Buen debut para el rincón verde en la Rural

En un sector del predio, denominado Calle Verde, exponen ocho empresas viveristas y entre ellas el vivero propio de la ARU
Cada año la Asociación Rural del Uruguay (ARU) añade novedades al programa de actividades y exhibiciones de la Expo Prado. Esta vez –en esa actitud de sumar innovaciones a lo prioritario y tradicional que es la muestra ganadera– apareció en escena la Calle Verde, un espacio donde exponen ocho viveros.

En el stand de Jardín Natural –vivero ubicado todo el año en Empalme Olmos–, delante de docenas de tulipanes Willian Aldan comentó que para él exponer en el Prado no es nuevo, lleva cinco años con su local lindero al Galpón de Aves y Conejos, "pero acá llega otro público, esto fue una muy buena idea".

El resto de los viveristas en este sector disfruta de su experiencia inicial como expositor en una Expo Prado.

Viveristas en la Expo Prado, además de vender, se benefician de la promoción de sus propuestas.

Pablo Díaz, de Los Helechos, de Sauce, Canelones, señaló que "esto es una gran vidriera, permite promocionar, generar contactos". La gran vedette en su stand son cuadros que, para colocar en las paredes como si fueran una obra plástica, poseen tierra y crasas (tunas): obras de arte con vida.

Plantas Nativas del Uruguay es el nombre del vivero que dirige Álvaro Pocecco, instalado en Los Cerrillos. Además de comercializar apuesta a lo didáctico, informando a todo el mundo sobre el valor de la flora autóctona. Es un rincón de la Rural que docentes y estudiantes deben visitar sí o sí.

Guillermo Toma es quien se ocupa de atender a la gente en el stand del vivero Toma –ubicado en Sayago–, cuya especialidad son las flores de jardín para poblar y embellecer los canteros. Indicó que, sobre todo el fin de semana pasado, hubo buenas ventas, lo cual constituye la mitad de la utilidad de estar en la Rural. El otro 50% "es darnos a conocer".

Raúl y Cristina reciben a los visitantes en uno de los stands más coquetos, el de la Boutique de Plantas Vilabamba –de la Costa de Oro–. "Es una buena experiencia, nos permite hacer marketing, además de lo que se venda", admitieron. La especialidad de la casa son pequeñas macetas con especies aromáticas personalizadas.

Juan Carlos González en su stand exhibe cactus. Su empresa, El Ombú, está en el Cerro. Además de enfatizar que "al ser perenne un cactus bien tratado te acompaña toda la vida", admitió que no le gustan a todo el mundo, "por eso estar acá nos sirve para cambiarles la cabeza".

Otra propuesta novedosa es la de Lapindó. Andrés Martino y Pedro Sciarra promocionan la venta y el alquiler de palmeras. Están todo el año en Empalme Olmos. Además, promocionan el servicio de trasplante de árboles maduros, para lo cual disponen de una máquina especial.

Finalmente, Florencia Bono y Lucía San Román están en el stand anfitrión, el de Nuestro Vivero, de la ARU. Se creó hace dos años en el local Melilla y tiene tres misiones: abastecer de especies vegetales a los predios de la Expo Melilla y de la Expo Prado; proporcionar diversos productos para decorar ambientes en las exposiciones –en el Prado desde la Sala de Conferencias al ruedo–; y comercializar. Árboles en macetas de las especies ombú, palo borracho, sauce, ciprés, eucaliptos y Santa Rita rondan los $ 200.


Algunos precios


$ 150
Tulipán en maceta.

$ 1.490
Cuadros con crasas.

$ 120
Arazá amarillo.

$ 20
Flores en macetas para canteros.

$ 100
Plantas de tomillo, orégano y curry.

$ 100
Macetas con pequeños cactus.

$ 5.900
Cinco palmeras de tres metros.

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