Carrére: un novelista que alcanzó el éxito con la realidad

Se reedita Bravura, una obra esencial del autor francés
No deja de ser un hecho curioso que a Emmanuel Carrére el éxito le llegara cuando decidió, luego de escribir cinco novelas, abandonar la ficción para ocuparse solo de sucesos reales. Es como si el público hubiera desechado sus oscuras y terribles fantasías con desdén y luego hubiera caído rendido cuando los monstruos tuvieron nombres propios reconocibles.

A pesar de la fuerza innegable de El bigote o la perfección narrativa de Una semana en la nieve, tuvo que esperar a publicar El adversario, novela basada en la historia de un asesino real que mató a toda su familia y que en su momento conmovió a toda Francia, para que las editoriales se tomaran más en serio su obra.

Luego vendrían Una novela rusa, De vidas ajenas y sobretodo Limónov, novelas poderosas basadas en hechos reales que le ganaron el favor unánime del público y la crítica. Su último trabajo, El Reino (2015), una ambiciosa y lograda revisión del cristianismo y de la fe, también debe ser incluida en la lista de sus novelas de no ficción.

Para llenar el vacío mientras se espera la llegada de su nuevo libro, se acaba de reeditar en español Bravura, su segunda novela. Se trata de una obra singular, aún dentro de la producción de Carrére, ya que algunos protagonistas son reales, otros inventados y el centro es Frankenstein, personaje literario que actúa como uno más de la cuadrilla.

Hay que decir de entrada que el libro no es para cualquiera. Además de exigir cierto conocimiento de gente como Lord Byron, Mary Shelley o John William Polidori, el libro funciona como una reescritura constante del mito de Frankenstein, situación que puede encantar a algunos y espantar a otros con la misma rapidez.

Bravura es por momentos una novela gótica muy lograda, que a veces cansa por su juego intelectual que parece no tener fin, pero que casi siempre entusiasma gracias a una prosa sugestiva que alcanza sus más altas cotas cuando retrata a cada uno de los personajes.

Al comienzo del libro se cuenta la historia del desafortunado médico y ayudante de Byron, Polidori, aspirante a escritor que asegura que en una reunión en Suiza, Mary Shelley le robó la idea de lo que luego sería un ícono: Frankenstein. Más adelante, el mismo asunto es tratado desde la perspectiva de la autora del relato o del mismo Byron.

Si bien esa primera parte está escrita como si todo sucediera en el siglo XIX, el libro salta luego hacia adelante, hasta el presente, donde aparecen otros personajes que, de una u otra manera, están relacionados con todo lo ocurrido.

Pero si algo sobresale es la revisión del mito de Frankenstein, que se realiza una y otra vez desde diversos ángulos.

La pretensión humana de vencer a la muerte, el afán noble y el resultado espantoso, el éxito que trae como consecuencia la desdicha eterna, son tratados por Carrére con un tacto y una devoción que enriquecen todo el texto.

Aunque durante toda la novela prima la sensación de que se está dentro de una pesadilla, también hay algún espacio para el humor, más que nada centrado en la figura deslumbrante de Lord Byron, protagonista al que Carrére maltrata a lo largo y ancho de todo el libro pero que redime en una escena maravillosa en una taberna, donde el poeta se hace pasar por un descendiente directo del gran conquistador Gengis Kan.

Bravura puede leerse como una novela cualquiera pero también como un juego intelectual de amor a la literatura y sus grandes íconos.

Se inscribe dentro de las obras de ficción de Emmauel Carrére, pero muestra ya esa tendencia del autor a apoyarse en la realidad. No gustará a todos, pero tiene más de una virtud.

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Acerca del autor

Andrés Ricciardulli