Cayó el "Frank Underwood" de la política brasileña

Eduardo Cunha, arquitecto del impeachment contra Rousseff, fue destituido por ocultar cuentas bancarias en Suiza
El arquitecto del impeachment de Dilma Rousseff parecía invencible hasta hace unos meses, pero acabó bebiendo el trago amargo de su propia medicina a última hora de este lunes. La Cámara de Diputados de Brasil destituyó a Eduardo Cunha, mentor del juicio político que sacó del poder a la izquierda norteña, por ocultar cuentas bancarias en Suiza, en una nueva página de la crisis política que golpea al gigante sudamericano.

Presidente de la Cámara de Diputados entre febrero de 2015 y julio de este año, cuando renunció ya en su ocaso, supo mover los hilos del poder para apuntarse victorias como la apertura del juicio político a Rousseff, aunque las acusaciones de corrupción en su contra terminaron tirándolo al vacío.

Sus dotes como hábil equilibrista en el agudo filo de la política brasileña no consiguieron salvarlo de esta caída votada por sus propios pares de la Cámara de Diputados, que aprobaron su destitución por una diferencia rotunda de 450 votos a favor, 10 en contra y 9 abstenciones.

Ultraconservador, evangélico y fino conocedor de los laberintos reglamentarios del Congreso, Cunha fue acusado ante el Consejo de Ética de la cámara de ocultar cuentas bancarias en Suiza.

Enfrenta además causas ante el Supremo tribunal federal (STF) por corrupción pasiva, lavado de dinero, ocultamiento de cuentas en el extranjero abastecidas con dinero ilegal de Petrobras, abuso de poder y realización de maniobras para obstaculizar investigaciones, entre otras.

Según informó la cadena británica BBC, Cunha y su esposa, Claudia Cruz, fueron beneficiarios de cuentas secretas por US$ 5 millones.

La sentencia del lunes lo inhabilitó para postularse o ejercer cargos públicos por ocho años, a diferencia de Rousseff que conservó sus derechos políticos. Como su castigo entra en vigencia a partir del fin del actual periodo legislativo, la prohibición se extenderá por más de 10 años.

Su mandato ya había sido suspendido en mayo por la corte suprema por manipular en su beneficio los reglamentos de la Cámara, que siempre conoció muy bien. Para el alto tribunal, este hábil y maquiavélico político a punto de cumplir 58 años trató de obstruir las investigaciones que le involucran en el caso Petrobras. Aquella suspensión le congeló la autoridad y sus aliados comenzaron a abandonar este barco que ya no tenía la misma fuerza para surcar las olas del poder.

El "Underwood" de Brasil

Rousseff siempre consideró que la decisión de iniciar el proceso de destitución fue un acto de "venganza" por no impedir que el Partido de los Trabajadores apoyara el proceso que la Comisión de Ética de la Cámara le abrió a Cunha, un proceso que el diputado consiguió dilatar mientras en paralelo corría un pedido de la fiscalía para que fuese apartado de su cargo.

Cunha, además, es el único político brasileño con fueros que es juzgado por el máximo tribunal en el marco del megafraude a Petrobras. La fiscalía lo denunció el año pasado por corrupción y lavado de dinero vinculado a la red de sobornos en la estatal petrolera. La corte suprema acogió la acusación en marzo.

Su vínculo con casos de corrupción mermaron parte de su fuerza y le significaron amplia reprobación pública, pero este economista evangélico había conseguido seguir en su puesto hasta que la comisión recomendó finalmente su destitución en junio.

No en vano lo llaman el Frank Underwood brasileño, en referencia al inescrupuloso personaje de la serie "House of Cards". Underwood "es ladrón, homosexual y asesino. Yo no", replicó una vez Cunha.


Fuente: AFP

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