Bombardean hospitales en Alepo y potencias se cruzan de nuevo

ONG advierten que el régimen de Bachar al Asad busca llevar ciudadanos a sus zonas a la fuerza
Estados Unidos amenazó ayer con congelar su cooperación con Rusia en Siria y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó de "crímenes de guerra" los bombardeos de los dos principales hospitales de la zona rebelde de la ciudad de Alepo, a lo que Moscú reaccionó rápidamente y afirmó que quiere seguir cooperando con Washington en el conflictivo país de Medio Oriente y relanzar las conversaciones entre ambos países para solucionar la crisis.

"Después de una entrevista telefónica entre el ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, y el secretario de Estado, John Kerry, el presidente (Vladímir Putin) encargó al Ministerio de Relaciones Exteriores y al de Defensa que estuvieran listos para seguir trabajando de manera conjunta con nuestros socios estadounidenses, en el tema de Siria", declaró el general Viktor Poznijir, alto jefe del Estado Mayor ruso.

"Está previsto en un futuro muy cercano que se envíen expertos rusos a Ginebra para retomar las consultas con sus pares estadounidenses para encontrar una solución para la normalización de la situación en Alepo, y en toda Siria", indicó el general.

Para las ONG y los habitantes, estos ataques deliberados del régimen sirio y su aliado ruso buscan aniquilar las infraestructuras que quedan en servicio en los sectores asediados para que esos ciudadanos deban trasladarse a zonas dominadas por el gobierno.

Los dos hospitales más importantes del este de Alepo quedaron ayer fuera de servicio, uno a causa de un ataque aéreo y otro por un disparo de artillería, según la Syrian American Medical Society (SAMS), una ONG médica con sede en Estados Unidos.

Al menos dos pacientes murieron y dos miembros del personal sanitario resultaron heridos en estos ataques, según Médicos Sin Fronteras (MSF).

Alepo es la segunda ciudad en importancia en Siria y la más devastada por la guerra civil. La ciudad está dividida desde 2012 en distintas zonas que son dominadas por el régimen o distintos grupos rebeldes.

Suspender la cooperación

En la conversación telefónica, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, informó a Lavrov que "Estados Unidos se prepara para suspender la cooperación bilateral EEUU-Rusia en Siria" si el gobierno ruso no pone fin a los bombardeos en Alepo.

Kerry citó la creación de un "centro conjunto" de coordinación militar previsto por un acuerdo firmado en Ginebra por Rusia y Estados Unidos el 9 de setiembre, pacto que quedó trunco 10 días después.

El jueves pasado, al iniciar la ofensiva, la Fuerza Aérea siria había llamado a los habitantes del este de Alepo a dirigirse a las zonas controladas por el gobierno. Pero la mayoría de los habitantes en zona rebelde temen ser detenidos si van al oeste de la ciudad.

Más de 165 personas, en su mayoría civiles, murieron en los bombardeos desde el jueves pasado, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

"Esta es una guerra dirigida contra los trabajadores sanitarios de Siria", denunció Ban Ki-moon, y recordó que el derecho internacional obligaba a proteger al personal e instalaciones médicas. "Los ataques deliberados contra hospitales son crímenes de guerra", agregó.

La violencia de los bombardeos llevó al papa Francisco a lanzar "un llamado a la conciencia de los responsables de los bombardeos, que tendrán que rendirle cuentas a Dios".

Estrategia del régimen

Para Diana Semaan, de Amnistía Internacional, estos bombardeos buscan obligar a los 250 mil habitantes de los sectores rebeldes a huir hacia las zonas gubernamentales.

"El único objetivo de estos ataques contra los hospitales es aumentar el sufrimiento de los civiles, destruir las infraestructuras para obligar a los civiles a partir hacia las regiones donde sigue habiendo infraestructuras", explicó a la AFP.

Un generador de uno de los dos hospitales quedó completamente destruido. Tres empleados resultaron heridos en el segundo hospital, incluyendo un conductor de ambulancia, una enfermera y un contable, según Adham Sahlul, de SAMS.

Sahlul calificó los ataques de "deliberados", y señaló que "ya solo quedan seis hospitales activos, ahora que estos dos establecimientos están fuera de servicio".

"La gente herida y los enfermos en un estado grave deben ser evacuados del sector este de Alepo", declaró Médicos sin Fronteras.

"No sabemos lo que nos espera en los próximos días. Temo que sigamos asediados y que el régimen avance aun hacia los barrios residenciales. Nos matará con las balas, no con los bombardeos. No hay manera de huir. Apuntan a todos los barrios", confió a la AFP Mohammad Al Rifai, de 37 años, residente en el barrio de Al Chaar, donde alquila vehículos.

El ejército se apoderó el martes de Farafira, un pequeño barrio rebelde de la ciudad vieja de Alepo, donde se concentran los combates.

Además, ayer murieron seis civiles en un bombardeo de artillería del régimen cerca de una panadería, según socorristas.

El barrio de Maadi, uno de los más afectados, es blanco de la artillería gubernamental ubicada en la ciudadela de la Ciudad Vieja.

El jefe de la organización Cascos Blancos Sirios (la defensa civil del territorio rebelde) advirtió en una entrevista a la AFP que el este de Alepo no "aguantará más de un mes" debido a la destrucción de los servicios municipales.

Fuente: AFP

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