Caetano y Hendler en una película extrema

El director y el actor uruguayos, radicados en Argentina, trabajaron en el nuevo filme El otro hermano
Por Matías Castro

El realizador uruguayo Adrián Caetano se juntó con otro coterráneo que también vive en Buenos Aires, Daniel Hendler, e hicieron El otro hermano, el último filme del director que fue presentado el martes en Buenos Aires antes de su estreno el 20 de abril.

La película, que se exhibió antes de la conferencia de prensa, adapta la novela Bajo este sol tremendo, de Carlos Busqued, y está ambientada en un pueblo del norte argentino. Es un thriller oscuro que se va hundiendo en una espiral de violencia sórdida, movida sobre todo por el personaje interpretado por Leonardo Sbaraglia, en un elenco que se completa con los argentinos Alejandra Flechner y Alián Devetac.

Caetano reconoció en la conferencia esa violencia y la atmósfera que provoca la película, y dijo que "tiene como objetivo generar controversia".

"Me impactó lo fuerte del guion", contó Daniel Hendler, quien además la semana pasada fue premiado como Mejor Director por El Candidato en el festival de cine de Miami. En ese mismo evento El otro hermano tuvo su estreno internacional.

"Cuando la vi (a la película de Caetano) quedé muy impactado. La película es un golpe y creo que fue recibida como tal", dijo Hendler.

El actor y el director han hecho una extensa carrera en cine y televisión de Argentina, pero esta es la primera vez que trabajan juntos.

Caetano dedicó cuatro años a convertir la novela en guion cinematográfico junto a la escritora Nora Mazzitelli, cuyo trabajo se ha centrado en series de televisión. Mientras escribían, contó el director, no tenían actores en mente, pero cuando empezó la preproducción y apareció Hendler terminó de darle forma al personaje.

"Fue difícil encontrar actores de peso", explicó Caetano. "Hasta que apareció Daniel no encontraba ese personaje. Había algo en él que me ayudaba muchísimo, no sé si fue porque los dos somos uruguayos y que su personaje tiene algo como uruguayo, pero había una cadencia o una parsimonia que Dani la daba", agregó.

Hendler contó que la propuesta le llegó de manos del productor argentino Hernán Musaluppi, a quien conocía porque coprodujo películas uruguayas como Whisky, Hiroshima, 3 y Gigante. Eso fue lo primero que lo atrajo al proyecto, y luego apareció Caetano como un motivo fuerte para aceptar la idea. Así se convirtió en una coproducción entre cuatro países, uno de los cuales es Uruguay a través de la productora Oriental y un fondo del Instituto de Cine.

Arte uruguayo

La otra figura nacional que participa es el director de arte (y guionista de Las toninas van al este y Whisky, entre otras) Gonzalo Delgado, responsable de uno de los aspectos fundamentales de la película.

"Era difícil reproducir en imágenes la minuciosidad con la que se describía la casa en la novela. Y por ello el trabajo de arte (de Delgado) fue muy puntilloso", explicó Caetano.

En particular, el principal aspecto en el que el trabajo de Delgado se destaca es la ambientación de la casa que hereda el personaje de Hendler tras el asesinato de su madre y su hermano. Es una vivienda saturada de torres de objetos que de a poco se va despejando hasta quedar casi vacía, en un reflejo de lo que atraviesan algunos personajes.

La colaboración con los actores también fue fundamental para la adaptación, ya que la novela de Busqued es escasa en sus descripciones. Para Hendler, la construcción de su personaje "fue resultado de un proceso de muchos acuerdos tácitos con Adrián (Caetano)".

"Hubo cosas que hablamos y otras que empezamos a percibir mientras trabajábamos. Mi personaje arrastra un dolor y el pueblo lo cataliza, por eso entiendo que hace un proceso de matar cosas que arrastra de su propia historia. Y por eso hay cierta liberación en él. Hay mucha monstruosidad alrededor y él está buscando una puerta de salida, que no sabe cuál es", aseguró el actor uruguayo.

El otro hermano está, probablemente, entre las películas más violentas y duras del cine de esta región, cuyos personajes amorales llegan por momentos al espectador gracias al humor negro constante del personaje de Sbaraglia.

Es un viaje a la oscuridad del ser humano, lejos de la gran ciudad, en el que no hay nada que quede sin corromper. "La novela plantea un mundo muy cruel y sin esperanza", dijo Caetano. "Pero no hace énfasis en el mundo del interior, no tiene el romanticismo del pueblo chico. Por eso hay como un mundo apocalíptico donde todos dependen del Estado, donde todo empezó a hacerse y nada se terminó", señaló el director.

Según dijo, a Caetano le interesaba echar por tierra la "idea romántica" de que los delincuentes son gente desplazada por la sociedad. "Estos son gente que no tienen alma; no tienen otra razón que la de ser crueles. Es un policial negro, muy antropológico, y que a lo sumo tiene que ver con hasta dónde puede llegar la crueldad de alguien. Pero no es una reflexión social ni una crítica", concluyó.

Dos argentinos en un extremo sórdido

La actriz argentina Alejandra Flechner habló un poco en broma sobre su experiencia a la hora de encarnar a uno de los personajes más sufridos de la película. "Estuve prácticamente drogada durante todo el rodaje, con esas pastillas para los perros. Drogada, violada y zunchada. Toda esa cuestión, con el calor del rodaje en enero en el campo, me permitió dejarme llevar por lo que me sucedía físicamente", dijo sobre el modo en que representó una experiencia extrema en cámaras. Alián Devetac, que en El otro hermano hace su segundo trabajo en cine, tuvo que meterse en la piel de un joven criado en un mundo monstruoso.

"Trataba de hacerle caso a Adrián, que era muy preciso con lo que quería", dijo sobre el modo en que se metió en un personaje tan ajeno a cualquier gesto humano. "Antes del rodaje nos juntamos poco, pero con eso ya entendí al personaje, sentí empatía con ese chico que en un punto no quiere ser lo que es. Más que construirse, el personaje se fue dando", reflexionó.


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