Caso Felipe: para sus compañeros es tan devastador como un tornado

La escuela recibe un apoyo psicológico similar al aplicado en Dolores
Ayer no fue un día más para la escuela Nº 2 de Maldonado, aunque a simple vista nada hacía suponer que por allí había pasado algo parecido a un tornado emocional. A ese centro educativo llegaron un psicólogo y un asistente social del programa Escuelas Disfrutables para ayudar a padres y docentes a procesar el duelo tras la muerte de Felipe Romero, quien hasta el jueves fue alumno de esa escuela, antes de ser asesinado por su entrenador de baby fútbol luego de llevárselo de ese centro de estudio.

La exprofesora de psiquiatría infantil Laura Viola dijo a El Observador que si bien se trata de casos distintos, para los compañeros de clase de Romero "el trauma" por su asesinato se puede comparar con el que se generó entre los niños de la ciudad de Dolores (Soriano) luego del tornado que azotó esa localidad en abril del año pasado. "Los niños pueden pensar que como le pasó a él (por Romero), también les podría haber pasado a ellos", agregó.

Sin embargo, Viola explicó que a diferencia de las personas que sufrieron el tornado, los compañeros de clase de Romero no estuvieron en el momento del asesinato. "Los chicos que sentían miedo en Soriano sí habían estado cuando los vientos alcanzaron los 300 kilómetros por hora aquel día", afirmó la profesional.

El programa Escuelas Disfrutables con el que se pretende combatir posibles traumas entre los alumnos de la escuela Nº 2 de Maldonado se aplica en casos de problemas de convivencia o de tragedias que afecten a una escuela. Ese programa fue puesto en práctica en Dolores luego de la catástrofe que dejó cinco muertos en la ciudad. "Los niños veían una nube y se asustaban", recordó el consejero de Educación Inicial Primaria, Pablo Caggiani, quien contó que esa situación demandó un año de trabajo para "recomponer" a la comunidad educativa.

Hoy, la tormenta es otra: el jueves, sobre las 15 horas, Fernando Sierra, un entrenador de baby fútbol de 32 años, llegó a esa escuela para retirar a Felipe Romero, de 10 años. El hombre decidió llevarlo a Villa Serrana y matarlo de un disparo para luego suicidarse a su lado. Según explicó Caggiani, la participación de psicólogos y asistentes sociales "se hace con adultos, porque el primer problema a abordar es cómo éstos procesan el duelo, y cómo despliegan alguna herramienta para abordar la temática con gurises", explicó.

El tiempo que dure esta intervención dependerá de la necesidad que tenga la comunidad educativa, afirmó el consejero de Primaria.

Tiempo de evaluación


Sierra era para los maestros de la Escuela Nº 2 de Maldonado, la figura paterna de Romero, la persona que asistía a las reuniones de padres, que lo iba a buscar con asiduidad. Ahora, la confirmación por parte del forense Sergio Mozo, de que el niño había sufrido abuso sexual por parte de Sierra tiempo antes de que se cometiera el homicidio, "interpela" los mecanismos con los que cuenta Primaria para identificar casos de este tipo, dijo Caggiani.

El consejero de Primaria dijo a El Observador que en los últimos años se ha creado una "hoja de ruta" para identificar situaciones de abuso y violencia contra niños, pero que en este caso "no había manera de visualizarlo antes" por lo que, a juicio Caggiani, se debería analizar cómo se puede mejorar en ese sentido.

Consultado sobre cómo pudo Sierra retirar al niño antes de clase, Caggiani dijo que estaba identificado como uno de los referentes adultos en la escuela.

De hecho, según el jefe de Policía de Maldonado, Erode Ruíz, el hombre era para el niño una "figura paterna" con la que pasaba el fin de semana. El año pasado se había ido 10 días de vacaciones a Camboriú, utilizando un permiso para viajar fuera del país firmados por ambos padres.
Cuando la madre de Romero comenzó a notar un cambio en su comportamiento, decidió enviar a su hijo a terapia.

La psicóloga que lo atendió recomendó mantenerlo alejado de Sierra y no dejarlo a solas con él.
El miércoles, la madre decidió comunicárselo al entrenador de baby fútbol. Sin embargo, no se alertó a la escuela, por lo que al día siguiente Sierra no tuvo problemas para llevarse al niño.

El miedo entre los padres de la clase


La exprofesora de Psiquiatría infantil Laura Viola dijo que la muerte de Felipe Romero también significa una "experiencia traumática" para los padres de los compañeros del niño, porque suelen pensar "que podrían haberlo evitado". Según la especialista, ese tipo de tragedias pueden desencadenar "comportamientos de hipercuidado" entre los adultos para evitar que a sus hijos les suceda lo mismo. "Estas conductas son insostenibles en el tiempo, pero es normal al principio que los padres no dejen salir a sus hijos solos por miedo", afirmó.


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