Carlos Lecueder: La fuerza de un hacedor

“Vimos que Montevideo estaba preparada para ese cambio, entonces emprendimos con fuerza, y se vio revolucionado el esquema comercial de la ciudad” En referencia al primer centro comercial, que fue Montevideo Shopping.

El padre de los shoppings” –como se lo ha nombrado en diversos artículos de prensa– Carlos Lecueder es reconocido por sus colegas por su visión sobre el comercio y el retail –tras haber introducido el formato de los shopping centers y colaborar con la creación de nuevos hábitos de compra a través de la oferta de experiencias diferentes– y su compromiso con las acciones de Responsabilidad Social Empresarial. Pero es, además, el creador de una nueva centralidad inmobiliaria, con el complejo World Trade Center (que incluye una zona franca –WTC Free Zone–y el edificio más alto de Montevideo hoy en día) y un cambio en materia de polo de oficinas. Con la obra de la Terminal Tres Cruces ayudó a dotar a la ciudad de Montevideo de una solución en materia de eficiencia en el transporte.

Con la incursión en la hotelería –con la llegada del primer hotel Hilton a Uruguay, el Garden Inn, ubicado también en Buceo–, entra en el rubro turístico, que ha logrado posicionarse como uno de los sectores más importantes en materia de ingresos en el país.

Ciertamente, Lecueder ha tenido un efecto renovador en la actividad comercial montevideana y muchos hasta lo señalan como la persona que más influyó en los cambios que se han dado en el paisaje de la ciudad en los últimos años. Hoy el estudio Luis E. Lecueder administra Montevideo Shopping, Portones, Nuevocentro, Tres Cruces, Salto Shopping, Mercedes, Colonia, y próximamente la terminal de Paysandú.

Además, trabaja en el proyecto de otro centro comercial –que estará ubicado en Malvín y que al igual que Nuevocentro tendrá torres de viviendas–, en el segundo edificio destinado a zona franca en WTC que espera empezar en el segundo trimestre de 2017, y un proyecto “que realce el lugar y la ciudad” en la exsede del Club Banco Comercial (en la rambla y Luis Alberto de Herrera).

Cuando se inauguró Montevideo Shopping (que ya se ha ampliado 17 veces), la mayoría de los comerciantes y colegas de Lecueder opinaban que no iba a funcionar. Pero fue allí donde Lecueder vio con claridad “cómo al mundo lo mueven los que están dispuestos a innovar, asumir el riesgo y arremeter”.

El empresario insiste a menudo en que para tener éxito en materia de shoppings hay tres factores a tener en cuenta: locación, locación y locación.

En cualquier charla prolongada con Lecueder, en un momento u otro aparece el reconocimiento a su padre, Luis Lecueder, a quien considera un visionario. Siempre tiene presente una frase que a su padre le encantaba: “Las grandes obras las sueñan los locos visionarios, las ejecutan los luchadores natos, las disfrutan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos”.

También insiste con frecuencia en la necesidad de que sean los mismos empresarios los que trabajen para revertir la “castigada” imagen que se tiene del hombre de negocios a nivel social. “Los empresarios tenemos que empezar a decir lo que pensamos y, si nos critican, mala suerte. Falta difundir cómo se trabaja, hacer entender que los puestos de trabajo no se generan así nomás. Hay que mostrarle a la gente que el empresario es quien asume el riesgo, que se juega su patrimonio y sus horas de vida para generar puestos de trabajo e inversión”.

Contador de profesión, Lecueder asegura preferir a alguien que se equivoca por sobre aquel que no hace, y que le importa más la honestidad, el esfuerzo y la palabra dada que los errores que puedan cometerse.

En el libro Creer en lo imposible (de Alexis Jano) reconoce que siempre se pregunta cómo medir su éxito y concluye que existe tres condiciones que deben darse: si las cosas perduran, si se generan puestos de trabajo y si se genera un espacio donde otras personas hagan buenos negocios.

Lecueder seguramente es protagonista de un recuerdo de muchos montevideanos: el incendio de enormes proporciones que afectó en la noche de Navidad de 2010 la terminal de ómnibus de Tres Cruces, ante lo cual se valió de su liderazgo para generar un plan de contingencia, que incluyó una terminal alternativa en el estacionamiento del Estadio Centenario.

Recibió en 2013 el premio al Emprendedor del año de EY. Al dirigirse a una sala colmada de emprendedores, les dijo, parafraseando al empresario sanducero Mario Macri: “Joven es aquel que tiene más proyectos que recuerdos. Ustedes, señores, tengan proyectos”.

Esta nota forma parte de la publicación especial de El Observador por sus 25 años.


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