Casi 600 egresados de primaria en 2016 aún no están inscritos en educación media

ANEP y Mides suman esfuerzos para encontrarlos

Tenemos que rescatar a los jóvenes que dejaron Secundaria. Hay que ir casa por casa a convencerlos", dijo el lunes 8 el presidente Tabaré Vázquez en el Consejo de Ministros celebrado en Cardal (Florida), el mismo paraje donde 10 años atrás entregó las primeras laptops que dieron nacimiento al Plan Ceibal.

Vázquez aprovechó esta circunstancia para insistir acerca de que su segundo gobierno ya inició la prometida transformación de la educación. En ese sentido, mencionó la casi universalización de la educación para los niños de tres años e insistió en la necesidad de garantizar la continuidad de los estudios en educación media. Por esta razón, llamó a salir en la búsqueda de aquellos jóvenes que no están en el sistema educativo, algo que la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) ya viene realizando desde 2014, con cierto perfeccionamiento desde el año pasado.

El protocolo para la inclusión y prevención de la desvinculación educativa, -que se comenzó a utilizar desde 2016 y que supone el trabajo coordinado de equipos de ANEP y el Ministerio de Desarrollo Social (Mides)-, inició su trabajo con la generación que egresó de primaria pública en 2015. A partir de allí se les hizo un seguimiento tras el cual se supo que, al 30 de julio de 2016, de los 44.022 niños que terminaron la escuela en 2015, unos 1.068 (2,4%) no estaban inscritos en ninguna propuesta educativa. Al día de hoy aún quedan 582 que no lo han hecho.

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Los números mejoraron con la generación que egresó de primaria en 2016. De los 44.389 alumnos que culminaron sexto año de escuela, al día de hoy - a dos meses de iniciadas las clases- faltan incluir en el sistema educativo a 583 (1,4%).

Federico Graña, director nacional de Promoción Cultural del Mides, dijo a El Observador que se decidió comenzar a trabajar con el pasaje de primaria a educación media porque "es uno de los puntos donde las trayectorias educativas tienen más dificultades".

"El objetivo que nos pusimos es que todos los chicos que egresaron de sexto de escuela al otro año estén en algún liceo o UTU", agregó. No obstante, indicó que esto no quita que también se trabaje con estudiantes que ya estando en educación media abandonan sus estudios.

El jerarca explicó que la eficacia en la aplicación del protocolo sobre la generación 2016 en comparación con la de 2015 se debió al nuevo sistema de inscripción de la ANEP, que se inauguró el año pasado. Este fue el mismo que a principio de año genero confusión en las familias y alumnos. Dicho sistema establece que antes de culminar primaria, los alumnos de sexto de escuela deben preinscribirse (vía virtual) en educación media básica (liceo o UTU). Luego entre diciembre y febrero deben concurrir al centro educativo seleccionado para confirmar la inscripción.

"La preinscripción de ANEP generó que en diciembre de 2016 el 100% de los niños y niñas que egresaban de primaria pública estaban inscritos en enseñanza media. El 16 de febrero ya teníamos el número de 5.061 que todavía no estaban confirmados. Esto nos permitió ganar un mes y medio en este proceso en comparación con el año anterior", dijo Graña. Señaló que con la generación 2015, el antiguo sistema de inscripción permitió tener estos datos recién a fines de marzo. Para aquel entonces faltaba la inscripción de 5.624 adolescentes.

En cambio, este año, en febrero los centros educativos ya pudieron comenzar a llamar y ponerse en contacto con los estudiantes que todavía no habían confirmado la inscripción para que lo hicieran. Como aún así persistían jóvenes sin confirmar, la búsqueda se derivó a las unidades de inclusión educativa, que se dispusieron en cada departamento, con este objetivo. Estas unidades están conformadas por tres funcionarios de ANEP y uno del Mides, especializados en temas sociales y educativos.

De esta manera, al 9 de marzo la búsqueda de los centros educativos había dejado el saldo de 1.911 estudiantes sin confirmar. Al 24 de abril, luego del trabajo de las unidades de inclusión, la cifra había descendido a 583. El año pasado la labor de dichas unidades había culminado en julio, con el saldo de 1.068. Graña manifestó que algunos de estos alumnos se integraron en el sistema educativo este año. Con los 582 que falta incluir se sigue trabajando para lograr que continúen sus estudios.

Por otro lado, adelantó que en estos días el Mides está preparando una nueva búsqueda para localizar a los 583 adolescentes de la cohorte 2016 que todavía faltan ubicar.

Soluciones a medida

El jerarca señaló que entre los jóvenes que salieron a buscar el año pasado por no estar inscriptos, encontraron que algunos sufrían alguna discapacidad severa y eso les imposibilitaba continuar sus estudios. Otros no estaban asistiendo a clase por encargarse del cuidado de algún familiar y otros porque la familia no visualizaba la importancia de la educación media y tenía otras prioridades como, por ejemplo, que el joven trabajara. También hubo casos en los que los familiares consideraban que al chico "no le daba la cabeza para ir al liceo". A su vez, se encontraron con jóvenes que estaban inscriptos en el sistema educativo privado o en el sistema informal.

"El acompañamiento de una trayectoria educativa no es solo ir a buscarlos. Los seguimos acompañando con distintos niveles de intensidad", dijo Federico Graña, director de Promoción Cultural del Mides

Una vez que los equipos del Mides descubren la razón por la que el joven no asiste a educación media, se trabaja para encontrarle una solución. En algunos casos se coordina con el Sistema de Cuidados para que el familiar que tiene a cargo sea atendido en alguna institución, como el centro Caif. En otros, se busca que la discapacidad no sea impedimento. También están aquellos jóvenes a quienes se los inscribe en algún grupo de UTU o liceo que tenga un educador a cargo para que le haga un acompañamiento. Graña afirmó que todos los casos se siguen de cerca para que el joven no se desvincule nuevamente.

Para la consejera del Codicen, Laura Motta, los casos más difíciles son aquellos en los que la familia no comprende la importancia de educación media. En estos casos, se trabaja con el núcleo familiar para que entienda la situación. No obstante, aclaró que no se recurre ni a la Policía Comunitaria, ni a la Justicia como establecía el protocolo anterior.


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