Carlos Uriarte dijo que los ganaderos no pudieron aprovechar los menores costos

El ex presidente de la Federación Rural afirmó que los saldos de caja fueron escasos
Indudablemente lo ocurrido con el valor del dólar en el ejercicio 2015/16 sirvió para atenuar los efectos de los magros resultados ganaderos, mejorando la capacidad para adquirir bienes y servicios en pesos, pero para hacer uso de este beneficio había que disponer de saldos de caja que fueron escasos en la actual situación financiera del sector.
En síntesis este concepto fue destacado a El Observador Agropecuario por el ex presidente de la Federación Rural, Carlos María Uriarte, al brindar algunas reflexiones acerca del monitoreo de 150 empresas ganaderas por parte del Instituto Plan Agropecuario (IPA), que presentó días atrás el técnico del IPA Carlos Molina.

Uriarte admitió que la capacidad de compra –medida en producto– se mantuvo en buenos niveles con respecto a algunos insumos (fertilizante, pasturas, canasta familiar, etcétera). Sin embargo, sostuvo que para hacer uso de esta realidad los productores debieron disponer de fondos, los cuales fueron escasos debidos a los malos resultados del ejercicio, sobre todo para los productores del centro, noreste y este del país, que fueron muy castigados por el clima.

La mano de obra es cada vez más cara en términos de producto ganadero


Mención especial debe hacerse para la mano de obra, la cual es cada vez más cara en términos de producto, sin percatarse mejoras sustanciales en productividad. Esto sumado a la alta exposición que sufren los productores ante reclamos laborales, muchas veces infundados, ha provocado un nuevo descenso en los puestos de trabajo que el sector genera, aseguró Uriarte.

Resultados

Hay una nueva caída en los resultados financieros de las empresas ganaderas. En este sentido los ingresos de capital (ingresos antes de cumplir con los servicios financieros y arrendamientos) caen por tercer año consecutivo, siendo en términos constantes, los cuarto peores de los 15 años que se llevan registros, afirmó Uriarte.

En el ejercicio se dieron reducciones generalizadas de los saldos de caja, del orden de 5% a 25%, y fue particularmente más grave para los arrendatarios. Los precios de los arrendamientos ganaderos no condicen con los resultados obtenidos por las empresas ganaderas.

Las rentas pedidas por tierras ganaderas son en general mayores al ingreso de capital de las empresas monitoreadas. Cabe aclarar que las empresas monitoreadas tienen en promedio un 30% del área explotada bajo la modalidad de arrendamiento.

Por otra parte, bajan nuevamente los jornales contratados en la mayoría de los predios monitoreados. A pesar de que el precio del ternero no se vio afectado, los resultados de las empresas criadoras fueron peores que los de las empresas de ciclo completo.

Si bien los costos de producción bajaron en la mayoría de los predios entre un 6 y 10 %, hay que destacar que dentro de los costos, aumentaron los impuestos casi en la misma magnitud. Sobre todo por la reimplementación y/o aumento de los impuestos a la tierra (Patrimonio, Primaria y Contribución), que actuaron en contra de lo que precisa el sector en estos momentos, dijo Uriarte.

Precios

Si bien se sigue manteniendo una demanda firme, con precios históricamente aceptables para el ganado gordo, este fue el tercer año consecutivo en el que cae el precio del novillo en términos corrientes. Pero la baja se acentuó en el último ejercicio, que fue del entorno de 10%.

De todas formas, el precio del gordo en términos constantes (corregido por inflación) se mantuvo a niveles históricos. Lo contrario ocurrió con el precio del ternero, que de la mano de la exportación en pie fue levemente superior (2%) al del ejercicio anterior. En términos constantes fue el cuarto mejor de los 15 ejercicios analizados.

Comentó a su vez que las estrategias más destacadas que siguieron estos ganaderos fueron el ajuste de carga, decisiones oportunas, adecuados niveles de productividad, con costos unitarios controlados, generación de bancos de forraje que minimicen el impacto climático. Opinó que cautela y prudencia es lo recomendable, lo que no es sinónimo de no hacer.

Son predios que están arriba de la media


Según Carlos Uriarte, los resultados que presentan las empresas monitoreadas anualmente por el Instituto Plan Agropecuario (IPA) corresponden a explotaciones que están por arriba de la media nacional, por entenderse que tienen mejor acceso a la tecnología que el promedio de los ganaderos del país.

Consideró que este año los factores externos a las empresas, tuvieron una gran influencia sobre los resultados observados, principalmente los provocados por al marco económico que debieron enfrentar las empresas, y por los avatares del clima en una extensa área ganadera del país.

A pesar de haber habido una caída de precios, en el ejercicio finalizado en junio pasado, la misma se vio atenuada por un fortalecimiento del dólar. En el ejercicio en cuestión la divisa norteamericana creció un 14,5%, y su valor fue 21,5% mayor que en el ejercicio anterior. Arrancó el ejercicio analizado cotizando a $ 27 y lo terminó a $ 30. Es decir, lo que hoy vale el dólar, lo valía en julio de 2015, sostuvo Uriarte.

Por su parte, el clima volvió a actuar por segundo año consecutivo a favor en el norte y litoral norte del país, pero en contra en el resto del país. En donde llovió bien a través de una buena productividad se logró contrarrestar la baja de los precios, no así en el resto del país que tuvo que padecer una severa seca, seguida de grandes inundaciones.

Como se recordará, los resultados del IPA determinaron baja en los ingresos de capital en predios criadores entre 9% en el litoral norte y 28% en el este noreste; y en ciclo completo entre 17% y 19%, respectivamente.


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