Caída del dólar alentó rebote en confianza de los consumidores

Lo peor del pesimismo de los uruguayos y su cautela en el gasto parece haber quedado atrás

Los datos fríos de la economía uruguaya confirman el estancamiento de la actividad. Sin embargo, algunas señales en materia de expectativas de los consumidores parecen insinuar un cambio de tendencia con la ayuda que dio la fuerte depreciación del dólar. La confianza de los uruguayos registró en julio una fuerte recuperación (16,4%) –la mayor desde que se recaban datos–. De esa manera, dejó atrás su mínimo histórico y quedó cerca de la línea que separa el pesimismo del "moderado optimismo".

La mejora, tanto en la predisposición a la compra de bienes durables como en las expectativas sobre la situación económica personal y del país, llevó a que la confianza de los agentes alcance su máximo en lo que va del año, según el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que divulgó ayer la Cátedra Sura de la Universidad Católica y Equipos Consultores. El fuerte impulso se debió a un repunte en los tres subíndices del indicador.

El cierre del dólar del último mes, por debajo de los $ 30, fue la principal causa de que el indicador que mide la predisposición a la compra de bienes durables registre un salto de 10 puntos y pase de la zona de "importante pesimismo" a una más moderada de "atendible pesimismo". En julio, el tipo de cambio tuvo una baja de 2,7%, tendencia que mantiene en lo que va de agosto con una merma de 4% (ver aparte).

A su vez, el informe señala que la menor inflación de julio tuvo un efecto positivo en la percepción y expectativas de los uruguayos respecto a la situación económica personal y del país, que se recuperaron 9,6% y 10,3%, respectivamente. Por otra parte, el indicador que releva las expectativas de ingreso aumentó 17,5% en el mes, mientras que las de inflación se redujeron 12,2% en igual período.

"La nota destacable del mes sería que mientras el tipo de cambio permanezca relativamente bajo y la inflación tienda a converger nuevamente a un dígito, nos alejamos del 'atendible pesimismo', y podría evitar que a la evolución de los ingresos de la economía se le sume más pesimismo como factor de contracción del gasto de las familias", sostiene el ICC.

El efecto dólar

El gerente sénior de CPA Ferrere, Alfonso Capurro, había declarado a El Observador que si bien en una mirada a mediano plazo (de 12 a 18 meses) un tipo de cambio planchado podría comprometer la rentabilidad de los sectores exportadores, la tendencia bajista del tipo de cambio podría "impulsar y actuar como un buffer" para el consumo, y con ello incrementar los ingresos del Estado que se han mantenido en franco declive.

Precisamente, en el Seminario Retail 2016 –que se desarrolló la pasada semana–, se informó que durante el último año las ventas de alimentos en los supermercados uruguayos –el corazón de su negocio– se mantuvieron prácticamente estables frente a un año atrás.

Sin embargo, sí se observó una caída en otras categorías, como electrodomésticos, textiles, o productos de bazar, donde incidió el contexto de apreciación cambiaria del segundo semestre de 2015 y el primer trimestre de este año. Los datos se desprenden del último informe que Deloitte realizó para la Asociación de Supermercados del Uruguay (ASU). "Los uruguayos aprendimos mucho (...) en términos de elegir la moneda en la cual el consumidor se endeuda, y eso se ve reflejado claramente en el consumo de los productos suntuarios", explicó el tesorero de la ASU, Hugo Avegno.

En línea con la mejora del índice de la región

En un pasaje de la última exposición que realizó el ministro de Economía, Danilo Astori, la semana pasada en el marco de la 18a Jornada anual de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC) en Paysandú, destacó los indicios de mejora en la región.
En el caso de Brasil, el jerarca destacó una recuperación en el índice de confianza empresarial y el del consumidor, que muestra una tendencia de recuperación desde junio de este año.

Precisamente, el Índice de Confianza del Consumidor de julio destaca que aunque todavía se encuentra en una zona de pesimismo, en los últimos dos meses se observó un cambio de tendencia en los países de la región, al tiempo que también se aprecia una recuperación en las economías industrializadas.

"En la región aparecen indicios de que el pesimismo habría dejado de profundizarse y en Brasil, Argentina y Uruguay en los últimos dos, tres meses comenzó a repuntar", destaca.
De todas formas, precisa que se parte de niveles "muy bajos" de pesimismo y que se deberían esperar futuras mediciones para ver si esta tendencia se confirma.




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