Barras "presionaron" en "buenos términos" a los jugadores de Peñarol para conseguir entradas

Así lo dijo el gerente deportivo de Peñarol; hay ocho detenidos y 12 personas fueron citadas como testigos por investigación de barras
Los futbolistas de Peñarol, Marcel Novick y Maximiliano Perg, y el gerente deportivo de Peñarol, Juan Ahuntchaín, declararon este jueves a la tarde ante el juez Néstor Valetti y el fiscal Gilberto Rodríguez, que investigan desde hace meses a integrantes de la barra brava de Peñarol con el objetivo de determinar si existe una asociación para delinquir con fines extorsivos. Por el momento hay ocho detenidos y 12 personas que fueron citadas a declarar como testigos.

En la mañana declararon dos reclusos que desde la cárcel presuntamente dieron órdenes a barras que estaban en el estadio Centenario para alentar los disturbios ocurridos el domingo pasado en el marco del encuentro clásico Peñarol-Nacional. Estos dos presos fueron procesados por homicidio; uno de ellos era referente de la barra de Peñarol y fue procesado por matar a otro barra.


Tras salir del juzgado este jueves el gerente deportivo de Peñarol, Juan Ahuntchaín, contestó a los medios de prensa respecto a la entrega de entradas por parte del club hacia los barras. Contó que días atrás los jugadores del plantel fueron a entrenar y al bajarse del ómnibus se encontraron con un grupo de hinchas que los esperaban en el portón del complejo Los Aromos.

"El miércoles pasado varios hinchas de Peñarol que pidieron hablar (con los jugadores), se juntaron para ver la posibilidad de encontrar las entradas y fue todo en buenos términos", dijo el gerente deportivo quien señaló ante la prensa: "Hasta ahora no hemos tenido ningún tipo de problema y por eso no se pidió nada. Los Aromos y los jugadores han sido totalmente respetados por los hinchas".

Ahuntchaín explicó que seguramente los barras no encontraron entradas "por otro lado" y fueron "por el lado más fino" -los jugadores-a ver si podían "hacer una especie de presión" con la dirigencia para que se les entregaran 400 entradas. Tras el diálogo del miércoles, el jueves los hinchas regresaron para conocer la respuesta de la dirigencia.


Consecuencias del clásico frustrado


Lo que no se supo hasta ayer es que el grueso de las pruebas que la Policía obtuvo por la vía de cámaras ocultas que llevaban agentes infiltrados en la barra de Peñarol fueron entregadas no a Iribarren, sino en otro juzgado, donde se unificaron las varias investigaciones que desde hace meses apuntan al funcionamiento de una organización de narcotraficantes en el seno de la barra aurinegra.

Las pruebas, que en principio ofrecen "evidencia" contra unas 20 personas fueron obtenidas por la Policía que, con amparo judicial, intervino teléfonos, instaló cámaras de vigilancia, captó a informantes e infiltró espías en estas organizaciones.

Fuentes de la investigación dijeron que en su transcurso aparecen una y otra vez personas con antecedentes por tráfico de drogas, la mayoría de las veces en modalidad de tránsito y venta. Las fuentes dijeron que hay registros de narcotraficantes que no solo operan en la tribuna Ámsterdam sino también en la América, algunos incluso vinculados a la venta de jugadores.

La Policía ya tenía experiencia en la investigación de barras del fútbol, ya que hace semanas la Justicia archivó una causa que se había iniciado en 2013, aunque las fuentes aseguran que esta vez "las pruebas están", básicamente porque los investigadores hicieron lo que le vienen reclamando a los clubes: instalar cámaras en las tribunas.

Las fuentes dijeron que hay registro de que buena parte del funcionamiento de esta organización dedicada a la venta de drogas (pero ligada a otros delitos, como rapiñas y robo de autos) es monitoreada –cuando no liderada– desde dentro de los penales.

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