Cáncer: qué decir y qué no

Quienes buscan temas de conversación muchas veces pasan por insensibles, no por falta de compasión, sino por no saber qué es realmente útil en estos casos
Jane E. Brody - New York Times News Service

Cuál piensa que es la pregunta más común hecha a una persona que tiene, o ha tenido, cáncer? Si supone que "¿Cómo estás?", está en lo correcto.

Pero, aunque esas palabras parezcan de preocupación, a menudo son perjudiciales. En una reunión familiar, una pariente lejana me preguntó justo eso. Respondí: "Estoy bien". Entonces insistió: "¿Cómo estás realmente?"

"Realmente" estaba bien, le dije. Pero ¿qué tal si no lo hubiera estado? Aunque mi pariente indudablemente tenía buena intención, la forma en que expresó su preocupación me pareció invasiva.

Un diagnóstico de cáncer puede hacer enmudecer a amigos y familiares o hacerlos expresar comentarios inapropiados, aunque bienintencionados. Algunos que no saben qué decir simplemente evitan por completo al paciente de cáncer, un acto que puede ser más doloroso que si dijeran o hicieran algo equivocado.

Un libro nuevo, Amar, apoyar y cuidar al paciente con cáncer, me hizo pensar en las mejores formas de hablar con alguien que enfrenta el cáncer; su diagnóstico, tratamiento y consecuencias. El autor del libro, Stan Goldberg, es un especialista en comunicaciones, profesor emérito de trastornos comunicativos en la Universidad Estatal de San Francisco.

Goldberg se enteró a los 57 años de que tenía una forma agresiva de cáncer de próstata. En una entrevista dijo que los pacientes de cáncer se topaban con demasiada frecuencia con personas que asumían el papel de animadoras, diciendo cosas como "No te preocupes", "Vas a estar bien", "Van a encontrar una cura".

Sin embargo, observó, las palabras optimistas quizá funcionen a corto plazo, pero a largo plazo pueden inducir a la culpa si el cáncer es más virulento y supera a los mejores esfuerzos de la persona. "El falso optimismo devaluaba lo que estaba ocurriendo con mi cuerpo. La gente era insensible no por falta de compasión, sino por no saber qué era realmente útil".

Lo que él encontró más útil no fueron las palabras sino las acciones; no un "Haceme saber qué puedo hacer para ayudar", lo cual adjudica la carga al paciente, sino: "Traigo la cena para tu familia esta semana".

Otra autora de libros muy útiles sobre la vida con cáncer es la doctora Wendy Schlessel Harpham, que tuvo un cáncer recurrente durante más de dos décadas. Sugiere que la gente ofrezca formas específicas en las cuales puede ayudar. Por ejemplo, hacer las compras, atender a los niños, sacar a pasear al perro o acompañar al paciente al médico.

Goldberg sugiere que cuando se visite a un paciente de cáncer, la gente hable menos y escuche más. "A menudo el mayor apoyo proviene de atestiguar en silencio lo que una persona con cáncer está experimentando", escribió. "El silencio se convierte en el espacio en el cual las personas que viven con cáncer pueden empezar conversaciones difíciles".

Al hablar, sugirió Goldberg, "involúcrese más en conversaciones y menos en interacciones de preguntas y respuestas".

Los noes

  • Aspecto. No tome a la ligera los cambios físicos del paciente diciendo cosas como: "Al menos perdiste peso".
  • Casos. No hable sobre otros pacientes con cánceres similares; no hay dos cánceres iguales.
  • Tipos. No le diga al paciente que tiene suerte de tener un tipo de cáncer y no otro: resta importancia a lo que le está pasando. No hay nada afortunado en tener cáncer.
  • Sensación. No diga: "Sé cómo te sentís", porque posiblemente no lo sepa. Es mejor preguntar: "¿Querés hablar sobre cómo te sentís?"
  • Datos. No ofrezca información sobre tratamientos no comprobados o referencias a médicos dudosos.
  • Hábitos. No sugiera que se debe culpar al estilo de vida del paciente por la enfermedad, aun cuando haya sido una causa que contribuyó.
  • Culpa. No sermonee al paciente sobre permanecer positivo, lo cual puede inducir sentimientos de culpa si las cosas no salen bien. Mejor diga: "Estoy acá para vos sin importar lo que suceda", y cúmplalo.
  • Diagnóstico. No haga preguntas sobre el pronóstico. Si el paciente ofrece voluntariamente la información, está bien hablar más sobre sus implicaciones.
  • Angustia. No abrume al paciente con sus propios sentimientos de angustia, aunque está bien decir: "Siento mucho que esto te esté sucediendo". Es mejor decir: "No sé qué decir", en vez de no decir nada o evitar a la persona, quien podría sentirse abandonada.

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