Bar Bracarense, Rio de janeiro

Donde fueras has lo que vieras; comer local, comer lo típico…

El bar Bracarense en Leblon parecía una buena opción para sentirse por un rato como un local. Aunque es archi-conocido, no tenés la sensación de lo típico turístico, algo que personalmente no me gusta nada a la hora de comer. Ya el bullicio y carcajadas anticipaban eso. Los brasileños y su alegría.

Bolichón sin puertas, como tantos que hay en cualquier ciudad de Brasil, también he escuchado que los llaman botecos, aunque toco de oído… ni siquiera estoy segura de cómo se escribe, pero la palabra me resulta atractiva. Abiertos a la calle, con mesas en la vereda y un cerramiento por si llueve.

Hubo que acomodar varias mesas para sentar a mi grupo, no es fácil conseguir lugar cuando se viaja en grupo, como era mi caso, pero los mozos con la mejor onda enseguida nos recibieron.

No la dejamos ni picar y pedimos un “Shopi” helado, solo para confirmar que no hay pocas cosas más ricas que la cerveza tirada. Nos sirvieron un chopp en vaso pequeño, para que nunca llegue a perder temperatura.

Ahí, ya entretenidas, fuimos ojeando el menú y me moría por probar los típicos “petiscos” como bolinho de camarón y queso catupiry, una croquetita pero de un tamaño bastante generoso con dos camarones enteros adentro.

También me tentaban las coxinhas, otro estilo de croqueta pero con forma de gota y en su versión más clásica de pollo. La verdad es que estuve un buen rato para elegir, pero me decidí por una sola opción:  el sándwich de pernil con queijo y abacaxi. Disfruté cada bocado de este sándwich de carne de cerdo con queso gratinado y láminas de ananá fresco y jugoso.

Me sentí feliz de poder experimentar las costumbres del lugar, y perderme por un rato en el bullicio que iba aumentando en volumen, a medida que los chopp se iban renovando.

El sol carioca no me acompañó en este viaje, más bien todo lo contrario…pero imagino que este es un típico bar al que llegar caminando luego de la playa. Volveré para comprobarlo

 

Bar Bracarense

Rua Jose Linhares 85B

Leblon-Rio de Janeiro

Sándwich de pernil, un agua y tres chopp  R$ 42 con propina incluida

(Apróx. 420 pesos uruguayos)


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