"Carmen", la fiera indomable del ballet

La compañía del Sodre presenta la versión de Marcia Haydée

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ailarina", "coreógrafa" y "directora" no bastan. En más de sesenta años de carrera, la brasileña Marcia Haydée ha sido considerada una de las figuras definitivas del ballet de la segunda mitad del siglo XXI, así como una de sus musas más características, inspiración máxima del creador John Cranko en obras como Romeo y Julieta, Onegin, La fierecilla domada y Carmen, como también de Kenneth MacMillan en Las Hermanas, La canción de la Tierra y Réquiem.

Ahora, con casi 80 años de edad, la artista brasilera trae su propia versión de Carmen a Uruguay, con funciones que comenzarán hoy de la mano del Ballet Nacional del Sodre. Ambientada en Sevilla, Carmen, también ópera de Georges Bizet y novela de Prosper Mérimée, se centra en un personaje homónimo, una gitana que trabaja en una fábrica de tabaco, donde las cigarreras tienen cautivados a los militares y civiles de la zona. El ímpetu de Carmen, en particular, seduce al sargento don José, ya comprometido. Tras ser arrestada por una pelea, Carmen es liberada por don José, pero luego comienza a sentirse atraída por el torero Escamillo. La historia, como es usual en el ballet, no escatima en la tragedia, con un don José que, finalmente, celoso, asesinará a Carmen.

Antes moldeada por el coreógrafo Cranko con Haydée en mente, la Carmen de 1971 no alcanzó el éxito esperado, al moverse al son de una inesperada música contemporánea. Aunque otras interpretaciones de Carmen ya habían procurado nutrirse de la música de Bizet, siempre habían abreviado las melodías a solo 40 minutos, algo que para Haydée era insuficiente para desarrollar la historia. Cuando fue su turno de desarrollar la coreografía, toda la tradición fue recuperada, y su Carmen se apuntaló en los arreglos orquestales de Bizet. "Yo no podría haber hecho Carmen con otra música", señaló Haydée, quien también tomó de filmes, óperas y montajes de ballet para crear su versión. "Yo tenía mi propia visión de lo que quería enseñar sobre Carmen. Leí mucho Mérimée, saqué muchas cosas de él, y esa fue mi manera de ver el mundo de Carmen".

Pese a las distancias con su mentor, Cranko, Haydée mantuvo la esencia de Carmen como personaje, la misma médula que ella otrora representó, en su época de bailarina. "Carmen es una gitana, y los gitanos son diferentes. Ellos tienen sus propias creencias, su manera de vivir, de ser. Carmen es una persona que piensa mucho en sí misma. Ella se quiere, se ama. No es un tipo de mujer normal, es como si fuera un animal salvaje. Tiene toda la libertad de hacer lo que quiere, no le tiene miedo a nada", comentó Haydée.

Carmen

Aunque muchos definen a la coreografía y al personaje como seductores, Haydée no lo considera "como una cuestión de ser sexy o sensual. Ella es un alma libre. Es un ser que vive como quiere, se viste como quiere, come lo que quiere. Es un tipo de persona que es muy atractivo para cualquiera".

Aunque algunas de las fechas se encuentran lideradas por la primera bailarina María Noel Riccetto y la solista Nicolasa Manzo, las Carmen de los otros repartos se encarnan en Jennifer Uloa, Lara Delfino y Careliz Povea, miembros del cuerpo de baile del BNS. "Fue fácil encontrar a Carmen entre las bailarinas. Creo que en cada compañía de ballet siempre hay algunas que tienen algo del personaje, porque todas las mujeres quieren ser como ella. Es solamente cuestión de sacar eso en cada una".

Don José, personaje de un oscurecimiento paulatino, también lleva gran parte del peso interpretativo de la obra, al ser definido por su bailarín original, Luis Ortigoza, como un rol inusual para los hombres, "de mucha exigencia emocional". "Cuando encontré a Ortigoza, que tiene un poder técnico muy grande, fuimos trabajando y él se volvió un actor increíble. Lo tenía dentro de él. Yo creo que la mayoría de las personas tienen la capacidad de hacer muchas cosas. Es solamente cuestión de encontrar a otra persona que saque eso, alguien que te dé la oportunidad de crecer. Cranko me vio a mí y me hizo Carmen, me hizo Julieta, me hizo Tatiana (Onegin), me hizo La fierecilla domada, porque él creía que yo tenía dentro de mí todos los tipos de mujer que uno puede imaginar".

Esa expresividad, para Haydée, no se respalda solo en la formación, sino en la persona misma, en la forma que adopte la compañía. "Yo no voy a escoger a una compañía que no tenga sentimientos. Primero voy, veo a los bailarines, conozco al director, y sé si quiero o no hacer mi versión", señaló. En el caso del BNS, su relación añosa con Bocca fue fundamental: "yo a él lo conozco y sé que va a tener la compañía perfecta para mí. Me divierto con los bailarines, son abiertos, quieren aprender, les gusta lo que están haciendo. Julio (Bocca) hizo en seis años una de las mejores compañías de la región. Y no es fácil".

Musa privilegiada

Ahora directora del Ballet de Santiago, Chile, y antes a cargo del legendario Ballet de Stuttgart, antes dirigido por Cranko, Haydée reconoce haber tenido una trayectoria privilegiada en la danza. "Tuve una carrera muy larga justamente porque trabajaba con coreógrafos. Si yo no hubiera tenido la creación de todos esos coreógrafos, no sé si hubiera durado tanto en la danza, porque a mí lo que me gustaba era entrar en el estudio, con el coreógrafo, y crear algo nuevo. Todo estaba hecho para mí, para mi cuerpo. Yo tenía algo para decir, algo para transmitir".

A la hora de definirse, la palabra "bailarina" sigue siendo la principal, incluso a la hora de verse como coreógrafa. "Nací bailarina, fui bailarina toda mi vida y voy a morir bailarina. Y cuando estoy haciendo coreografías es porque siento en mi cuerpo lo que es bueno para los bailarines. Entonces creo que tengo otra manera de dirigir, de hacer coreografías, de pensar".


Fechas

El ballet se presentará del 11 al 21 de agosto. Entradas de $160 a $810



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