Bonomi enfrentó una noche de catarsis de vecinos en Atlántida

Le avisaron al ministro que muchos se están armando en la costa canaria para repeler delincuentes

Armado con una computadora portátil, cientos de números y citas a estudios y leyes, el ministro del Interior Eduardo Bonomi se defendió el jueves a la noche de críticas y reclamos de vecinos de la costa de Canelones, que lo fueron a escuchar al Country de Atlántida en una mesa redonda del ciclo "Atardeceres Canarios" organizado por la intendencia de ese departamento. Consciente del aburrimiento que podía generar en el público -de hecho pidió disculpas más de una vez por apelar a cifras y leer documentos-, el jerarca repasó legislación vigente, estadísticas delictivas y avances de su gestión. Los que escuchaban en esa noche agobiante de calor (60 personas) se ofuscaban en voz baja porque Bonomi daba largas al problema que ellos vivían a diario. No así los jerarcas municipales y ministeriales que se entreveraron en la sala, y eran quienes iniciaban los aplausos al término de las exposiciones como muestra de aceptación incondicional.

Cuando el ministro terminaba de hablar de la "década descontrolada", en alusión al período 1994-2004 donde se registró un importante aumento de los delitos, dijo que podría seguir con datos para reafirmar sus conclusiones. "Yo tengo realidades", le gritaron del fondo de la sala a un volumen que mas bien buscó complicidad con compañeros de banco que realmente ser escuchado por los oradores.

"Yo sé que van a decir que (las cifras de delitos) están bajando porque no se denuncia", comentó Bonomi, y al instante le respondió a una señora que estaba en primera fila y negaba con su cabeza: "No es cierto señora", insistió el ministro. Ahora se denuncia más, dijo, porque la gente tiene más confianza en los policías.

Ese y otros comentarios generaban malestar en vecinos que habían llegado de balnearios cercanos como Salinas y El Pinar, y que fueron a buscar respuestas a sus miedos y también a ser escuchados.

Un vecino de Salinas fue el primero que pidió la palabra para descargarse frente a Bonomi, el intendente Yamandú Orsi y el jefe de Policía de Canelones, Ricardo Pérez, cuando en realidad la actividad estaba pensada para que los asistentes realicen preguntas por escrito. Sin embargo este veterano de bigote, que había estado muy inquieto (fruncía el seño y resoplaba a cada minuto) mientras Bonomi repasaba con parsimonia sus cifras, generó el mayor aplauso de la noche cuando lanzó su bronca. Dijo que su barrio (Salinas, donde además vive Orsi) está "olvidado" por la Policía y que por eso reclamaba más patrullaje para dar seguridad a los 30 mil habitantes del lugar. "Dicen que los delitos bajan... pero vayan a Salinas y pregunten en la feria, hablen con el párroco. Hay gente que se está armando y esto va a terminar en una desgracia cuando muera un inocente", dijo, y desde el público se escucharon felicitaciones. Una de las vecinas gritó en ese momento que en El Pinar pasaba lo mismo, que la gente se estaba armando para enfrentar a delincuentes. "Muchas gracias", dijo el vecino de Salinas cuando se dio cuenta que el aplauso prolongado era para validar su reclamo. "Habló por todos", agregó otra vecina de Atlántida.

La dinámica de la reunión, que en realidad se pensó como una disertación de voceros oficiales con la posibilidad de responder preguntas al final, se convirtió por la vía de los hechos en una catarsis colectiva. Al vecino de Salinas le siguieron otros que planteaban reclamos según cómo eran afectados por la inseguridad. Una señora se quejó de los cuidacoches, y más tarde otra vecina saltó para decir que no era justo tirarle las culpas siempre a los más humildes que buscan una salida pidiendo monedas a cambio de vigilar autos. Otra pareja que dijo vivir muy cerca de un conocido boliche de Atlántida pidió soluciones urgentes al descontrol que generaban los jóvenes en temporada, lo cual desencadenó una discusión -de la cual participó Bonomi- sobre cómo contemplar el derecho a la diversión con el descanso de los lugareños o visitantes.

El intercambio había comenzado a las 20 horas y tenía previsto terminar 21.30, pero eran casi las 23 y los vecinos seguían pidiendo la palabra.

"Yo camino mucho por la zona y veo que frente a McDonal's se paran todas las noches un montón de policías. ¿Por qué no distribuimos esos policías por el resto de Atlántida?", preguntó un vecino, pero no tuvo respuesta porque en ese momento Orsi decidió terminar la reunión al ver que se había ido la hora.

"No te respondió", le dijo una señora al vecino que realizó la última pregunta. "Era obvio", se lamentó el que había preguntado.


Canelones tiene policías donde no hay delitos

Algo en lo que se extendieron el ministro del Interior Eduardo Bonomi y el jefe de Policía de Canelones Ricardo Perez, el jueves en Atlántida, fue la reforma policial. Los cambios a nivel nacional que empezaron con fuerza en Montevideo buscan cambiar paradigmas que llevaban décadas instalados en los uniformados, como por ejemplo cambiar la concepción del orden público como objetivo central, para pasar a buscar dar seguridad a los habitantes como fuerza civil que es.

También se anunciaron detalles de la incorporación de 1.000 cámaras de videovigilancia al departamento, las cuales serán colocadas de forma estratégica en distintos puntos donde se generan delitos, y además en cruces e ingresos a balnearios de la costa.

Fue en medio de esa discusión que Pérez, el jefe policial local, mencionó los desafíos de su Jefatura y contó las dificultades que tenía para cumplir con la distribución de personal para destinar recursos donde más se necesitan.

En la seccional 1ra de Canelones, por ejemplo, hay 65 policías y en tres meses se produjeron siete rapiñas, mientras en la seccional de El Pinar trabajan 37 policías y hubo en el mismo período 80 rapiñas. Ese ejemplo, según el jefe, demuestra la necesidad de redistribución de personal.

Sin embargo eso tiene sus dificultades, ya que hay poblados donde se concentran muchos policías pero no hay delitos. Un ejemplo de esto último es San Ramón, donde viven 600 policías pero los delitos son muy pocos, según el jefe.

En 10 de las 28 seccionales de Canelones se concentran 84% de las rapiñas.

Para dar respuesta a los reclamos de vecinos, Pérez recordó que en breve se seleccionarán 250 policías para incrementarles el sueldo y, de esa forma, que pasen a tener una alta dedicación al cargo. Además, agregó Bonomi que se incorporarán helicópteros para el control aéreo de la zona metropolitana, y que de ahora en más las vacantes policiales se van a centralizar para luego llenarlas donde el delito crezca.



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