Casi la mitad de niños privados por lo menos de un derecho básico

Informe estudió dimensiones como salud, educación y vivienda, entre otras
En 2006, más de la mitad de los niños uruguayos (52%) eran pobres. Doce años después la cifra de pobreza en la niñez y adolescencia se ubicó en 18,4%. Esas cifras están relacionadas con la pobreza monetaria, pero no refleja necesariamente el acceso a derechos básicos que contribuyen al desarrollo y bienestar de niños y adolescentes.

Por ese motivo, Unicef y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) realizaron un estudio en el que analizan dimensiones como educación, hacinamiento, vivienda, salud, equipamiento del hogar y acceso a la información, a partir de los datos de las Encuestas Continuas de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y el Censo de Población de 2011.

En su informe, que se presenta hoy, ambas organizaciones destacan que de 2006 a 2014 también hubo un descenso significativo en la privación de derechos básicos, aunque es menor al de la pobreza monetaria. En promedio, 47,5% de los niños y adolescentes de Uruguay tienen al menos una carencia en las dimensiones estudiadas.

Quienes tienen más de una privación en esas áreas alcanzan el 36,3%. En 2006, el porcentaje era de 47,8%. Sumado a eso, en ese año, 6 de cada 10 niños experimentaban la combinación de pobreza monetaria y privaciones, mientras en 2014 esa combinación afectó a 4 de 10.

El informe de Unicef y Cepal destaca que "mientras el porcentaje de niños y adolescentes que sufren pobreza monetaria disminuyó significativamente entre 2006 y 2014, el porcentaje de niños y adolescentes que tienen privaciones en áreas clave para su desarrollo y bienestar ha caído en forma moderada".

La diferencia entre la caída de la pobreza en términos de dinero y la privación de derechos básicos para el desarrollo y confort de los niños y adolescentes radica en cómo se componen ambos factores. Por un lado, los porcentajes de pobreza monetaria están relacionados, según el informe, a la "recuperación de los ingresos que se produce a partir de 2005".

Por otro, el indicador de privaciones múltiples es "estructural", lo que implica que no responde inmediatamente a un aumento de los ingresos, sino a "la modificación de activos cuyas decisiones se encuentran rezagadas en el tiempo".

La diferencia en la intensidad con la que ambos indicadores descendieron se hace visible si se los compara. En 2006, 52% de los menores de 18 años se encontraban por debajo de la línea de pobreza monetaria y 48% en privaciones múltiples. Sin embargo, en 2014, la pobreza monetaria bajó a 18% y las privaciones múltiples pasaron de 48% a 36%.

Peor parte para adolescentes

Según el análisis realizado, los jóvenes de entre 15 y 17 años "son quienes presentan las mayores tasas de privaciones múltiples y son aquellos para los que la reducción fue más moderada". En el caso de la pobreza monetaria, ocurre exactamente lo opuesto: a mayor edad, mayor reducción de ese tipo de pobreza. En su caso, la educación es uno de los mayores debes. En 2014, 20% no asistía a un centro educativo.


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