Chávez en Uruguay

Cuando el comandante vino por primera vez la izquierda le dio la espalda

Cuando Hugo Chávez vino por primera vez a Uruguay no era presidente sino un militar que había intentado un golpe de Estado, en febrero de 1992 contra Carlos Andrés Pérez, acusado de corrupción. Chávez fue derrotado y lo llevaron preso. Años después, en 1994, otro presidente democrático, Rafael Caldera lo indultó y Chávez fue convencido de entrar en la lucha política en un país con los partidos desgastados. Antes de alcanzar la presidencia por primera vez en 1999, el militar paracaidista de boina roja vino a Montevideo pero la izquierda, que en 1994 intentaba llegar al poder, lo esquivó. El general Líber Seregni, que por entonces presidía al Frente Amplio, no lo recibió y el mensaje fue claro. La izquierda desconfiaba del comandante.

Con los años la realidad política fue cambiando. Chávez, en 1998, fue electo democráticamente presidente con un fuerte apoyo popular, y el Frente Amplio, con Tabaré Vázquez a la cabeza, ganó las elecciones de 2004. El primer acuerdo internacional que firmó Vázquez al otro día de asumir fue con el líder venezolano y estableció un mecanismo para comprar petróleo en condiciones financieras beneficiosas para Uruguay. Ese pacto aún está vigente y permitió fomentar las exportaciones de bienes.

A partir de entonces, Chávez regresó varias veces y con su billetera mostró generosidad. Así ayudó a Vázquez, a través del banco Bandes, a sortear el primer gran problema financiero de la izquierda con la caída de Cofac. Entregó al hospital de Clínicas US$ 20 millones y otros US$ 4 millones fueron para apoyar a empresas recuperadas por los trabajadores, entre ellas Envidrio que opera en el Polo Tecnológico del Cerro bajo la conducción de exobreros de la vieja Cristalerías.

Desde 2005 hubo misiones de empresarios uruguayos a Caracas, y ANCAP fue invitada a buscar petróleo en la faja del Orinoco donde aún lo intenta. La Venezuela de Chávez anunció su voluntad de invertir en la refinería de La Teja los millones que fuera necesario; compró parte del proyecto ALUR de Bella Unión y adquirió las estaciones de servicio que ANCAP tenía en Buenos Aires.

Esas “inversiones” en el exterior hicieron que Uruguay entrara, sin quererlo, en la campaña electoral venezolana cuando el candidato opositor Henrique Capriles habló de “pagos populistas”. “Se regalan millones al exterior como al Clínicas de Uruguay, Funsa y Envidrio, y acá no mejora la infraestructura sanitaria y educativa”, afirmó el rival de Chávez que se acerca en las encuestas. Mujica también se metió con las elecciones venezolanas. “Mi expectativa es que Chávez viva, que esté fuerte y que vaya para adelante, y creo que va a ganar”, afirmó en un reportaje con La Diaria.

Chávez es presidente desde hace 13 años y logró solidificar una relación de amistad con Mujica a quien hasta le mandó su avión para reunirse. El mandatario uruguayo lo apadrinó para ingresar al Mercosur.

Mujica cree en la integración y ve a Venezuela como un país complementario. En pos de esa integración real, Venezuela, ya como socio del Mercosur, mandó al buque Chirinos que establecerá la primera línea de carga entre Montevideo y Caracas. Ahora, Chávez presidente viene a Montevideo y habla ante miles en la Intendencia o en la Universidad, dirige discursos de horas y donde se aloja casi no puede caminar saludando a todos los que se le acercan. Con las elecciones de hoy se sabrá si la relación con Uruguay mantendrá el calor que le dio Chávez o, en el otro escenario, si gana Capriles ambos países volverán a mantener el correcto vínculo que históricamente caracterizó a los dos países. l


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