Brasil mira hacia el norte y se despega del "bloque bolivariano"

El Partido de los Trabajadores reconoció como un error hacer alianzas con fines electorales
El cambio en la política exterior de Brasil con el presidente interino Michel Temer será drástico, como evidencian las primeras reacciones ante los gobiernos de izquierda de la región que calificaron de "golpe" la suspensión de la mandataria norteña, Dilma Rousseff, para enfrentar un juicio de destitución.

El nuevo canciller José Serra asumió formalmente ayer el Ministerio de Relaciones Exteriores en el mítico Palacio de Itamaraty.

El flamante jerarca cambiará la atención de la diplomacia brasileña hacia Estados Unidos y el mundo desarrollado, con fuerte foco en la economía, en detrimento de la política orientada a la región que marcaron los 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores liderados por Luiz Inácio Lula da Silva y Rousseff, coincidieron analistas consultados por la AFP.

En ese sentido, Serra ya marcó distancia de algunos gobiernos de la región que eran cercanos a Rousseff, como Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Por estos días, mientras sus exaliados de centroderecha llegan al poder, ese grupo mayoritario de la izquierda realiza una fuerte autocrítica sobre las causas que lo llevaron a salir del Poder Ejecutivo.

Serra, senador y excandidato presidencial socialdemócrata derrotado por ambos referentes del PT, fue nombrado hace casi una semana cuando Rousseff fue apartada del cargo para enfrentar un juicio por manipulación de las cuentas públicas y Temer asumió el poder, en principio por los seis meses que durará el proceso.

Temer completaría el mandato hasta 2018 si el Senado encuentra culpable a Rousseff y la destituye definitivamente del cargo.

La opción por un político y no por un diplomático de carrera da al Ministerio de Relaciones Exteriores la fuerza y el protagonismo que pocas veces tuvo durante los cinco años de gobierno de Rousseff.

Firmeza

La primera prueba para la nueva cancillería brasileña vino ante la reacción de los gobiernos de Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, que tildaron el proceso de impeachment contra Rousseff de "golpe de Estado". A Serra no le tembló el pulso para descalificar sus "falsedades". Lo mismo hizo al repudiar las declaraciones del secretario general de la Unasur, Ernesto Samper.

"Cuanto mayor sea la falsedad, más fuerte será el tono", advirtió el canciller el sábado al canal Globo.
El Salvador, por ejemplo, llegó incluso a plantear que no reconocería al nuevo gobierno, pero luego retrocedió en su decisión cuando Serra le recordó los acuerdos comerciales que estaban en riesgo.
La Organización de Estados Americanos (OEA) anunció que consultaría sobre la legalidad del impeachment a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, según su secretario general, el uruguayo Luis Almagro. Serra no reaccionó, pero en su discurso ha insistido siempre en que el impeachment ha cumplido con las normas legales.

La cancillería brasileña también trabaja en explicar la legitimidad del proceso de impeachment en el exterior, luego de que sobre el final del gobierno de Rousseff fueran enviados cables a delegaciones diplomáticas denunciando "el golpe".

En ese sentido, el gobierno de Temer debe sentirse parcialmente aliviado ya que ni China, principal socio comercial de Brasil, ni Rusia, miembro de los Brics, tuvieron alguna objeción en cuanto al nuevo gobierno.

"Brasil debe dar una importancia mayor a los países desarrollados, en la búsqueda de acuerdos, sacar al Mercosur del aislamiento. También trabajará como siempre con los países en desarrollo pero sin ese énfasis ideológico del PT", explicó Rubens Barbosa, exembajador de Brasil en Washington.

A su vez, Brasil no descuidará las relaciones con su vecino más importante, Argentina. Serra explicó detalles de la situación política a su par de Argentina, Susana Malcorra, y debe viajar en los próximos días a Buenos Aires.

El PT admitió errores en su caída

El Partido de los Trabajadores (PT) de la presidenta apartada, Dilma Rousseff, admitió errores internos y del gobierno que facilitaron el "golpe parlamentario" que interrumpió 13 años en el poder, en su primera reunión tras la suspensión de la mandataria por el Senado.

"El avance del movimiento golpista solamente podrá ser correctamente entendido si evaluamos, de forma autocrítica, los errores cometidos por nuestro partido y nuestros gobiernos", se puede leer en la resolución publicada tras la reunión celebrada ayer en Brasilia.

"Acabamos rehenes de acuerdos tácticos, imperiosos para el manejo del Estado, pero que resultaron en un bajo y poco arraigo de las fuerzas progresistas, al tiempo que ampliaron (...) el poder de fuego de sectores más a la derecha", advierte la resolución. La principal de esas alianzas fue con el centrista PMDB del ahora presidente interino, Michel Temer, vice de Rousseff durante cinco años y convertido después en el arquitecto de su salida.

Para la cúpula del PT, el partido demoró "en percibir el progresivo agotamiento de la política económica vigente entre 2003 y 2010, que había llevado a conquistas sociales formidables. Frente a la crisis, el país fue colocado en una encrucijada: acelerar el programa distributivista, como había sido defendido en la campaña de reelección electoral, o aceptar la agenda del gran capital (...). El gobierno se encaminó por la segunda", agrega el documento.

También admitieron que tampoco tendrían que haber dejado "contaminar" sus campañas con financiación empresarial. "Acabamos envueltos en prácticas de los partidos políticos tradicionales, lo que afectó negativamente nuestra imagen y abrió flancos para ataques de aparatos judiciales controlados por la derecha", afirma el documento.

"Derrotado el golpe, la presidenta deberá presentar su compromiso público con una amplia reforma política y medidas capaces de retomar el desarrollo (...) y la generación de empleos", explica también el documento.

Fuente: Basado en AFP

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