Británicos deciden si dejan la UE en medio de anuncios catastróficos

A un mes de el referéndum, la permanencia dentro del bloque aventaja por 10 puntos
En exactamente un mes, los británicos deberán optar entre seguir perteneciendo –y liderando- la Unión Europea (UE) o continuar por una senda por fuera del bloque continental. La cercanía del referéndum y la relativa paridad en las encuestas ha desencadenado una campaña radical y tremendista que ha visto como los defensores del Brexit (forma en que se denomina a la eventual ruptura con la UE) y de la permanencia se enzarzan en discusiones teñidas de argumentos, en algunos casos, exagerados.

Desde la comparación de la UE con Hitler, hecha por el exalcalde de Londres Boris Johnson, a la advertencia de un posible estallido de violencia en las calles de su colega de campaña Nigel Farage, o, en el otro lado, el aviso del primer ministro David Cameron de que la salida de la UE podría devolver a Europa a las guerras, la discusión ha adquirido un tono catastrofista.

A él se sumó el pasado viernes el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, quien lanzó el aviso más serio hasta ahora a los británicos al afirmar que, si Londres abandona el bloque, "los desertores no serán recibidos con los brazos abiertos" en Bruselas, capital de la UE.

Pero la campaña también ha afectado la unidad de los partidos más importantes de Inglaterra. El Partido Conservador, por ejemplo, está fracturado por la situación, el Laborista y su líder Jeremy Corbyn, enemigos históricos de este partido, contemplan el espectáculo frotándose las manos.

A su vez, otra consecuencia no tan amigable para los intereses británicos podría estar latente: una eventual salida de la UE podría avivar la llama independentista de los nacionalistas escoceses, que se preparan para reclamar otro referéndum de independencia. Según el experto en política y nacionalismo escocés Alex Salmond, "habría otro referéndum de independencia en Escocia, y eso ocurriría en el plazo de dos años", en caso de efectuarse el Brexit.

Por el momento, los partidarios de quedarse en la UE se han despegado parcialmente en las encuestas, con 10 puntos de ventaja en la intención de voto, 55% a 45%, según una media de seis sondeos hecha por What UK Thinks, algo que quiebra la paridad con la que se venía conviviendo durante estos últimos meses. Pero dados los errores de los sondeos en las últimas elecciones generales -ninguno vio venir la mayoría absoluta conservadora- , cabe recurrir a las apuestas, auténtico termómetro de la sociedad británica.

Para las casas de apuestas, sin embargo, la posibilidad de la ruptura con la UE es también algo muy dudoso. Por ejemplo, por cada cinco libras apostadas a favor de la permanencia en la UE, la casas William Hill y Ladbrokes sólo pagan una de beneficio, lo que sitúa en 83% la posibilidad de victoria de esta opción.

La ventaja que ostenta la permanencia no es un hecho aislado, sino que responde a una especie de ofensiva internacional a favor de la vinculación de Gran Bretaña con la UE, que ha tenido como principales abanderados extranjeros al presidente estadounidense Barack Obama y al Fondo Monetario Internacional. Su mensaje fue claro: fuera de la UE, al Reino Unido le espera la irrelevancia diplomática y los problemas para comerciar. "El Reino Unido pasaría al final de la cola" en las negociaciones comerciales, advirtió Obama, mientras que Christine Lagarde, la directora gerente del FMI, explicó que los escenarios en caso de salida van de "más bien malos a muy, muy malos".

Al parecer, esta insistencia ha cosechado frutos, porque la economía es ahora la primera preocupación de los británicos en esta campaña, superando a la inmigración, según reveló esta semana el instituto de opinión ComRes Mail. Junto a Obama y Lagarde, el presidente colombiano Juan Manuel Santos y la chilena Michelle Bachelet se también se animaron a apoyar la permanencia británica en la UE en sus recientes visitas a la capital inglesa. El apoyo internacional más relevante del campo de la ruptura es el del candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump. "Europa está siendo destruida por la gran inmigración, y es en gran parte culpa de la UE", argumentó.

La situación también ha movilizado a los sectores culturales ingleses. El pasado viernes, por ejemplo, 282 figuras del arte y la cultura defendieron en una carta a los diarios la permanencia en la Unión Europea. Entre ellos estaban los actores Benedict Cumberbatch, Keira Knightley, Bill Nighy, Chiwetel Ejiofor, la banda Franz Ferdinand, la diseñadora Vivienne Westwood y el escritor John Le Carré.

Una salida que podría precipitar otra

Escocia busca una segunda oportunidad para ser independiente del Reino Unido. Luego del fracaso en el referéndum de 2014, la eventual salida de Gran Bretaña de la Unión Europea podría darle el impulso necesario a los sueños separatistas de los escoceses.

La campaña del referéndum de 2014 vio una movilización masiva de partidarios de la independencia y, a pesar de la derrota, la energía es aún visible en una cantidad considerable de iniciativas de base. El Partido Nacional Escocés, que mantiene la secesión como objetivo final, ganó 56 de los 59 escaños escoceses en la Cámara de los Comunes el año pasado y se llevó las elecciones parlamentarias regionales a principios de este mes, aunque perdió la mayoría absoluta. Este precedente podría incrementar las posibilidades de se instale la propuesta de ir nuevamente a las urnas para conocer la opinión del pueblo sobre el tema.

Sin embargo, a diferencia de sus vecinos ingleses, que están muy divididos sobre si permanecer o no en la UE, los escoceses son abrumadoramente partidarios de permanecer en el bloque, de acuerdo con las encuestas de opinión. La perspectiva de convencer a una mayoría de los escoceses de abrazar la independencia, por lo tanto, es más compleja.

"Estamos muy cerca de la clase de división que existía en 2014", afirma Tom Devine, profesor de historia de Escocia en la Universidad de Edimburgo, rechazando la idea de que el Brexit podría actuar como un "catalizador". "Creo que el gobierno del SNP y sus aliados serían tontos de celebrar otro referéndum si no están seguros de ganarlo", explicó.

"Creo que la mayoría de la gente en Escocia habló claramente la última vez y dijo 'no'. Nada ha cambiado", explica una empresaria hotelera de la ciudad de Aabalree. Como ella, varios escoceses no quieren escuchar hablar sobre el Brexit. "Salir de la Unión Europea tendría muchos costes para el Reino Unido", establece.

De todos modos, en el país, muchos residentes se quejan de que la UE no es más que una máquina burocrática sin legitimidad democrática. "Durante años no se ha hecho absolutamente nada por las industrias pesqueras", explica, por ejemplo, un trabajador portuario. "La mejor opción es irse", concluye.

Fuente: Basado en AFP

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