Barrio de las Artes, lo que quiere ser y no es

Falta “liderazgo”, dice una experta. El Barrio de las Artes funciona con el freno de mano puesto

Por Linng Cardozo

Cuando uno habla con diferentes actores, todos se entusiasman con el Barrio de las Artes. Pero hoy es una hermosa sensación que no pasa de allí. Geográficamente está ubicado en la zona delimitada entre el borde de la Ciudad de Vieja, Teatro Solís, San José, Ferreira Aldunate y la rambla. La Intendencia de Montevideo (IMM) hizo un relevamiento: hay 58 padrones comerciales en esa zona, 26 están cerrados. La zona hoy muestra hoteles, la Sala Verdi, el Teatro Solís, ateliers, talleres de artesanos, boliches, librerías, centros educativos culturales y jugueterías didácticas, entre otras opciones. Y pronto estará la nueva sede de CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina, que se construirá en lo que era el Mercado Central. La obra tendrá un impacto significativo en la zona por el diseño, calidad y ademanes de interrelación con expresiones urbanas de la zona. Además de la sede de las oficinas, el nuevo edificio de CAF albergará tres salas de Cinemateca Uruguaya.

La Dra. Arq. Carina Nalerio –egresada de la Udelar y de La Sorbona- es una especialista en prospectiva urbanística. Ha estudiado el tema y es una de las personas que más impulsa este barrio. Así dialogó con Retazo de los Cielos.

¿Qué le está faltando al Barrio de las Artes para que adquiera vigor e interés?

Desde mi punto de vista, necesita un claro ​liderazgo, que sea capaz de articular los distintos actores que conforman y dinamizan el Barrio: la sociedad civil (organizada o no), el empresariado nacional y transnacional y el gobierno, tanto local como nacional. La construcción de un plataforma de diálogo público-privada e interinstitucional para la identificación de convergencias me parece una de las prioridades esenciales. Todos los grupos involucrados tienen una enorme energía y acciones invertidas en el barrio, y un acuerdo para continuar sería de gran valor.

Por otra parte, es necesario construir un ​proyecto compartido de futuro que oriente las acciones públicas y privadas en los próximos 20 años. Entiendo que un proceso que llamo de “prospectiva participativa” podría generar el entusiasmo, el empoderamiento y los acuerdos que lleve el proyecto hasta al final, asegurando que los compromisos sean sostenidos en el tiempo, más allá del cambio de gobiernos y generaciones.

Esta prospectiva debe abordar en primer lugar cuál sería el motor de desarrollo del barrio, y cómo se derrama la riqueza producida en los vecinos originales… No solamente la atracción de turistas y de capital nacional y extranjero, sino la producción nacional. La creación de varios distritos -vinculados a la actividad artística, como la informática, la publicidad, el diseño gráfico, textil y la producción de moda, con externalidades compatibles entre sí y capacidades creativas en su interacción. Y capaces de crear empleo para los vecinos del lugar y los demás montevideanos. Naturalmente, un espacio para la creación artística y la difusión del arte, permeando el barrio y marcando su nueva personalidad en la interacción con los vecinos.

Naturalmente, debemos generar innovación aplicada; de hecho, concursamos como ciudad inteligente el año pasado desde el Barrio de las Artes y quedamos en segundo lugar en el ranking latinoamericano. Por lo que tenemos condiciones para hacerlo. Una de las empresas que conforma el Barrio es CSI Ingenieros, que tiene amplia experiencia en el asunto. También tenemos de vecino a la ONG El Abrojo, con gran experiencia en dinamización e integración de habitantes. De hecho, se define como "organización orientada al desarrollo de procesos de autono­mía creciente y transformaciones creativas en la sociedad". Así también la Red de ONG del barrio es un capital a no desaprovechar, sobre el que apoyarse, indudablemente. El Instituto Universitario CLAEH es igualmente parte de nuestra base material para actuar, con gran acumulación en desarrollo local, por ejemplo.                                

Y diversas organizaciones que han generado importantes movidas en el barrio, como la Asociación Civil Barrio de las Artes y el grupo que ganó en el presupuesto participativo con el Proyecto "Memoria Futura", a punto de ser financiado por la IMM. Será de gran impacto simbólico con sus 30 intervenciones artísticas en el barrio, y el conjunto de talleres que promoverán la participación de todos en su realización. Por tanto, entiendo que la primera fase del proyecto, lanzado por la IMM hace cerca de cinco años definido en la Resolución 1099/10 de marzo del 2010, cumplió su ciclo. Y debemos encontrar la forma de producir el salto cualitativo necesario para que el Barrio de las Artes consolide de una vez las acumulaciones parciales. En este sentido, la construcción de la sede regional de la CAF es una ocasión ineludible para volver a dar impulso a la iniciativa. Y la IMM parece alineada con esa idea. 

Usted ha escrito que es necesaria una vigorosa articulación entre empresarios, gobierno local y gestores sociales.

​Cada uno de los actores juega un rol diferente y sostiene el equilibrio del sistema. De hecho, la Unión Europea llama a esta tríada (sociedad, empresariado, gobierno) la base del buen gobierno territorial.

Si divergen en sus apuestas (en vez de converger, que no significa pensar lo mismo, sino aceptar las diferencias y elegir actuar sobre lo que se tiene en común), se genera confusión y pérdida de energía... que desalienta la imagen de marca de la intervención, y sobre todo, su credibilidad. La confianza entre actores y su organización es planteada por muchos -el economista francés Pierre Veltz en particular les llama los "azúcares lentos" que hacen que un inversor se instale y se comprometa -o no- en un lugar en vez de otro.

Ninguno de los sectores, por separado, tiene la capacidad de revitalizar el patrimonio material e inmaterial de un barrio histórico con éxito sin excluir una de las partes.

Algunas ciudades en el mundo están sufriendo que aquellas zonas de patrimonio histórico y cultural sean ocupadas por grandes corporaciones u operadores inmobiliarios, desplazando a los sectores medios o pobres que estructuraron esas zonas. ¿Cómo se enfrenta el problema?

Este fenómeno se denomina gentrificación, y proviene del inglés gentrification. Es un proceso de transformación urbana en el que la población original de un sector o barrio deteriorado y paupérrimo es progresivamente desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo a la vez que se renueva la ciudad. Algunas herramientas tentativas -desde mi enfoque de urbanista- que podrían preverla y evitarla son: 1) la compra por la Cartera de Tierras de la intendencia para la ubicación de pobladores o artistas de recursos limitados, en sintonía con financiamientos del Ministerio de Vivienda o la Agencia Nacional de Vivienda, tanto para construcción de vivienda nueva como para reciclajes. Así también, la recuperación de los terrenos y edificios abandonados para nuevos usos; 2) establecimiento de cuotas en los nuevos empleos generados por hoteles, comercios y servicios en la zona, que establezcan la obligación de contratar al menos un 50% de pobladores del lugar y 3) generar espacios de formación que califiquen a los vecinos para responder a las nuevas ofertas laborales que van apareciendo: alfabetización digital en general, la informática, el diseño, el uso creativo de la big data, la calificación para servicios turísticos de mayor valor agregado. En definitiva, se trata de resolver la tensión existente entre dos dimensiones: el cambio y la permanencia, nodo central de una buena prospectiva. Porque el presente resulta ser un intento de hilvanar diferentes enfoques de cultura en pasado-presente-futuro. Y construir un futuro valioso implica producir ciertas rupturas en las prácticas habituales en el Uruguay y en el mundo. Sí, debemos reinventar, encontrar soluciones propias a nuestra realidad. Y confiar en nuestra inteligencia colectiva.


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