Brasil, la maldición del "7" y o maior "fantasma" do mundo

Como en el ocaso del siglo pasado, el gigante vecino amenaza a la economía uruguaya

Diez días atrás, Alvaro Queijo, el director de la fábrica de envases plásticos Cristalpet y presidente de la Unión de Exportadores (UEU) viajó a Brasil para cerrar un millonario negocio de exportación en dólares, pero pocas horas después de llegar a San Pablo retornó a Montevideo con las manos vacías. Los compradores del gigante latinoamericano ofrecieron pagar la transacción en reales en lugar de dólares y a entre 30 y 40 días después de cerrada la operación, narró el empresario.

Una situación similar le está tocando vivir a varias empresas que mantienen un estrecho vínculo comercial con Brasil y que, al decir del titular de la UEU, están notando cómo el temor a repetir historias recientes paralizó sus ventas a ese mercado con el resquemor de fondo de que una crisis como la gestada a fines del milenio pasado vuelva a afectar a la economía uruguaya.

"El exportador uruguayo está viviendo la situación de manera muy complicada porque el importador brasileño está frenando todas las compras en dólares por un problema de lógica ya que hoy no sabe cuánto va a valer el dólar y eso está afectando claramente nuestras ventas. Las exportaciones de varios rubros están paradas por la incertidumbre cambiaria. Y si no, lo que están exigiendo es que facturemos en reales. Es decir, que asumamos ese costo de la incertidumbre de ellos. Los importadores dicen `ayer puse el precio de una mercadería importada a 3,10 reales por dólar y resulta que al otro día  terminó a 3,25 y para pagar en un mes no hay ningún seguro de cambio`", afirmó.                  

El dólar subió más de 20% en Brasil en lo que va del año mientras que en Uruguay aumentó apenas 3%.

"Está sin dudas latente el fantasma de enero de 1999 e incluso el tipo de cambio real está peor", dijo Queijo en referencia a la devaluación en Brasil del 13 de enero de 1999 que pulverizó las exportaciones a ese mercado y fue la mecha que encendería la crisis que estalló en Uruguay a inicio del nuevo milenio. "Tenemos ahora un régimen cambiario más flexible (que en aquel entonces cuando el precio del dólar se administraba en un régimen de banda cambiaria que establecía un precio mínimo y máximo al dólar) pero a veces nos cuesta el ajuste para acompañar. Y además, en ese momento teníamos un comercio con Argentina más fuerte que ahora", recordó.

Según el economista Pablo Roselli, la relación de tipo de cambio real entre Uruguay y Brasil está en el peor nivel desde el período 1999-2002, lo que, a su juicio, supone una "luz de alerta roja" para la economía uruguaya por la situación en su principal socio comercial. El ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, reconoció esta semana que el gobierno sigue de cerca los avatares del vecino país para evitar malas experiencias del pasado

A fines de 1998 el entonces ministro brasileño de Hacienda, Pedro Malán, exponía en Uruguay durante un almuerzo organizado por la Asociación de Dirigentes de Márketing durante el cual habló sobre las supuestas bondades del Plan Real, un programa de estabilización económica impulsado por el presidente Fernando Henrique Cardoso que planeaba cambios profundos a la economía brasileña y que, entre otras cosas, dio vida a la actual moneda en sustitución del cruzeiro. Entre el auditorio estaba Luis Mosca, el entonces ministro de Economía del segundo gobierno de Julio Sanguinetti, quien al igual que los hombres de negocios uruguayos querían despejar en vivo y en directo la incertidumbre que por aquellos días los aquejaba: ¿devaluaría su moneda Brasil? Un no rotundo fue la respuesta que dio Malán a la salida del evento a los periodistas especializados en asuntos económicos. Pero el 13 de enero de 1999 y como último coletazo de la crisis financiera mundial desatada en el sudeste asiático dos años antes, con un shock violento y fuerte devaluación en Rusia, Brasil sufrió un ataque especulativo contra su moneda que se devaluó casi 50%, liquidando la competitividad de las exportaciones uruguayas a ese mercado

¿Qué le pasa a Brasil?

Tras el boom de 2010, cuando el PIB de Brasil se disparó a tasas del 7%, el mundo desarrollado en crisis se fijó en el gigante regional y séptima economía mundial para acicatear a la economía global como "lucero de los emergentes ". Pero luego hub tres años de bajo crecimiento y aquella cifra mágica se transformó en un recuerdo tan maldito como la goleada de 7 a 0 que le propinó Alemania en su mundial de fútbol de 2014. El gobierno estima que este año el PIB crecerá entre 2,3% y 2,5% pero el mercado es mucho menos optimista y los economistas redujeron esta semana sus estimaciones de crecimiento a 1%. Incluso algunos creen que la economía se encamina a su peor recesión en 25 años, una panorama duro para un gobierno que lleva apenas 3 meses en el poder y está enlodado en escándalos de corrupción.

Brasil enfrenta problemas de infraestructura apenas aliviados con las multimillonarias obras para el mundial de fútbol, en el cual el gobierno gastó cerca de US$ 38.000 millones, casi cuatro veces más del estimado. Además, su pesada carga impositiva y burocrática desalienta la radicación de nuevas inversiones.

Por si fuera poco, tiene problemas fiscales y las calificadoras de riesgo tienen bajo la lupa la nota soberana con vistas a quitarle el grado inversor, lo que puede complicar su acceso a los mercados de crédito.

La tasa de inflación anual se aproximó a 8% (el techo es 6,5%) a mediados de marzo debido a que la posibilidad del racionamiento de energía elevó los costos de la electricidad, mostró el martes un sondeo de Reuters. La inflación alta ha sido uno de los mayores obstáculos de Brasil para un crecimiento económico más veloz en los últimos años, ha pesado en la confianza del consumidor y de las empresas y ha llevado al banco central a elevar las tasas de interés a dos dígitos.

Al igual que en el epílogo del siglo pasado, los expertos en finanzas internacionales advierten que en algún lugar del mundo emergente se gestará una nueva crisis de dimensiones globales. De la pericia de las autoridades económicas uruguayas para blindar de saltos bruscos a la pequeña penillanura ondulada, dependerá que el impacto sea a ritmo de folclore o de samba enredo.


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