BCU no escatima en compras para defender un dólar a $ 28

Durante la última semana las autoridades adquirieron US$ 139 millones

Esta semana fue una de las más movidas para el mercado cambiario en lo que va del año, caracterizada por la presión bajista del dólar y las fuertes intervenciones del Banco Central (BCU) para evitar que la divisa estadounidense abandone la franja de los $ 28.

Si el dólar no tocó un valor más bajo es por las compras realizadas por la autoridad monetaria, que en los últimos cinco días adquirió US$ 138,8 millones, la mitad del monto negociado en la plaza interbancaria. De hecho, los US$ 279 millones que compró el BCU en el segundo semestre superaron con creces los US$ 230 millones que vendió para contener la suba del dólar cuando buscaba suavizar la suba de la primera mitad del año.

En la última semana, el BCU se mostró decidido a ponerle un piso por encima de los $ 28 y hasta ahora lo viene consiguiendo.

¿Qué puede pasar en las próximas semanas? La respuesta no está clara. Algunos agentes especulan con que de mantenerse la presión a la baja las autoridades apelarán a otras herramientas, como ya lo hicieron en el pasado para, en una primera etapa, restringir el ingreso de capitales especulativos desde el exterior.

La tendencia a la baja que se consolidó en la segunda parte del año con un dólar planchado en la franja de entre $ 29 y $ 30 dio lugar a un escenario de relativo confort para el equilibrio de objetivos de política económica que persiguen las autoridades. De hecho, eso se reflejó en un descenso de la inflación que a setiembre se ubicó por debajo de 9%. Pero ahora en ese "delicado equilibrio" parece estar pesando algo más la preocupación por el impacto negativo que una mayor depreciación del tipo de cambio puede tener sobre la actividad económica.

En el horizonte de muy corto plazo no se prevé ningún acontecimiento que haga pensar en que la tendencia a la baja pueda quebrarse. La atención de los mercados está puesta en el desenlace que tendrán las elecciones en Estados Unidos y en las señales que pueda dar la Reserva Federal (Fed) sobre la tasa de referencia.

La Fed tiene previsto dos encuentros de política monetaria este año, uno en noviembre y otro en diciembre. Los operadores descartaron que se tome una decisión en la primera reunión que se efectuará apenas una semana antes de los comicios presidenciales estadounidenses. Pero ven altas probabilidades de que las tasas suban en diciembre.

La última encuesta de Expectativas Económicas de El Observador, correspondiente a setiembre, mostró en la mediana de las respuestas un dólar a $ 30 para fin de año, lo que implicaría un leve repunte en el último trimestre. Esa proyección está muy por debajo de las que se hacían en marzo y que ubicaban al dólar en la franja de $ 36 para el cierre de 2016.

El dólar barato tiene ganadores y perdedores. Uno de los sectores más perjudicados son los exportadores, que tienen mayoritariamente ingresos en dólares y costos en pesos. La baja del billete verde contribuye a deteriorar la competitividad con otros mercados. Desde otra óptica, el descenso del billete verde puede verse como algo que aliente un mayor consumo de bienes durables, de la mano con la leve mejora que muestran en los últimos meses los indicadores de confianza del consumidor.


Leve repunte en los indicadores de confianza del consumidor

La baja del dólar ha sido un aliado para que los consumidores uruguayos mejoren su perspectivas de consumo. En setiembre, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la Cátedra Sura de Confianza Económica permaneció en la zona de "moderado optimismo", con una leve mejora respecto a agosto. Si se compara el ICC de setiembre con el de igual mes de 2015 se aprecia una marcada recuperación (13,6%).

Luego de tocar en mayo de este año su mínimo en una década, en el tercer trimestre, pese a continuar en zona de pesimismo, el ICC "estaría recuperándose lentamente, en buena medida debido al fortalecimiento del peso frente al dólar y a que la inflación cede dinamismo". La predisposición a la compra de bienes durables aumentó en el tercer trimestre, pero continúa siendo la que más se contrajo respecto a 2015 (-19,1%). En tanto, en setiembre, el índice que mide las expectativas de inflación de los consumidores mostró una caída de 4,9% respecto a agosto, que lo deja 16,7% debajo de igual mes de 2015. La desaceleración en la suba de los precios, "es un factor que conduciría a 'aflojar' las expectativas de inflación", explica el ICC.



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