros países sin ese tipo de instrumento.

A su turno, el presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara, consideró que Uruguay se comportó como los países que "tuvieron grandes shocks favorables" en términos de intercambio, pero "sin haberlos tenido en la misma dimensión".

También reconoció que el país se benefició de ventajas en el contexto internacional, pero dijo discrepar con "la caricatura de que antes eran todas rosas y ahora se viene la noche."

Para Bergara, "era difícil exigirle a Uruguay que ahorrara a partir de 2002 cuando la prioridad era bajar la pobreza". Además, reiteró que detrás de la suba de los commodities estuvo el dólar que se "hizo paté", y ahora que la moneda "se fortaleció un poco" a nivel global, "es lógico" que los precios bajen.

"El problema no es la falta de ahorro sino la falta de proyectos de inversión rentables", dijo Masoller.

Oportunidad desaprovechada


Por otra parte, el economista Javier de Haedo coincidió con Bergara en la disparidad de realidades que existen en el continente. No obstante, resaltó que Uruguay estuvo en "la cresta de la ola" y desaprovechó la oportunidad de hacer "reformas transformadoras para, cuando las vacas no fueran tan gordas, estar mejor parados".

El economista apuntó que en Uruguay desde 2006 hasta 2015 el Producto creció algo más de 50%, y sin embargo el gasto primario creció 80%. "Se gastó mucho más de lo que se recibió por la bonanza, incluso una vez pagada la deuda social", dijo. También consideró que el ahorro marginal tiene que subir y que debería haber algún tipo de regla que permita hacer un "buffer" de liquidez ahorrando fuera del país. "Esa recomendación está en la tapa del libro y nunca la aplicamos", señaló De Haedo.
Por otra parte, el economista Julio de Brun resaltó que el dilema sobre el aumento del ahorro pasa por "mejorar la calidad de los instrumentos", más que por "estimular tasas de ahorro". También mencionó que la situación fiscal de Uruguay en el largo plazo lleva a "una dinámica de deuda insostenible", pero aclaró que "hay tiempo para corregirlo".

Una región expuesta a los precios de commodities

El informe del Banco Mundial destaca que si bien las adversidades que enfrentan los países de América del Sur son distintas a las de "los frenazos bruscos" en los flujos de capital de los años de 1990, comparten una característica en común con las grandes fluctuaciones macroeconómicas del pasado –el fin de un auge insostenible de demanda interna– y una causa común –la baja de tasa de ahorro–. El trabajo hace hincapié en que los países están expuestos de forma singular a la turbulencia de los precios de los commodities. "Si bien esto puede ser un hecho ampliamente conocido, su abrumador efecto ha sido quizá insuficientemente valorado. Las fluctuaciones en una serie de indicadores macro claves de América del Sur han seguido a la trayectoria de los términos de intercambio de una manera tan cercana que preocupa", señala el reporte anual del organismo internacional.

Populares de la sección