Cárceles en Uruguay: "Hay malos tratos" y negligencia médica

Asesor del excomisionado asegura que control a la alimentación es inadecuado
"Existe un nudo de problemas por los que los internos no tienen el debido acceso a la salud, lo que se vuelve un factor más de violencia", dice el último informe del comisionado parlamentario para las cárceles, Juan Miguel Petit. El Observador dialogó con Roberto Feher, exjefe médico del Comcar y asesor médico del excomisionado Álvaro Garcé, quien realizó "200 visitas anuales a los centros de reclusión" por varios años y "más de 1000 entrevistas a personas privadas de libertad", y que asegura -entre otras cosas- que policías no llevan a reclusos a las consultas y que la alimentación está mal controlada.

¿Cómo era la situación sanitaria del Comcar?

Encontramos un sistema muy deteriorado en lo que era la asistencia sanitaria. Eso mejoró bastante. Se pretendía que la atención fuera como cualquier persona que tiene una atención fuera de las cárceles.

¿Se logró?

En mi concepción no se logró. Había un esbozo. Que mejoró no hay duda. Hoy se controlan muchas situaciones de salud que ni siquiera se percibían porque no había un contacto real desde el punto de vista sanitario.

¿Por ejemplo qué situaciones?

Básicos: controles de presión, estudios, seguimiento de los pedidos de los estudios. Si nosotros hacemos un control de las personas, como de tuberculosis por ejemplo, pero después las muestras quedan en el lugar o no se hace un seguimiento de las muestras, o los estudios se pierden, en definitiva no estamos haciendo nada.

¿Eso era lo que ocurría?

Ocurría antes y ocurría después de que ingresé. Esa es la realidad. Esto lo denunciamos con las autoridades del Ministerio de Salud Pública, que no había un correcto seguimiento de ninguna de las afecciones.

¿Se agravó la situación sanitaria de los presos?

Hay muertes por causas médicas. A nivel internacional, la negligencia médica entra dentro de la tipificación de los malos tratos en los sistemas de privación de libertad. Si pido una hora quirúrgica para un recluso y pasan ocho meses y a causa de esa demora su situación de salud se agrava con posibilidades de riesgo para situación vital inmediata o posterior, lo que ocurre es una negligencia médica y esto a nivel internaiconal es una causa de malos tratos. Si quiero que un recluso mejore, no puedo tenerla días y días con un dolor molar o con una infección o sin una atención que se requiera o con una mala alimentación.

¿Hay negligencia médica?

Vimos un letargo en la atención médica, mucha demora. Hay un tiempo límite para que exista acceso a los distintos profesionales y eso en la cárcel no ocurre. Se pide la coordinación con especialista y se demora. Cuando se logra la hora con el cirujano, por ejemplo, los estudios que se hicieron para el recluso caducaron. Hay que volvérselos a hacer. Otra de las causas es que porque cuando está la hora no hay móvil para llevarlo o llega tarde y el profesional no lo quiere atender.

Si los tiempos no se cumplen deben ser sancionados por el Ministerio de Salud Pública. Usted dice que se incumplían...

Sí. No había una fiscalización adecuada porque los plazos se seguían incumpliendo hasta que me retiré. No había una fiscalización como debe de ser hecha.

¿Cómo se califica esto a nivel internacional?

Cuando un órgano ratifica el protocolo facultativo de prevención de la tortura, está obligado a una serie de cosas, entre ellas poner en marcha un mecanismo de prevención nacional. Debe haber médicos visualizando como personas independientes lo que ocurre en la salud dentro de las cárceles, porque sino el que va a controlar el sistema sanitario es el Estado y no es absolutamente objetivo. Si no hay una fiscalización de alguien independiente es muy complicado que las cosas se cumplan.

Entonces acá no existe esa independencia.

No termina de concretarse, porque debe tener médicos permanentes, no circunstanciales como hoy lo intenta hacer el nuestro. O dentro del comisionado parlamentario. Hoy ninguno de los dos la tiene.

¿Cómo funcionan las policlínicas dentro del Comcar?

En nuestros centros penitenciarios se pusieron policlínicas en los módulos del Comcar. Para que funcionen debe haber un cumplimiento del horario, una agenda programada, que las personas que se citan efectivamente concurran y si no concurren debe haber un registro de por qué no concurren. No puede ser que el médico cite 15 pacientes y venga el policía a decir que no quieren concurrir y el médico sea complaciente.

¿Eso ocurría? ¿Por qué?

Ocurría. Porque para el policía es más fácil no llevar al recluso a la atención médica: lo tiene que esposar, sacar y llevar. Para el médico es mejor atender tres que 20.

¿En la siguiente consulta los reclusos que decían?

Me encontré con muchas situaciones donde les decía a los reclusos si los habían llamado y me respondían 'a mí nadie me llamó'. El tema en los ámbitos penitenciarios es que si no hay registro no hay responsables.Hasta hace un año no había un registro correcto de este tipo de cosas.

¿Cómo era la alimentación?

El artículo 24 de la ley 14.470 dice que los servicios médicos son los encargados de llevar adelante la fiscalización del ingreso, la elaboración y la llegada de lo elaborado al recluso. En todos los lugares del mundo, lo dicen las reglas Mandela, debe ser vigilada por los servicios médicos.

Entonces en Uruguay se incumple esa ley.

Sí.

Y malos tratos hay.

Sí. Hay malos tratos.

¿Existe prevención de la tortura en Uruguay?

Hay que mejorar todo eso. En los malos tratos y tratos degradantes, que están en un campo menor que la tortura, entra la negligencia médica.

¿Prevención de la tortura se puede decir que no existe porque hay varios puntos que deberían estar y no están?

Para prevenir la tortura debemos evitar el hacinamiento, pero hay lugares donde hay todavía. Es favorecedor de la posibilidad de tortura. No se está dando una alimentación adecuada y no se está vigilando eso, es un maltrato y un maltrato es un acto negligente y entra en malos tratos a nivel internacional.

Médico Intensivista y de Familia en contextos críticos

Feher fue director técnico del sistema sanitario en el Comcar entre 2008 y 2010. Desde el año siguiente hasta 2015 fue asesor médico del excomisionado parlamentario para el sistema carcelario, Álvaro Garcé. Actualmente integra el equipo médico del subcomité para la Prevención de la Tortura de las Naciones Unidas que está formado por expertos independientes de 25 países de los 83 que ratificaron el protocolo facultativo contra la prevención de la tortura, entre los que se encuentra Uruguay.

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