Cadena de comida rápida acusada de tender trampa a indocumentados

Llaman a boicotear a restaurantes de Byron por supuesta colaboración para arrestar y deportar trabajadores que están en situación ilegal

La cadena de hamburgueserías británica Byron es objeto de una campaña de boicot, acusada de haber convocado a falsas sesiones de entrenamiento profesional que permitieron arrestar y deportar decenas de trabajadores ilegales de Brasil, Nepal, Egipto y Albania.

El ministerio del Interior británico confirmó el jueves que 35 personas oriundas de esos países habían sido detenidas el 4 de julio por infracciones a las leyes de inmigración, en operativos realizados "en base a informaciones de inteligencia" en varios restaurantes Byron. Según el diario The Guardian, las redadas policiales se llevaron a cabo durante sesiones de entrenamiento sobre cuestiones de seguridad sanitaria, convocadas por la empresa.

"Es algo asqueante. Algunas personas trabajaban acá desde hacía cuatro o cinco años y ni siquiera pudieron despedirse", declaró un empleado de la empresa, que pidió el anonimato.

Según el periódico londinense de lengua española El Ibérico, que destapó el caso, los operativos se realizaron en 15 restaurantes de la cadena en la capital británica y ya son "decenas las personas deportadas, la mayoría de ellas de origen latinoamericano". Otro empleado citado por el portal de ese medio indica que "150 [empleados] han podido evadir los controles y están actualmente escondidos".

El asunto se convirtió en tendencia en las redes sociales, con un llamado en Twitter al boicot de los restaurantes Byron con el hashtag #boycottbyron. Varios grupos de apoyo a los migrantes llamaron en Facebook a una manifestación de protesta el próximo lunes frente al restaurante de Byron en Holborn, en el centro de Londres.

El ministerio del Interior explicó que la operación contó "con la plena cooperación del grupo", pero se abstuvo de confirmar que se tratase de una celada. Byron también confirmó los operativos, negándose igualmente a responder a las acusaciones de que había tendido una trampa a sus empleados.

"En Byron estamos orgullosos de la diversidad de nuestros equipos, constituidos por personas de todos los orígenes", afirmó el grupo, subrayando que algunos empleados tenían papeles de identidad falsos.

Un testigo citado por El Ibérico indicó que el día de las redadas hubo una huelga "en solidaridad" con los expulsados. "En la misma noche del 4 de julio los deportaron a sus países con lo puesto. Los jefes conocen la situación de estas personas. Curramos duro y no decimos nada. Si hay que hacer 60 horas a la semana pues nos callamos y las hacemos. La gente de arriba de la empresa lo sabe y por eso contrata a esta gente", indicó.


Fuente: AFP

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