Británicos juegan la batalla por Europa en las calles de Londres

referéndum. El Reino Unido resolverá el 23 de junio si permanece en la UE
Es la una de la tarde en Fitzrovia, el pequeño barrio bohemio de Londres, la capital del Reino Unido, donde vivieron y se emborracharon los poetas Arthur Rimbaud y Dylan Thomas. Las calles están llenas de gente yendo a almorzar y a menos de un mes del referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE), los militantes de ambas opciones intensifican las campañas en la vía pública.

"¡Somos más fuertes en Europa!" versus "¡Vayámonos!" parecen ser las consignas que cobran fuerzas a medida que se acerca el referéndum. Los partidarios de quedarse en la UE tienen 10 puntos de ventaja en la intención de voto, 55% a 45%, según una media de seis sondeos hecha por What UK Thinks la semana pasada.

"¡Inglaterra es una locura en este momento! Toda la gente con la que hablo pasa de un extremo al otro. Estoy igual que ellos; aún no he decidido, estoy muy confundido", dijo en una entrevista al diario francés Le Parisien el exbeatle Paul McCartney.

En la zona de Fitzrovia, en una vereda, un grupo de militantes de Britain Stronger in Europe, la campaña para seguir en la UE, reparten volantes con fondo de música de blues y un ambiente distendido.

Sheila Hawkins, jubilada, se ofreció voluntaria para impedir "el desastre" que sería el brexit.
"Me dije, 'deja de hacerte la distraída y haz algo'", explicó a la agencia AFP.

Uno de sus primeros contertulios es Awo Davis, de 45 años, indeciso, al que trata de convencer con argumentos económicos. Pero Awo se resiste: "La UE, bueno... no estoy completamente convencido", explica, sosteniendo que lo que oye en la campaña le parece "tendencioso".

Diálogo de sordos

Hay muchos eurófilos entre los transeúntes, como Haran, un estudiante de 19 años, que se detiene para que le den un adhesivo de la campaña. Para él, los partidarios de irse de la UE dicen "tonterías". "Las empresas sufrirían e iríamos de cabeza a una recesión", sostiene.

Y hablando del lobo, ahí llega Clive Poole, partidario de irse de la UE, de 57 años, que lejos de dejarse convencer, discute con una voluntaria:

–¿Le darán la espalda a quienes combatieron por Europa? ¿A la paz que nos ha traído? –pregunta Jannet Taylor.
–Ahora me dirás que es la UE la que protege a Europa –responde irónico Clive–.
–¡Es que es así!
– Y la OTAN, ¿te suena? Votaré por la salida para que podamos volver a las leyes hechas por diputados a los que podamos echar. ¿No nos gusta David Cameron? Podemos echarlo. ¿No nos gusta Jean-Claude Juncker? No se puede hacer nada.
Volantes y comida para perros

Al otro lado de Londres, otro ambiente y otras tropas: las de Vote leave, partidarios de irse de la Unión Europea, que han elegido el barrio de Croydon, en los suburbios de Londres.

Con un montón de volantes, James Bradley, de 38 años, golpea la puerta de una vivienda modesta. Unos segundos más tarde, abre la puerta una mujer, Desiree Peacock, de 60 años, que lleva una lata de comida para perros en la mano.

"Votaré a favor de salir", aclara rápidamente la mujer, que ve el referéndum como la ocasión de recuperar la "identidad perdida".

Unas casas más allá, Marcin Kurdzialek, polaco, de 34 años, mira con curiosidad a los militantes. Como no es británico, no votará, lo que no significa que no tenga una opinión.

"Si el Reino Unido no hubiera estado en la UE, yo no estaría aquí", dijo el pequeño empresario. "Me caería muy mal que los demás no tengan las mismas oportunidades que yo", concluye.

Fuente: AFP

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