Británicos van a las urnas bajo la amenaza del terrorismo

Políticas de seguridad definen contienda entre Theresa May y el laborista Jeremy Corbyn
Los veinte puntos porcentuales de ventaja que llevaba en abril la primera ministra británica, la conservadora Theresa May, a su contrincante, el laborista Jeremy Corbyn ya pertenecen al pasado y no condicen con la realidad del momento.

Es que la sucesión de atentados que literalmente jaqueó al Reino Unido en menos de tres menos pulverizó las intenciones de la primera ministra de imponerse con relativa holgura en las elecciones legislativas previstas para este jueves.

De hecho, fue May quien propuso adelantar la fecha de las elecciones previstas para 2020 y diseñó su campaña de manera tal de generar las condiciones para poder negociar con mayor respaldo una salida ordenada del Reino Unido de la Unión Europea, sin pensar que la coyuntura sería tan diferente en tan poco tiempo.

De todas formas, el escenario del denominado brexit no parecía, a priori, un escenario sencillo de sortear.

Cuando el tema central del debate era el brexit, May parecía tener suficiente viento en la camiseta como para encaminarse a una victoria segura que le permitiera fortalecer su poder.

Pero los atentados, el primero de los cuales ocurrió el 22 de marzo cerca del Parlamento (ese día hubo 4 muertos), al que se sumaría el 22 de mayo el ocurrido al final del concierto de Ariana Grande en Manchester (que dejó un saldo de 22 muertos), y al que agregó el sábado el ataque de Londres (con ocho víctimas y por el que la policía detuvo este miércoles a un hombre de 30 años), no solo erosionó la confianza en el gobierno sino que permitió reflotar las aspiraciones laboristas..

Es que los tres ataques, reivindicados por el Estado Islámico fueron un golpe de knock out a las políticas de seguridad implementadas por el gobierno de Theresa May. No en vano, la primera ministra anunció un endurecimiento de la legislación vigente y hasta un cambio en las leyes, como forma de controlar y contrarrestar la actividad de grupos terroristas, en particular aquellos de origen musulmán y yihadista.

El hecho de que el temor a nuevos ataques terroristas y las críticas a May, sobre todo por su decisión de introducir recortes al gasto en seguridad (suprimió unos 20 mil cargos de policías) durante su anterior gestión como ministra de Interior, a lo que se sumó una campaña "inteligente" y pragmática de Corbyn hizo que la ventaja inicial entre ambos se esfumara rápidamente.

Ambos llegaron al tramo final de la campaña con una diferencia de apenas un punto porcentual en las intenciones de voto, según algunos sondeos divulados este martes, apenas cuarenta y ocho horas de la crucial elección.

Como si hubiese dado un manotón de ahogado a último momento, May se comprometió a fortalecer la lucha antiterrorista, con medidas que incluyen la restricción de movimientos a potenciales sospechosos y hasta la deporrtación de extranjeros. Todo eso en un esfuerzo para seducir y captar nuevos votantes.

En contrapartida, su rival Corbyn prometió poner fin a la austeridad presupuestal, fortalecer los servicios públicos y contratar más policías. Mientras tanto, la evolución de la elección es seguida con inquietud en la Unión Europea.

Preocupación en Unión Europea por brexit


El cariz que tomaron las elecciones británicas, con un resultado más apretado de lo previsto, preocupa a la Unión Europea (UE), que teme el impacto de una falta de mayoría absoluta en Reino Unido en las negociaciones del brexit, gane quien gane.

La amenaza de ver las negociaciones de divorcio fracasar monopoliza la atención de Bruselas, que en un primer momento celebró la convocatoria de estos comicios anticipados, ya que podía conducir a un liderazgo fuerte en Londres, capaz de realizar concesiones durante el brexit.

Y, en concreto, estas concesiones podrían abarcar la espinosa cuestión de la factura a pagar por Londres con su marcha, que según las estimaciones sería de entre 50.000 millones y 100.000 millones de euros, y los derechos de los ciudadanos europeos en Reino Unido.

Aunque muchos en Bruselas confían en la continuidad de May al frente del gobierno británico, temen que, si registra una débil mayoría, el ala euroescéptica de su Partido Conservador gane peso y presione para un 'brexit duro', una marcha sin acuerdo con sus socios.

"Una falta de acuerdo es posible, efectivamente", reconoció una fuente europea.

Fuente: El Observador y agencias

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