Bares cumplen al no ofrecer sal y la IMM analiza bajar multas

La amplia mayoría de los comercios aceptaron la prohibición
Con la intención de bajar el consumo de sal, que duplica en Uruguay el máximo de cinco gramos diarios recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Intendencia de Montevideo decretó en 2014 que los restaurantes debían retirar los saleros de las mesas. Con un acatamiento de casi la totalidad de los establecimientos gastronómicos, la comuna estudia ahora bajar las sanciones.

Según dijo a El Observador el responsable del Servicio de Regulación Alimentaria de la comuna, Marcelo Amado, la normativa ha tenido una amplia aceptación por parte de los comercios, que supera el 90%, y "no se han detectado grandes problemas o desvíos".

La norma, aprobada en febrero de 2014, prohíbe todas las empresas de preparación y servicio de alimentos donde se expendan comidas para su consumo en el lugar, ofrecer o colocar sobre las mesas "saleros y demás condimentos que presenten un contenido en sodio superior a 80 miligramos por 50 gramos de producto".

Por otra parte, el decreto de la Junta Departamental de Montevideo, establece que los restaurantes, pizzerías y bares están obligados a contar con cartelería en la que se inscriba la leyenda: "Menos sal, más vida, el consumo excesivo de sal de sodio es perjudicial para la salud". Esos carteles, con letra roja y fondo blanco, deben colocarse en un lugar visible del local y aparecer también en la carta de comidas.
Además, los establecimientos gastronómicos deben "poner a disposición de los consumidores que así lo soliciten, sal dietética baja en sodio o sin sodio".

Las multas

En caso de incumplimiento, la normativa advierte que se aplicará una sanción de 10 unidades reajustables, unos $ 9.000, a valores actuales. "La aceptación y el acatamiento ha sido muy bueno", dijo el director del servicio de Regulación Alimentaria.

Según los datos que maneja la comuna, durante 2015 se aplicó un total de 83 multas, cuando hay más de 800 emprendimientos de alimentos en la capital. La mayoría de ellas, 80, a comercios que no contaban con la cartelería exigida, y a las restantes tres debido a la falta de un salero
alternativo.

El problema, según Amado, ocurre con los comercios nuevos, por lo que la intendencia aspira a comenzar una nueva campaña de comunicación de la norma y volver a poner el tema sobre la mesa.
En tanto, el Centro de Almaceneros Minoristas, Baristas, Autoservicistas y Afines del Uruguay (Cambadu) presentó una solicitud para que la sanción monetaria sea menor, algo a lo que la comuna no opone reparos.

"Consideramos que se ha cumplido la etapa de sanción ejemplarizante", afirmó el director de Regulación Alimentaria. La multa actual es el doble de lo normal por cualquier otra desviación del código sobre alimentos.

La intendencia quiere rever además la exigencia de que los establecimientos cuenten con sal alternativa, y promover en cambio en el uso de especias en la cocina. l

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