Bonomi: "En este momento estoy empezando a tener resultados"

El ministro del Interior se siente "bien" porque ve logros en su gestión. Informó que el Ministerio piensa concentrar a los presos más peligrosos en un mismo lugar.
Por Martín Natalevich y Pablo Melendrez

Para el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, es tiempo de cosecha. En entrevista con El Observador, Bonomi dijo que está empezando a vislumbrar los resultados de su gestión luego de seis años al frente de la cartera; un tiempo que el ministro consideró necesario para procesar todos los cambios que se implementaron en la Policía.

Una de sus principales preocupaciones hoy es el desarrollo de grupos con una "filosofía de la muerte muy peligrosa" como "los pibes del puente", que el 27 de mayo protagonizó una escena de violencia en el barrio Marconi.

Bonomi informó que la idea del Ministerio es que las plazas carcerlarias de máximas seguridad, donde suelen estar recluidos los narcotráficantes, estén todas juntas en un mismo recinto penitenciario.

El ministro dijo que permanecerá en su cargo mientras que el presidente Tabaré Vázquez así lo considere. Sin embargo, señaló que es probable que no termine el período si Vázquez vuelve a pedirle a sus ministros que no hagan campaña electoral en esta adminsitración.

Lo que sigue son fragmentos de la entrevista que Bonomi concedió a El Observador.

¿Tiene identificado algún otro grupo como "los pibes del puente" que actuaron en el Marconi?
Hay varios grupos que están identificados. No tienen nombres. Este grupo tenía un nombre concreto, se tatuaban, tenían una identificación en Facebook. No creo que los otros grupos sean exactamente así. Pero existen. Gente que está organizada para la delincuencia y se identifican con quienes están al frente. Pero es un fenómenos de hace tiempo, no es de ahora.

¿Pero son grupos cuyos integrantes son jóvenes con rasgos identitarios tan definidos a nivel grupal?
Los grupos identificados no son tan jóvenes, pero hay jóvenes también. En este caso tenían canciones y se identificaban con canciones del fuerte apache. Yo no tengo claro que haya una identificación comunitaria de estas características.

¿Le preocupa el desarrollo de grupos como "los pibes del puente"?
Es una subcultura con una filosofía de la muerte muy peligrosa. Ese es el elemento común que se puede encontrar con las maras en Centroamérica, con los pibes chorros en Argentina, en algunos casos en las favelas. Y ellos dicen: "para qué voy a estudiar si en cualquier momento te apagan la luz, disfrutá la vida". Y disfrutar la vida para ellos son noches de drogas, tiroteo y mujeres. Tengo preocupación por el desarrollo de esa subcultura, es un problema que tenemos que tener presente. Y esto no se soluciona solo con la actuación del Ministerio del Interior. La solución al problema tiene que ver con trabajo, con educación, con cultura, con vivienda y con políticas sociales.



¿Y el Frente Amplio desarrolló esas dos líneas de acción que usted marca?
El Frente Amplio cuando era oposición, se oponía con un programa económico y social y se planteaba que el desarrollo iba a contener otras cosas. No tenía desarrollado en su programa anterior políticas de seguridad. En el primer gobierno desarrolla lo económico y social y en la mitad del gobierno encuentra el problema de la seguridad pero no tenía el presupuesto. Ahí empieza a corregir la concepción pero no tiene los recursos. Hubo una corrección, por ejemplo, en lo que tenía que ver con políticas carcelarias que había sido entendido solamente como un asunto de Derechos Humanos. Nosotros también lo tomamos como un eslabón de la seguridad. Los Derechos Humanos no son un fin en sí mismo, sino que la tarea que uno va a desarrollar lo tienen que hacer en respeto a esos derechos. Y ahí el Frente corrigió.

Hubo algún planteo en estos días en el que se argumentaba que "los pibes del puente" salen armados para defenderse de la policía. ¿Cómo toma esta apreciación?
Eso es un disparate tan grande que repetido, como lo repiten a veces, lleva a confusión a la gente. Porque estas bandas están armadas para robar a la gente. El tema de la policía es absolutamente secundario. Estando armados si los detienen van a usar las armas. Pero no se arman para enfrentarse a la policía. Se arman para sostener las rapiñas, o para enfrentarse a la banda rival que pelea por el territorio.

¿Se ha constatado un incremento de conductas violentas con raíz en temas de odio racial o religioso en Uruguay? Se lo pregunto considerando el caso reciente de Paysandú y las expresiones neonazis en Facebook de un individuo que vive en Salto.
No se ha constatado un aumento significativo. Siempre aparece alguno, pero desde hace mucho tiempo. A la salida de la dictadura apareció uno que mató un judío. Siempre aparece alguna esvástica en algún cementerio. Pero yo no veo un incremento.

Un lugar para los narcos

¿Cómo tomó la amenaza que recibió de parte del narco mexicano Gerardo González Valencia?
No es la primera amenaza. Es la primera vez que se hizo pública. Cuando hacen la requisa a todo el sector, todo el módulo 12, él denuncia maltrato y le levantan un acta. Cuando se le pregunta si tiene algo más para agregar dice algo que para mí es la clave: "porque si el tema es personal...". Y al otro día él habla con director de seguridad y le dijeron que la requisa había sido general. "¿Cómo general, no era mí?", se preguntó. Y le dijeron que era a todo el sector y ahí supo que no era algo personal.

¿Qué tan lejos podemos llegar a estar a que esas amenazas pasen a los hechos y haya un atentado contra una jerarquía ministerial, un juez o un fiscal?
Porque haya existido una amenaza eso no determina la proximidad o la lejanía, eso depende de varias cosas. Estas cosas tienen que ver con la situación general. Hace tiempo que nos oponemos al concepto de "guerra a las drogas" que sabemos que no da resultado porque la guerra lleva a la lógica de la guerra. Y se entra en una escalda de violencia. Nosotros no estamos en esa lógica. Entendemos que el tema del narcotráfico en Uruguay es un problema de salud y de reducción de daños. No se puede extrapolar situaciones de un país a otro y decir "como pasa en Colombia" o como "pasa en México", que fue el error más grande que para mí cometió el senador Bordaberry, cuando dijo que estaban echando a los narcotraficantes de México y de Colombia y que iban a venir acá. Bordaberry hizo una extrapolación mecánica de situaciones diferentes. Primero que en esos países no corrieron a nadie. Y si se van no van a venir a Uruguay que no pueden producir drogas y no es un mercado importante para el mundo. Podrán ir a Argentina, pero al norte argentino, y ahí también están lejísimos de correrlos.

El fiscal, Jorge Díaz, dijo alguna vez que el Penal de Libertad es una suerte de ONU porque hay presos de todos los países
Hay mexicanos, brasileros, colombianos, serbios, rumanos, polacos que trabajan para la mafia rusa, españoles, bolivianos, hay de todos lados

Tomando en cuenta esa variedad -más allá de que ellos están en un módulo especial apartado de los otros reclusos- y previendo ese fenómeno global del narcotráfico y del lavado de activos: ¿se puede llegar a evaluar hacer una cárcel de máxima seguridad especial para alojar este tipo de delincuentes?
Construir una cárcel especializada no parece que es algo que vayamos a hacer. Vamos a continuar con la progresividad con la que estamos encarando la privación de libertad. Cada vez vamos avanzando más en ese sentido. El año que viene se va a inaugurar la cárcel de Punta de Rieles que es casi para 2000 personas. Cuando eso ocurra vamos a superar largamente cualquier problema de hacinamiento que podamos tener. Y ya estamos planteando transformar el Comcar en un instituto que tenga cuatro establecimientos adentro de alta, media y baja seguridad.

¿La idea sería entonces aumentar las plazas de máxima seguridad en cárceles con un lugar específico en el Comcar?
Sí. En el Comcar o la apertura del nuevo establecimiento el año que viene, que a esta altura ya tendría que estar funcionando, eso nos puede permitir cerrar el celdario del Penal de Libertad. Yo no sé si se aumentaría, pero los que están dispersos en varios lugares se concentran en un lugar.

El Guardián

¿Ya se terminó la migración del sistema de escuchas anterior al nuevo modelo del Guardián?
Estaban en eso. Creo que a esta altura habrán terminado sí.

¿Se observa algún beneficio?
El Guardián lo que tiene de nuevo es que es mucho más garantía para la ciudadanía. No es que cambie sustancialmente lo que se hacía. Antes se hacía de una manera que no ofrecía garantías para la ciudadanía. Si un juez tenía que firmar una autorización y se la daba a un policía y el policía después tenía que llevarla a la telefónica, se podía prestar para un uso no autorizado. Y de hecho se detectó que un funcionario de una telefónica le pasó a un policía todas las llamadas que una persona tuvo. Está prohibido eso. Terminaron presos los dos. A partir de ahora la orden la da un juez con la firma electrónica y se saltea un paso.

Hace unos días un técnico planteaba que El Guardián es, de cierto modo, obsoleto porque no podría captar las llamadas realizadas a través de aplicaciones de mensajería instantánea. ¿Es una crítica de recibo?
Primero decían que El Guardián era tan sofisticado que iba a ser una agresión a la privacidad de los ciudadanos y la crítica ahora es que en realidad ya es viejo y hay cosas que no la va a poder hacer. Lo que encuentro es la voluntad de criticar por un lado o por el otro. En estos temas evidentemente la tecnología avanza tan rápido que es probable que los avances permitan cosas que los instrumentos que tenemos pueda llevar a no servir.

"Primero decían que El Guardián era tan sofisticado que iba a ser una agresión a la privacidad (...) y la crítica ahora es que ya es viejo. Lo que encuentro es una voluntad de criticar por un lado o por el otro"

El presente y el futuro del ministro

Los datos de rapiñas del 2015 muestran un aumento respecto a 2014. ¿Usted como ministros se siente embretado, de alguna manera, por la promesa electoral del presidente Vázquez de bajar las rapiñas un 30% en el período?
No me siento embretado. Las rapiñas han venido aumentado en el país sin pausa desde 1980, período a período. Y el máximo aumento se produjo entre el 2000 y el 2005. Nosotros hicimos una reestructura muy profunda de la Policía y le hemos incorporado elementos fuertes que no tenía para hacerla más eficiente. Durante todo nuestros primer período al frente del ministerio hubo un fuerte componente de llevar esto adelante con resistencias internas y externas de todo tipo. Durante el 2014 empezamos a considerar que si bien se puede seguir avanzado en ese sentido, ya se había consolidad la reestructura y que ahora era momento de tener resultados. Entonces lo que hizo el presidente fue trazarse un objetivo de cinco años. Es una meta y cuando hay metas uno trabaja mejor. El PADO (Programa de Alta Dedicación Operativa) demuestra que es posible conseguir resultados. En un mes en Montevideo hubo una reducción del 15% de las rapiñas, en Canelones en ese mes se redujo un 33%. Si ese 15% de Montevideo lo llevamos a ver qué produjo desde el 1 de enero vemos una baja del 4%. Pero fueron cuatro meses y medio de los cuales solo un mes se aplicó el programa. En Canelones el aumento de las rapiñas venía siendo del 5% y se bajó al 2%. Entonces vamos bien. Yo lo vengo controlando todos los lunes. Cada semana recibo un informe del Observatorio y eso es alentador. Ahora, ese es un instrumento. Y el compromiso que hicimos contemplaba fundamentalmente dos instrumentos: el PADO y la llegada de 200 mil cámaras de seguridad más para Montevideo. Y esas cámaras aún no están, van a estar para el año que viene.

¿Cuál es su sentir en la actualidad sobre su lugar en el ministerio y cuál es su voluntad pensando también en su futuro político?
Mi futuro político no lo mezclo con esto porque si fuera por mi futuro político capaz que ya no...(el ministro no completa la frase). Yo pienso en esto como un problema de toda la sociedad. Trabajé para tener resultados no de forma cortoplacista ni efectista, sino real. A uno le gusta tener los resultados por los que trabajó y yo creo que en este momento estamos empezando a tener resultados

¿Se ve siguiendo hasta el final del período?
Eso lo define el presidente. En su primera administración, el presidente estableció que quien fuera a participar de una elección para un cargo electivo no debía estar en el gobierno. Si eso sucede capaz que uno no llega al final del período. Pero en este momento estoy empezando a tener resultados. Y me siento bien. Aclaro que cuando llegamos al ministerio mucha gente me decía, sobre todo de la oposición, que teníamos que ver que había hecho Giuliani que decían que arregló el problema de Nueva York en tres o cuatro meses. Nosotros nos reunimos y todavía tenemos contacto el principal asesor de Giuliani, el profeso Lawrence Sherman, que lo primero que nos dijo es que no es cierto que arreglaron todo en tres meses. Les llevó diez años, y los primeros cinco tuvieron que combatir la corrupción porque la Policía de Nueva York era la más corrupta del mundo. Y a principios del 2014 nos reunimos con el jefe de Policía de Giuliani y nos dijo exactamente lo mismo. Así que no íbamos a conseguir resultados en unos meses con lo que no se había hecho en 25 años.

"Trabajé para tener resultados no de forma cortoplacista o efectista, sino real"

Guantánamo

Visto con la perspectiva del tiempo, ¿cree que fue un acierto o error darle refugio a los exreclusos de Guantánamo?
La perspectiva no es sólo la del tiempo sino la del marco que se da. La voluntad de Estados Unidos era cerrar Guantánamo, que es un desastre para la humanidad. Ayudar a cerrarlo puede ser un imperativo. Y en ese sentido se toma la decisión con el supuesto de que otros países también iban a brindar refugio. En ese sentido no podemos decir que estuvimos mal. Luego resulta que es difícil trabajar con gente que estuvo en un régimen muy duro y que le hace perder la perspectiva y tienen dificultades muy grandes para la reinserción posterior en Uruguay. Hubo algunas dificultades, con algunos más que con otros, y entonces eso que era correcto tuvo dificultades. Esas dificultades llevaron a que los países que iban a seguir el camino de dar refugio, no lo siguieron. Por lo tanto no se cumplió, por lo menos por ahora, el objetivo del cierre.

¿Tiene algún elemento para pensar que alguno de los exreclusos se constituye en un peligro para la sociedad uruguaya?
No tengo elementos para concluir eso. Lo único que existe es que alguno se quiere ir pero el problema que tienen es que para irse los tienen que recibir en otro lado.

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