Caminitos que el tiempo ha demorado

Ocho proyectos de mejoramiento vial a través de la participación público privada (PPP) se acercan al tango Caminito
Ocho proyectos de mejoramiento vial a través de la participación público privada (PPP) se acercan al tango Caminito. El tiempo aún no los ha borrado pero ciertamente los ha demorado. Lo destacó el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, al quejarse del estiramiento de plazos generado en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Pero la responsable de la Unidad de Proyectos PPP del MEF, Silvina Panizza, estimó como "bastante ágil" el proceso de adjudicación de obras por estar en línea con lo que ocurre en otros países. Rossi disintió. Descartó la procedencia del "consuelo" de compararse con otros países dada la extrema urgencia que existe en Uruguay para reparar rutas deterioradas.

El ministro tiene razón porque al país le va la vida productiva en apuntalar no solo las carreteras sino en mejorar las condiciones portuarias y, sobre todo, en restablecer un servicio ferroviario medianamente eficiente. De alcanzar rápidamente todas esas metas depende que UPM instale la tercera planta de celulosa del país, con una inversión sin precedentes de US$ 4.000 millones que dará fuerte impulso a esa poderosa industria y generará miles de empleos.

Pero la aceleración burocrática para concretar obras parece amenazada cuando están en público desacuerdo los dos ministerios más directamente involucrados en el tema. La realidad es que después de más de cuatro años de hibernación de la ley de PPP para mejorar las condiciones del transporte de cargas, lo único que se ha concretado es la aprobación del contrato de una obra vial para la que se hizo un llamado hace tres años. Otras ocho se encuentran en diferentes etapas de lenta programación y distante ejecución, pese a que el tiempo apremia.

La reciente creación gubernamental de un fondo de US$ 350 millones para obras de infraestructura, aportados mayoritariamente por las AFAP y en menor volumen por otros inversores institucionales, provee parte de los US$ 1.000 millones que se necesitan para poner en condiciones las vías de transporte de cargas. Pero a estar por los cuestionamientos de Rossi, reducen su utilidad las demoras que rodean a la tramitación de los proyectos. Adicionalmente nada se ha vuelto a oír públicamente sobre la recuperación del ferrocarril.

La misión que encabezó el presidente Tabaré Vázquez a China semanas atrás regresó con anuncios de que empresas de ese país vendrían a poner a punto el sistema. Lo mismo había asegurado José Mujica cuando era presidente, perspectiva que se esfumó bajo el peso de las protestas sindicales y las disidencias internas del Frente Amplio.

Si ahora ocurre lo mismo con el ferrocarril y se sigue dilatando la puesta a punto de las averiadas carreteras uruguayas, se postergará y hasta puede fracasar la construcción de la nueva planta de celulosa de UPM. Los trámites enredados y las exigencias poco atrayentes para los inversores han sido las causas de la inoperancia de las PPP desde que se aprobara la ley para asociar a privados con el Estado.
El gobierno ha prometido una y otra vez medidas para agilizar el manejo de las PPP. Pero la discrepancia de puntos de vista en los ministerios de Transporte y de Economía indica que la coordinación aceitada y efectiva entre organismos oficiales, esencial para convertir proyectos en prontas realidades, sigue eludiendo a la pesadez ejecutiva que genera nuestra bienamada burocracia.

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El Observador

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