Caricias no sólo para la panza

Mandarino es el restaurant de la polifacética Ana Durán, y del chef Martín Schwedt. En menos de dos años de vida, se ha transformado en una de las esquinas más concurridas del barrio Palermo

Como en casa; así nos sentimos en Mandarino.
Las razones: comida casera, y atención cálida y próxima.

Eso que parece tan fácil, pero que muchas veces tan difícil es de encontrar, es lo que le ha cambiado la cara a la esquina de Maldonado y Lorenzo Carnelli.
Desde hace casi dos años, allí brilla el albo local de Mandarino, emprendimiento de la mediática Ana Durán, del productor Francisco Moretti, y de Martín Schwedt, cocinero que tomó particular notoriedad al ser designado como chef de los caterings de Paul Mc Cartney en sus visitas a Uruguay, y de Madonna en su último show en Argentina.

Mandarino nos recibe con la sonrisa de Ana, y una barra llena de dulces y saladas tentaciones: postres, tortas, tartas saladas. Mientras, en los pizarrones se anuncian el plato del día, y las ensaladas “ármela usted mismo” marca de la casa.

A la vista se nos presenta un ambiente limpio y armónico, donde ningún objeto de decoración parece estar librado al azar; esquina luminosa donde el color blanco es el monarca.
El salón cuenta con pocas mesas, con una veintena de asientos.
Sobre la cocina, un entresuelo completa la plaza con un pequeño living, con capacidad para una media docena de invitados.
En el comedor principal se descubren las heladeras de las bebidas, y una estantería con cubertería, vasos, y servilletas, que el comensal se sirve a sí mismo, ya que el servicio a mesa se limita a traer la comida.

En nuestra visita, del restaurant no paran de entrar y salir clientes. Pese a esa movilidad, la atmósfera es relajada y reconfortante.
Ana recorre las mesas cerciorándose que todos los comensales estén a gusto.
Cuando el frenesí de los fuegos se lo permite, Martín se suma al agasajo.

A LA CARTA
Mandarino ofrece tartas saladas, un plato del día, ensaladas para armar a gusto de cada uno, tortas dulces, postres y cafetería.

En nuestra visita, el restaurant presentaba como especialidad del día un tentador “Chivi-Pez” en pan batta.
Como se desprende del nombre, este plato se inspira en el popular chivito, formulando un sándwich de pescado en pan ciabatta, en esta oportunidad servido con cubos de polenta frita como acompañamiento.

Ordenamos pues un Chivi-Pez, y un par de porciones de tartas: Berenjenas con queso de cabra, y Tomates secos con aceitunas negras.
Tanto el plato de pescado como las tartas, nos resultaron muy sabrosos, elaborados de manera notable, y con ese gustito a “casero” que tiene la comida artesanal recién hecha.

Como postres, tomamos un Budín Mandarino, una especie de bizcochuelo con forma de budín, delicioso, muy perfumado, y harto recomendable, y una Mousse de Chocolate con trocitos de Brownie, de alta factura, elaborada con auténtico chocolate belga.

Culminamos el reconfortante almuerzo, con dos cremosos espressos de Lavazza, a nuestro juicio el mejor café que se puede encontrar en plaza.

SOBREMESA
Mandarino ofrece cocina casera, rica y fresca, a precios sumamente apropiados.
En el local reina un ambiente distendido y familiar, único.
La honestidad de la propuesta gastronómica de Martín Schwedt, y la amabilidad y calidez de Ana Durán, hacen de Mandarino un lugar especial por demás, que recomendamos con convicción.

MOZO, LA CUENTA
Chivipez: $ 170; Tarta de Berenjenas con Queso de Cabra: $ 70; Tarta de aceitunas negras y tomates secos: $ 70; Agua saborizada Salus: $ 35; Refresco: $ 45; Mousse de Chocolate con trozos de brownie: $ 65; Budin Mandarino: $ 55; Café Lavazza: $ 55. No se cobra cubierto. Total de la mesa para dos: $ 620.
Precio por comensal: 310 pesos.

La dirección de Mandarino es Maldonado 1604 esquina Lorenzo Carnelli.
Atiende de lunes a viernes de 10 a 19.30 horas.
El teléfono del restaurant es el 2 411 27 96.
Para más información de Mandarino y ver una foto panorámica del local, se puede visitar este enlace.


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