Bibliotecólogos denuncian que trabajan en un "limbo legal"

Cámara del Libro teme que reforma termine con su industria

Un debate público sobre la reforma de la Ley de Derechos de Autor, organizado por el prorectorado de Enseñanza de la Universidad de la República (Udelar), fue el ámbito propicio para que la Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay (ABU) advirtiera sobre el "limbo legal" en el que se encuentran estos profesionales cuando ejercen su profesión.

"Debido a lo anacarónico de la legislación actual, las bibliotecas tienen permanentes dificultades para cumplir ese rol, y los bibliotecólogos se encuentran muchas veces en un limbo legal", advirtióla ABU en un comunicado, leído ayer por su vicepresidenta, Rosario Nogués.

El debate tuvo como centro el proyecto de reforma de la ley de Derechos de Autor, promovido por la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU), que recientemente obtuvo media sanción del Senado. El propósito del proyecto es establecer excepciones a la ley que protege el derecho de autor para hacer más accesibles las obras y materiales culturales.

En este marco, Nogués afirmó que "las actividades que realiza una biblioteca hoy son ilegales". Recordó que según la legislación actual, el derecho a enajenar, reproducir, distribuir, publicar, traducir, adaptar, transformar, comunicar o poner a disposición del público las obras protegidas compete exclusivamente a la facultad del autor. Sin embargo, "esto es lo que hace hoy una biblioteca", destacó.

Por esta razón, la declaración de la ABU apoya la inclusión de excepciones en la ley de Derechos de Autor en favor de las bibliotecas e instituciones sin fines de lucro, tal como lo hace la reforma de la norma promovida por la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU). A su vez, apoya la inclusión de un artículo que contemple la figura de la copia personal, aunque sugiere precisar el alcance del concepto.

La ABU afirma que "la realización de estas actividades no puede configurar de ninguna forma un delito penal", como ocurre hoy, aunque la ley de hecho no se cumpla. Ayer fueron varios los expositores que remarcaron la inaplicabilidad de la ley actual.

La industria del libro

La posición más contraria a la ley la manifestó ayer Jorge Saracini, presidente de la Cámara del Libro. "Nos preocupa las 3.500 personas que trabajan" en la industria editorial. "El que escribe y el aparato editorial también tienen derecho a un ingreso", expresó Saracini. Explicó que, según la visión de la cámara, la reforma de la ley terminará con las librerías.

Sin embargo, esta postura fue rebatida por otros expositores del panel. El comunicado de la ABU señaló que el proyecto "beneficia a los autores al incrementar su visibilidad y promover la producción de la cultura nacional".

Lo mismo opinó Gregory Randall, representante de la Asociación de Docentes de la Udelar (Adur). "Es un error pensar que esta ley destruye la industria del libro. Yo creo que muchos creadores van a ganar con esto" porque las obras serán más accesibles. "Cuánto más culta sea la gente, más va a consumir los productos culturales", apuntó.

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