Beatles: el pop como arte

Hoy se cumplen 50 años del lanzamiento de Revolver, el séptimo álbum de los Beatles y uno de los discos más influyentes de todos los tiempos
Por Andrés Torrón, especial para El Observador

Los aniversarios se suceden pero el tiempo parece no hacer mella en el legado de los Beatles. Nuevas generaciones siguen descubriendo su música, que se sigue reeditando en tiempos que no coinciden con los del resto de la industria musical, piénsese en las remasterizaciones en CD de 2009 o la puesta a disposición del catálogo en los sitios de compra y streaming digital recién en 2014, por ejemplo.
Pese a que debe ser uno de los fenómenos culturales más estudiados, es imposible tener en cuenta la cantidad de variables que se cumplieron para que los Beatles se convirtieran en uno de los hitos artísticos más importante del siglo XX en Occidente.

Revolver, el disco que hoy cumple medio siglo, es el álbum que muchos marcan como el principal responsable de que el rock fuera visto finalmente como arte y no como un entretenimiento efímero, el trabajo que solidificó la idea de que el estudio de grabación era una herramienta creativa fundamental, y el álbum que hizo explícita una nueva cultura juvenil opuesta al universo adulto de entonces. Un movimiento que era permeable a las visiones espirituales orientales, a la literatura marginal de posguerra, a la músicas de origen negro, a las experimentaciones con sustancias que alteraban la conciencia y que mezclaba un optimismo casi infantil con espíritu crítico y revolucionario.

Los Beatles encarnaron tan bien ese aire de los tiempos que se vivían en la década de 1960 que a veces pareció que eran ellos los responsables de esos cambios y que la sociedad los seguía. No fue tan así, claro. Más allá de su enorme creatividad y espíritu vanguardista, el grupo también usó su enorme popularidad para llevar a la masividad muchas cosas que estaban desarrollándose en forma subterránea en la música, la moda, el diseño y el arte de su época.

Hoy se puede ver que el cuarteto de Liverpool había quedado un poco atrás en la revolución musical que había comenzado a gestarse ente 1964 y 1965. Las canciones You Really Got Me de los Kinks, My Generation de The Who y Satisfaction de los Rolling Stones, todas lanzadas en esos años, chocaban mucho más fuerte contra el mundo adulto que cualquier tema de los Beatles. En 1965, Bob Dylan ya había editado sus álbumes Bringing it All Back Home y Highway 61 Revisited, fundamentales en esa idea de que la música pop podía ser también arte.

Cerca de la revolución

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Los Beatles se pusieron a tiro en 1965. Primero con el muy dylaniano disco Help! y luego con el excelente Rubber Soul, que mostraba un cambio aun más radical en su música.

Brian Wilson de los Beach Boys quedó tan obsesionado con Rubber Soul que, intentando hacer algo a la altura, cambió la noción de lo que una banda podía producir en un estudio de grabación en el álbum Pet Sounds editado en mayo de 1966.

Los Beatles tomaron nota, primero con un disco simple, editado en junio de 1966 que contenía dos canciones, Paperback Writer y Rain, que anunciaban lo que se venía y luego en el LP Revolver. La banda volvió a estar en la vanguardia de esos cambios artísticos y culturales con un disco revolucionario, por su importancia en la cultura y en el desarrollo de la música pop y por la maravillosa creatividad de sus canciones.

Los Beatles estaban en un momento de quiebre como banda, agotados de la beatlemania y de las incesantes giras (1966 es el año en que tocarían en vivo por última vez), pero a la vez en el tope de su creatividad y de su confluencia como grupo humano. Revolver es el disco en el que los cuatro músicos parecen estar en su mejor momento individual, al mismo tiempo dando un resultado creativo mayor que la simple suma de sus personalidades. Es un disco donde cada canción es un mundo en sí mismo, pero a la vez tiene una enorme personalidad sonora que engloba todos los temas.

Revolver es el álbum que abre con el rock psicodélico con tintes orientales (y letra mundana contra los impuestos) de Taxman y que sigue con Eleanor Rigby y sus imágenes surrealistas sobre la soledad en su arreglo para un octeto de cuerdas. Que tiene una canción infantil –Yellow Submarine– en el mismo lado en el que hay un tema que habla de experiencias con LSD (She Said, She Said). Es el trabajo que incluye dos de las mejores baladas de todos los tiempos: For No One y Here, There and Everywhere, y dos de las canciones más experimentales de la música pop: Love You To y Tomorrow Never Knows. El tema de George Harrison es la primera canción pop en incluir elementos musicales ajenos a la música occidental (música clásica de la India) sin atisbo de parodia o búsqueda de lo "exótico". Y Tomorrow Never Knows, creada por John Lennon, que mezcla en su letra a Timothy Leary con el Libro tibetano de los muertos, usa los grabadores de cinta magnetofónica como instrumentos y tiene una batería hipnótica que parece un loop: un antecedente directo de la música electrónica que vino décadas después (basta escuchar a Chemical Brothers para comprobarlo).

El disco tiene además algunos de los momentos más inspirados de los Beatles como instrumentistas. La batería de Ringo Starr en She Said, She Said, el solo de guitarra de Paul McCartney en Taxman o el de George Harrison en I'm Only Sleeping (con la cinta pasada al revés), el arreglo de guitarras de And Your Bird Can Sing son algunos buenos ejemplos.

Revolver es también recordado por una cantidad de innovaciones técnicas que lograron el particular sonido el álbum que sigue siendo imitado hasta hoy. Los instrumentos, voces y efectos pasados al revés, el doblaje artificial de la voz usando cintas como efecto de delay, el microfoneado de instrumentos de muy cerca, crearon un sonido que hoy asociamos con los Beatles.

Un año después los Fab 4 se embarcarían en su álbum más ambicioso: Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band, considerado en la mayor parte de las listas mundiales como el mejor disco de rock de todos los tiempos.

Sin embargo, 50 años después Revolver sigue pareciendo la obra más perfecta de los Beatles, el disco pop por excelencia en el que cada canción parece abrir un mundo nuevo y su suma total da como resultado una obra conceptual tan amplia y variada como coherente.


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