Brasil ingresa en la recta final del juicio político contra Rousseff

Los debates irán hasta el lunes, cuando la mandataria entre a escena para defenderse
Tras varios meses de disputas, acusaciones, amenazas y cambios en el gobierno, el juicio político a la presidenta brasileña Dilma Rousseff comenzó su fase final ayer, que probablemente concluirá con su destitución y con la salida del poder de la izquierda de Brasil tras más de trece años.

En ese caso, el mandato de Rousseff será completado hasta 2018 por Michel Temer, que gobierna desde mayo, cuando la mandataria de 68 años fue suspendida del poder por acusaciones de que violó normas fiscales, al maquillar el déficit presupuestal.

"El Senado está reunido para actuar como órgano juzgador, con la grave responsabilidad constitucional de decidir sobre una presidenta elegida por el voto popular, para condenar o absolver", declaró el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lewandoski, en uno de los primeros discursos tras la apertura oficial del juicio por parte del Senado.

"Los senadores se convierten ahora en verdaderos jueces y, por tanto, deben dejar de lado sus preferencias políticas y personales", para "actuar con la máxima exención y objetividad" y evitar "todo comportamiento que pueda suponer favoritismo o predisposición" en relación al caso, añadió.

La sesión comenzó con testimonios de fiscales del Tribunal de Cuentas, órgano auditor del Estado que detectó las irregularidades en la gestión de Rousseff. Los fiscales fueron convocados por la parte acusadora y son Julio Marcelo de Oliveira y Antonio Carlos Costa D'Ávila, que ya se han manifestado sobre el caso y asegurado que Rousseff incurrió en irregularidades "graves" en el manejo de los presupuestos.

De Oliveira y D'Ávila han declarado ya en fases anteriores del proceso y han coincidido en que el gobierno de Rousseff generó gastos sin base fiscal para ello y se valió de la banca pública para financiarlos, lo que está expresamente prohibido por la ley.

Según la acusación, eso configura un "delito de responsabilidad", contemplado en la Constitución brasileña como un posible motivo para un juicio con miras a la destitución de un presidente.

En la etapa que comenzó ayer, también se escuchó a otros seis testigos presentados por la defensa de Rousseff, que niega todos los cargos y sostiene que el juicio tiene un carácter netamente político y constituye en realidad un "golpe parlamentario".

"¿Cuál es la moral de este Senado para juzgar a la presidenta?", declaró en determinado momento la senadora Gleisi Hoffmann del Partido de los Trabajadores (PT), refiriéndose a que gran parte de los senadores que deciden el futuro político de la mandataria están señalados o investigados por causas de corrupción.

Los sondeos indican una tendencia prácticamente irreversible en favor de la destitución, que requiere de una mayoría de 54 votos (dos tercios) de los 81 senadores.

El lunes será la propia Rousseff la que tomará la posta de su defensa. Una vez concluida, dará paso a la votación final, en la que se definirá si se le retira definitivamente del mandato.

La semana pasada, Rousseff había dicho a corresponsales extranjeros que del Senado sólo "espera justicia", que reconozca su "inocencia" y la restituya en el poder.

En la sesión del lunes, Rousseff dispondrá de media hora para presentar su alegato, tras lo cual deberá responder a las preguntas que pueda formular cada uno de los 81 senadores. Según las previsiones del Senado, tras escuchar a la presidenta, se abrirá un espacio para debates y, una vez concluidos, se procederá a la votación que decidirá la suerte de la mandataria.

La defensa de Lula

Mientras, en un acto sindical celebrado simultáneamente en Río de Janeiro, Lula da Silva, expresidente y mentor político de Rousseff, signaba la fecha como el día "de la vergüenza nacional".
"Hoy comenzó la semana de la vergüenza nacional, la semana en que los senadores comienzan a rasgar la Constitución del país y en que comienzan a debatir la sanción a una mujer inocente, cuyo único crimen fue justamente ser honesta", afirmó el exgobernante.

"Están buscando una forma de llegar al poder sin necesidad de disputar el voto popular, de ganar las elecciones mediante un golpe a través del Congreso Nacional. No tengo nada personal contra Temer, nada, pero me gustaría que él supiese que, en su condición de abogado constitucionalista, lo más digno sería rechazar la llegada al poder por un golpe", afirmó.

Así mismo, criticó las políticas anunciadas por el presidente interino desde su llegada al poder, principalmente el impulso a las privatizaciones y la venta de subsidiarias de estatales como la petrolera Petrobras y el Banco do Brasil.

"Es un pedazo de Petrobras aquí, otro del Banco do Brasil, de la Caixa Económica Federal. Es un poco de esto y de aquello y, de repente, este país de 204 millones de habitantes y de 8,5 millones de kilómetros cuadrados va renunciando a su soberanía para comenzar a pedirle limosna a otros países ricos", sentenció.

Fuente: Agencias

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