Candidato y presidente...

Ex embajador en Estados Unidos da su visión sobre qué espera del nuevo gobierno republicano
El discurso de campaña de Donald Trump generó reacciones de todo tipo en la sociedad americana y en la del resto del mundo. Conocido el resultado, su discurso fue seguido con rigurosa atención y preocupación dentro y fuera de su país. Desde antes de su asunción, a esa atención y preocupación se suma la incertidumbre.

La integración conocida hasta ahora de su equipo, confirma varias de sus ideas de campaña; en parte incorpora alguna figura del establishment de Wall Street y otras tan radicales como su discurso.

Como presidente electo mantuvo una retórica muy áspera con los medios de comunicación y con la comunidad de personajes mediáticos del mundo de la producción audiovisual.
Ha enviado mensajes negativos hacia México, China y parte de Europa. Ha terminado prácticamente con el TPP.

Rusia e Inglaterra han recibido mensajes diferentes.

Su popularidad a la hora de asumir la Presidencia es de las más bajas de los últimos 40 años. Una parte representativa de las comunidades minoritarias han asumido una activa militancia contra sus promesas que consideran xenófobas y racistas.

Su subestimación de las consecuencias del cambio climático y su postura ante la agenda LTGB, le agregan oposición militante de activistas a nivel global.

Sus promesas proteccionistas han servido de amplificación del discurso del presidente chino en el Foro Económico Mundial, como defensor de la globalización y del comercio .

Sin duda alguna es el presidente de Estados Unidos que más polémicas ha despertado antes de adoptar medida alguna de gobierno.

Expectativas por las medidas proteccionistas, por la tasa de interés que fije la Reserva Federal, por lo que pueda definir de sus relaciones con Israel, Irán y sobre todo lo que defina sobre la OTAN y Rusia, junto a la gran incógnita de su futura relación con China, configuran un cuadro de incertidumbre general.

Parece poco probable que el complejo militar-industrial se resigne a una reformulación del rol de Estados Unidos en el mundo en ese plano.

Su relación con el Congreso, lo que en gran medida dependerá de cual será su relación con los republicanos, le agrega otro signo de interrogación a su futura gestión.

Un pronóstico sobre el futuro, aparece como un rompecabezas difícil de armar; en lo interno y en lo externo, en lo económico, en lo político y en la geopolítica global.

Para Uruguay no deberían existir escenarios de posibles cambios significativos en la relación bilateral.

El marco jurídico del TIFA es flexible y dentro del mismo se han definido logros en materia de exportaciones de cítricos y carne ovina que se deben mantener. En servicios globales no tradicionales también se ha logrado un excelente intercambio y las inversiones presentes y potenciales provenientes de Estados Unidos no figuran como relocalizables o a localizar.

El camino que el gobierno de nuestro país ha adoptado es el de una prudente expectativa, apostando a mantener y mejorar los logros conquistados y a manejar de la mejor forma posible las consecuencias que puedan resultar de las potenciales reconfiguraciones de las relaciones de poder globales y sus impactos sobre nuestro país y la región.

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