Buscan a mujeres que vivían en la chacra con el alemán asesinado

Indagan en grupos del exterior que usen método de atar a víctimas con precintos
Arno Wollensak cambiaba de nombre como quien cambia de camisa. En noviembre de 2007 ingresó a Uruguay por el aeropuerto de Melilla con un documento de identidad emitido en Surinam bajo la identidad de Mark Neumann. Con ese escape camaleónico intentó despistar a Interpol, que lo buscaba por estar acusado de abuso sexual sobre una adolescente en Alemania. La huída lo llevó a vivir en una chacra sobre el Río Santa Lucía, a metros del Parador General Máximo Tajes y a 11 kilómetros de Los Cerrillos. En el almacén de Favio Umpiérrez ubicado a una cuadra de la chacra, Wollensak se presentó hace tres años como Mark, pero tras salir de la cárcel (estuvo procesado por falsificación de documento público) en ocubre del año pasado, le pidió al almacenero que lo llamara Paul. Mark, su nombre falso, había caído en desgracia.

Buscan a mujeres que vivían en la chacra con el alemán asesinado
Arno Wollensak, alemán de 61 años, apareció muerto el domingo
Arno Wollensak, alemán de 61 años, apareció muerto el domingo

El domingo, Wollensak fue encontrado, maniatado y asfixiado. Su cuerpo apareció en la playa de La Floresta. A la incógnita sobre quién o quiénes lo mataron se suma otra: ¿Dónde están su pareja y las caseras que vivían con él en la chacra? El juez de Atlántida, Marcos Seijas, Prefectura (que interviene en el caso porque el cadáver apareció en la playa), el departamento de Homicidios de la Jefatura de Policía de Canelones e Interpol, buscan por estas horas determinar dónde está la pareja de Wollensak y las otras dos mujeres.

La forma en la cual fue asesinado no presenta antecedentes en Uruguay. Nunca un cuerpo había sido maniatado con cintas y precintos, informaron fuentes del caso a El Observador. La bolsa de nylon que cubría la cabeza de la víctima también fue ajustada con precintos. Los investigadores buscan por estas horas organizaciones criminales que utilicen este tipo de procedimientos en el extranjero para intentar trazar nexos con el caso.

El gurú y la médium

Buscan a mujeres que vivían en la chacra con el alemán asesinado

Wollensak era un alemán alto y fuerte de 61 años que se transformó en el gurú de la secta "Lichtoase", que significa "Oasis de Luz". Los integrantes de ese grupo, que se autodenominaba "familia", debían donar todos sus bienes a la secta. Wollensak era el líder del grupo y como tal convirtió en esclava sexual a Lea Saskia Laasner, desde que la adolescente tenía 13 años, en 1993. La joven logró escapar del martirio al que era sometida con consentimiento de sus padres en 2001. Cuatro años más tarde, Lea Saskia Laasner contó la historia en un libro que se convirtió en Best-Seller.

Lea Saskia Laasner

Desde entonces, Interpol buscaba a Wollensak y a su esposa, que se presentaba como medium de la secta y fue acusada de abusar sexualmente del hermano de Lea Saskia Laasner. La alerta roja se extendió por todo el mundo hasta que el año pasado la Policía alemana informó a la uruguaya que tenía pistas sobre la presencia de la pareja en Canelones. La búsqueda fue exitosa y la Policía encontró a Wollensak (que se hacía llamar Mark Neumann) y a su pareja (que se identificaba como Angelina Thaler) con los documentos falsos en la chacra ubicada sobre el Río Santa Lucía.

La pareja había obtenido su indentidad apócrifa en Surinam pero había logrado además la residencia y cédula uruguaya, que reproducían el engaño.

En la misma chacra, en una casa más pequeña, vivían dos mujeres también extranjeras de unos 50 ó 60 años. Una de ellas es la madre de Lea Saskia Laasner, informó el juez Seijas a El Observador. La mujer integra la secta desde 1992, según el libro que publicó su hija.

El 12 de junio del año pasado, Wollensak y su pareja fueron procesados con prisión por la jueza Adriana de los Santos, especializada en Crimen Organizado, por el delito de "falsificación de documento público". Ambos estuvieron presos durante tres meses, hasta que recuperaron la libertad el 9 de octubre de 2015.

Wollensak tenía dos camioneta y un tractor, que utilizaba para transportar leña hacia su casa. Una de las dos caseras que vivía en la chacra dijo a algunos vecinos que iba a Alemania. Hace varios meses que no se vio más en la zona. La otra, que decía ser búlgara y pintora, desapareció junto con Wollensak y su pareja hace dos o tres meses, informaron vecinos a El Observador.

La chacra en la que vivían fue comprada por un empresario y allí vive, desde hace tres semanas, una pareja con hijos que nunca vio al misterioso Wollensak ni a su pareja ni tuvo contacto con las caseras.

Jueza negó extradición

Cuando la Policía encontró a la pareja requerida por Interpol, la Justicia de Alemania tramitó la extradición de Wollensak para juzgarlo por los abusos sexuales de los que era acusado. Sin embargo, la jueza De Los Santos se negó a extradictarlo por considerar que el delito había prescrito.

Un testigo declaró ayer ante el juez que Wollensak quedó de esa manera embretado en el país, con temor de que, al salir hacia el exterior, la alerta roja de Interpol se activara y fuera deportado a Alemania.
El testigo informó además que la pareja tenía un campo en Minas, que tenía dinero en un banco privado, y aunque los ahorros no eran muchos, le permitían subsistir. El testigo aseguró además que en su chacra a orillas del Río Santa Lucía la pareja y sus caseras no vivían en forma de secta. La Policía allanó ayer entre la hora 11 y la hora 15.30 la chacra de 25 hectárea.

Además de recorrer ambas casas, donde encontraron discos compactos que incautaron, la Policía recorrió con perros el terreno y buscó entre los árboles indicios que sirvan para aclarar el homicidio.

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