Caricaturas: la mala hora

El Comité para la Protección de los Periodistas informó sobre la situación del humor gráfico en el mundo.

Por Jaime Clara

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), acaba de dar a conocer los resultados de una investigaciòn sobre y las amenazas que enfrentan los caricaturistas en el mundo. https://www.cpj.org/es/2015/05/marcando-la-linea-caricaturistas-bajo-amenaza.php

Todo surgió a partir del ataque contra la revista satírica Charlie Hebdo, ocurrido en París a comienzos de este años. De allí en adelante, se comenzaron a conocer los peligros a los que están sometidos los dibujantes de caricaturas satíricas y políticas en el mundo, una realidad muy alejada de la que podemos imaginar desde Uruguay. Según el informe de CPJ, las amenazas contra los caricaturistas son un fenómeno global y son tan diversas como el contenido de las propias caricaturas.

Por ejemplo, se menciona el caso del caricaturista político Zulkiflee Anwar Ulhaque, conocido como “Zunar”, que enfrenta la posibilidad de una pena de más de 40 años de cárcel si lo hallan culpable de sedición durante un juicio cuyo comienzo está previsto para el 20 de mayo en Malasia.

“Los ataques y las amenazas de los extremistas islámicos han puesto de relieve los riesgos que enfrentan los caricaturistas, pero las amenazas también provienen de los gobiernos”, dijo Joel Simon, director ejecutivo del CPJ. “Las caricaturas editoriales tienen la capacidad de transmitir situaciones complejas de una manera sencilla y a la vez profunda que cruza fronteras e idiomas con facilidad. Lo que hace que estas caricaturas sean tan impactantes es también lo que hace que los caricaturistas sean tan vulnerables”.

Según los analistas, “en gran medida los riesgos se derivan de la crítica a representantes de la autoridad, las opiniones sobre hechos de la actualidad y la descripción de símbolos religiosos. Gracias a las redes sociales, las caricaturas están llegando a más personas que nunca, pero ello significa que los enemigos de la prensa son capaces de monitorear y responder con mayor facilidad al contenido que ellos consideren censurable.”

“Casi que hay una fórmula que podemos reconocer bien por adelantado que nos dice cuándo la situación se está tornando riesgosa para los caricaturistas”, expresó Robert Russell, director ejecutivo de Cartoonists Rights Network International, una organización de defensa y monitoreo radicada en Estados Unidos. “Cualquier estado fallido o líder [en una posición frágil] que se aproxima ya sea a unas elecciones o a algún tipo de transición política, siempre reprime a los caricaturistas en períodos de inseguridad y conflicto”.

Irán, Sudáfrica y Venezuela

Según una reseña sobre el informe, se indica que “caricaturistas políticos de Irán, Sudáfrica y Venezuela se encuentran entre los que han sido objeto de demandas, multas, hostigamiento y cárcel por sus opiniones satíricas sobre los líderes y la política gubernamental. En Ecuador, el caricaturista Xavier Bonilla pudiera enfrentar cargos penales por un montaje caricaturesco que se burlaba de un torpe discurso pronunciado por un político perteneciente al partido gobernante del presidente Rafael Correa. A su periódico, El Universo, se le ordenó publicar una disculpa durante siete días luego de publicar la caricatura. (…) El miedo a las represalias y las amenazas de muerte procedentes de los islamistas radicales han obligado a algunos caricaturistas a marcharse al exilio o, en el caso de la estadounidense Molly Norris, a ocultarse. Prageeth Eknelygoda, caricaturista de Sri Lanka cuyos dibujos críticos del gobierno de Rajapaksa tuvieron amplia difusión, desapareció en 2010.

El auge de las medidas contra expresiones “ofensivas” y el incremento en la vigilancia contra los medios con el pretexto de combatir el terrorismo, también son documentados en el informe, que fue escrito por el periodista radicado en Tailandia, representante del CPJ para el sureste asiático, Shawn W. Crispin.  El informe de organismo internacional, analiza, entre otros, los casos casos de Malasia, India, Sudáfrica, Bangladesh, Venezuela, Estados Unidos, Ecuador, Sri Lanka, Siria e Irán.

Cuando dibujar es una tortura

El dibujante de Charlie Hebdo, Luz, autor de la primera portada tras el atentado que sufrió la revista el 7 de enero pasado, anunció que dejará su cargo en septiembre próximo porque después de los ataques, "cada número es una tortura".

En una entrevista con el diario Libération, que alberga la redacción de Charlie Hebdo tras el atentado que dejó 12 muertos, Renald Luzier aseguró sentirse "fagocitado por mil cosas, el duelo, el dolor, la cólera", pero también "por los medios de comunicación". El dibujante, que entró en la revista en 1992, contó que desde que ocurrió la tragedia necesitaba parar, pero que no lo hizo por solidaridad con sus compañeros y que ahora se ha convertido en "demasiado duro" seguir.

"No queda mucha gente para dibujar. He tenido que hacer tres portadas de cuatro. Cada número es una tortura porque los otros ya no están", dijo el emblemático caricaturista. "Pasar noches de insomnio pensando en los desaparecidos, preguntándose que hubieran hecho Charb, Cabu Honoré, Tignous, es agotador", completó.

Poco después de anunciar que ya no dibujaría a Mahoma, Luz aseguró que considera que hace su trabajo de forma automática y que siente "la angustia de ser malo". "Es una decisión muy personal. Si me voy es porque es difícil para mí trabajar sobre la actualidad", expresó.

Luz remarcó, además, que no se va por los problemas internos de Charlie Hebdo, que se dieron a conocer en las últimas semanas. Por un lado, el personal editorial y la dirección de la revista, que sufre problemas financieros desde hace tiempo, no están de acuerdo sobre qué hacer con los 4,3 millones de euros recibidos en donaciones desde el pasado enero.

Por el otro, una de las colaboradoras de la revista, la periodista franco-marroquí Zineb El Rhazoui, amenazada por fundamentalistas islámicos, fue convocada por la dirección de la revista por falta grave, presuntamente para ser despedida, aunque luego la revista dio marcha atrás.

"No tenemos intención de despedir a nadie", aseguró el director, Riss, en tono conciliador. "Zineb no respetaba sus obligaciones y su contrato de trabajo de manera satisfactoria", dijo a Le Monde el director. "Esto constituía un problema concreto para el funcionamiento de la redacción, ya había sido advertida, y ahora espero que la carta que le mandamos resuelva las cosas", agregó

Preguntado si no fue demasiado duro con una periodista amenazada de muerte, Riss respondió que ya antes del atentado del 7 de enero era lo mismo: "Escuchaba poco las observaciones". "Es verdad que la solemnidad de nuestra carta atribuye una cierta gravedad a la situación, pero no queremos echar a nadie", dijo, y anunció que se anuló la convocación de la periodista.

Tras el número récord publicado por los sobrevivientes de la matanza, que tuvo una tirada de ocho millones de ejemplares, las ventas de Charlie Hebdo bajaron a unas 170.000 copias, según informó la agencia AFP.


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