Carnaval de La Pedrera: entre los festejos y las críticas

La concurrencia fue buena, aunque menor que otros años. Vecinos se volvieron a quejar

La Pedrera vivió otro desfile de Carnaval este lunes, con miles de jóvenes que, entre disfraces y espuma, disfrutaron de la fiesta. A pesar de que las lluvias hicieron que participaran menos personas en comparación con el año anterior, la comuna espera recoger una cantidad similar de residuos.

En diálogo con El Observador, el alcalde de La Paloma, José Luis Olivera, dijo que desde esta mañana unas 65 personas se encuentran trabajando en la limpieza de la calle principal del balneario así como también de las vías laterales. En promedio se recogen en cada carnaval unas 10 toneladas de desechos.

En esta oportunidad participaron de la fiesta entre 10 y 12 mil personas, según las estimaciones de la comuna. "Fue un evento extremadamente populoso pero no llegó a límites de exageraciones", dijo el jefe municipal. El alcalde aseguró que no hubo ningún incidente de gravedad y que los casos que se atendieron en la carpa sanitaria fueron “menores”.

En su normativa Rocha prohíbe el uso de espuma en los corsos oficiales que desfilan generalmente en Carnaval, aunque en este caso sí estaba permitido porque se trata de una fiesta autoconvocada en donde no hay corsos.

En los operativos previos y durante el evento participaron casi 400 funcionarios, tanto de la Intendencia como del Ejército -que trabajó en la parte logística de la organización-, de ASSE y del Ministerio del Interior.

"Cada vez se va coordinando mejor", expresó el alcalde a El Observador.

No tan divertido

Si bien los jóvenes que participaron de la fiesta mostraron alegría y diversión, no todos vivieron la fiesta del mismo modo. Algunos vecinos del balneario se molestaron con los disturbios y marcaron la transformación que vivió La Pedrera en los últimos años.

Una de las vecinas de la zona, Marta Bello, contó a El Observador que, si bien la infraestructura montada para el control del evento fue correcta, la fiesta se ha vuelto "cada vez más decadente". Señaló que si bien hubo menos gente que años anteriores, la cantidad de basura esta mañana era la misma que otras veces.

Alice Méndez, quien visita el baneario todos los fines de semana desde hace 20 años, relató que muchos comerciantes tuvieron que cerrar debido a que los jóvenes tiraban agua y espuma para adentro de sus locales. Así le pasó a una librería que decidió no trabajar debido a la amenaza de que se le estropearan sus libros. También se quejaron de la presencia de los vendedores ambulantes por considerar que les "sacaron el trabajo" durante el carnaval. "El ambiente era horrible, eso me comentaron los que estuvieron allí", aseguró Méndez, quien prefirió no acercarse al evento.

Consultado por este tema, el alcalde expresó que "siempre se quejan los mismos", aunque recalcó que "tienen derecho" a hacerlo.


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