"Cada vez más las guerras tienen como objetivo a la población civil"

En 2015, Médicos Sin Fronteras sufrió más de 100 ataques en 75 centros
Por Emanuel Bremermann

David Cantero es director general de la oficina de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Argentina y coordina todas las acciones de esta organización humanitaria en el continente americano. Cantero habló con El Observador sobre el conflicto sirio, los problemas que enfrenta su organización y también se refirió a la resolución que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó hace algunas semanas sobre los ataques a hospitales en zonas de conflictos, una práctica que parece estar convirtiéndose en tendencia.

¿Qué significa para MSF la resolución de la ONU sobre los ataques a hospitales?
Es una reafirmación del estatus de protección afirmada que el derecho internacional humanitario otorga a los pacientes, hospitales y a empresas humanitarias en zonas de conflictos, algo que nos congratula y nos deja igual de contentos. Ha habido muchísimas resoluciones del Consejo de
Seguridad en esta línea, pero esperamos que esta resolución se traduzca en acción, que todos los Estados asuman su responsabilidad y pongan fin a esta situación de ataques a estos centros y las misiones.

¿Creen que se va a respetar?
Los Estados tienen que asumir sus obligaciones y si lo hacen creemos que tenemos más posibilidades de que por lo menos se respete el derecho internacional humanitario que es lo que otorga este estatus de protección.

¿Por qué los hospitales y demás estructuras médicas son objetivo frecuente para los ataques?
Esa pregunta la hemos intentado resolver apelando a que haya investigaciones y expedientes sobre los hechos, algo que todavía no hemos conseguido en ninguna de las ocasiones en las que los hemos pedido. Es la pregunta que nosotros nos hacemos. ¿Por qué está sucediendo esto? ¿Por qué los hospitales se han convertido en una línea de frente? El personal humanitario ha estado sufriendo las consecuencias descarnadas de la guerra cuando todos sabemos que esto no debería ser así. Sabemos que la naturaleza de la guerra tal vez haya cambiado, pero lo que no debería haber cambiado son las normas de cualquier guerra.

Y para usted, ¿cuál es esa respuesta?
Lo que está claro es que cada vez más las guerras están teniendo como objetivo a la población civil. Sabemos que esta es una práctica que se lleva a cabo en muchos de los contextos en los que trabajamos y suponemos que es una manera de hacerle daño al otro bando, dañar las estructuras de asistencia, que evidentemente otorgan cuidados de salud a los oponentes. En el caso de las misiones humanitarias, nosotros como organización humanitaria proporcionamos cuidados médicos a todos los pacientes independientemente de su procedencia, de su bando o de su raza. Para nosotros los heridos son personas y son y serán atendidos siempre por nosotros.

Siria ha sido el caso más resonante, pero ¿qué otros lugares están amenazados por este tipo de ataques?
MSF en el año 2015 sufrió más de 100 ataques en 75 estructuras de salud, que eran nuestras o apoyadas de manera directa. En 2016, por lo menos 11 de esas estructuras ya han recibido bombardeos y, por lo tanto, esto se está convirtiendo en una tendencia y eso es lo que nos preocupa. Hemos sufrido ataques en Afganistán, muchos en Yemen, que es uno de los conflictos de los que menos se está hablando, pero está resultando muy sangriento y que se está cebando de manera extrema con la población civil, y donde MSF tiene desplegado tal vez el operativo más grande del momento. También hemos sufrido ataques en Sudán del Sur y en República Centroafricana.

¿Cuál es la situación de MSF en Alepo, la ciudad más castigada por la guerra en Siria?
La situación en Alepo es muy crítica. Es una ciudad que ha sufrido los embates de la guerra de manera muy directa, la gente está completamente aterrorizada, las escuelas están cerradas, no hay nadie en las calles y la mayoría de las personas están atrapadas y dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Los enfrentamientos han recrudecido en las últimas semanas, con esta embestida del régimen sirio para tomar la ciudad y allí, en paralelo, es cuando se han producido los bombardeos de nuestras estructuras. Respecto a MSF, tenemos mucha dificultad para trabajar en Siria, por lo que lo hacemos en dos modalidades. Una que es gestión directa de estructuras de salud, que lo hacemos a través de personal sirio, y la otra es de apoyo a estos lugares de manera más indirecta: donación de insumos, pagos de salarios, logística, lo que ellos requieran en el momento. En Alepo cada vez se nos está poniendo más difícil.

Más allá de que MSF no se involucra en temas políticos, ¿ven alguna solución para este conflicto?
Nosotros solemos enfocarnos en las consecuencias del conflicto y no nos centramos en analizar las causas. Lo que sí vemos es que la situación se ha ido deteriorando en los últimos años y hoy día el conflicto ha desplazado a 7 millones de personas, y esas han sido solo las que han podido huir. Sabemos que hay muchas personas atrapadas en el país, en Alepo y cerca de la frontera turca. La situación es desesperante y, hasta donde nosotros vemos, no hay atisbos de que vaya a mejorar en el corto plazo.

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