Chavismo apela a burocracia para alejar el referéndum revocatorio

Oposición tendrá escaso margen para que haya nuevas elecciones
"Los lapsos no se pueden atropellar, por más que yo lo desee, por más que yo lo quiera. Yo no puedo aparecer una máquina al día siguiente en determinado sitio. Eso lleva un proceso de cantidad de cosas, de producción, de software, de análisis, de auditorías", decía ayer la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, Tibisay Lucena, en una larguísima conferencia en la que expuso por qué el organismo que dirige se tomó extensos tiempos para cada paso del posible referéndum revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro que promueve la oposición.

"Lleva una cantidad enorme de procesos que son las garantías de ese proceso electoral", continuó explicando Lucena, justificando en una abultada burocracia por qué recién a finales de octubre es que "probablemente", según sus palabras, la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) tendrá la habilitación para –durante tres días– recoger 4 millones de firmas, el 20% del padrón electoral venezolano, para habilitar la consulta popular.

La jerarca, afín al chavismo, explicó que una vez que tengan las firmas procederán a verificarlas, lo que llevaría "entre 28 y 29 días" hábiles. De esta forma, llegarían a diciembre con la confirmación de si habrá o no referéndum.

En caso de que la oposición consiga las 4 millones de firmas para remover a Maduro del Palacio de Miraflores y el CNE las avale, ese organismo dispone de un plazo de 90 días para hacer la consulta, de acuerdo a lo establecido en la Constitución, recalcó Lucena.

De esta forma, el referéndum podría llevarse a cabo entre diciembre de este año y marzo de 2017.

La oposición, que quiere que se convoque a nuevas elecciones para borrar al chavismo del poder, está urgida de que el referéndum se celebre antes del 10 de enero de 2017, fecha en que se cumplirán cuatro años de mandato. Según la legislación venezolana, si la consulta se efectúa antes de esa fecha, el CNE debe llamar a nuevas elecciones. Si ocurriera después, la Presidencia sería asumida por el vicepresidente, designado por el revocado.

En una primera fase, la oposición había recogido 400.000 firmas, que fueron validadas el 3 de agosto.

El líder de la MUD, Henrique Capriles, que compitió por el poder con Maduro en las elecciones celebradas tras la muerte de Hugo Chávez en marzo de 2013, calificó las declaraciones de Lucena como "un ejercicio de cinismo y mentiras".

"Ella no se atreve a decirle a los venezolanos que no va a haber revocatorio este año (...) Ella sabe que trancar la ventanita democrática que le queda a Venezuela coloca al país en una situación de explosión social", dijo Capriles en conferencia de prensa.

A pesar del engorroso panorama planteado por Lucena, el líder de la MUD se mostró optimista de poder llegar a elecciones anticipadas.

"Incluso siendo a finales de octubre, nosotros todavía tenemos la oportunidad para que los venezolanos tengamos nuestro cambio político este año", dijo. "Sí da el tiempo, no hay ninguna razón legal ni técnica para que no sea este año", concluyó.

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