ChINO: razones varias para someterse a un "ejercicio del desconcierto"

Son militantes contra "la bajada de línea de la música" y la combaten a fuerza de hipnotizar y descolocar. Argumentos de un dúo obsesionado por profundizar las barreras de lo alternativo y lo absurdo

"Una experiencia sonoro-visual inmersiva para 20 personas". Así presenta el dúo ChINO su primer show -mañana viernes, detalles aquí- tras la edición de Trance folclórico, un críptico disco de intenciones primarias y corporales al que el adjetivo "deforme" le queda por lo menos chico. Las canciones de ChINO parecen pedazos descuartizados de sonidos y loops que se aporrean visceralmente en una estética caprichosa e hipnótica que se extiende incluso a los videos y que es un nuevo desdoble -también están los mencionados Iván y los Terribles- de esa entidad alternativa del rock montevideano llamada La Hermana Menor. Asimismo fueron recientemente seleccionados por Ryan Walsh (Neg-Fi, Glenn Branca) como una de las 25 bandas experimentales que integrarán el compilado South America is Part of the Problem a editarse en cd y vinilo en Estados Unidos y Latinoamérica.

Trance Folclórico "se basa en la repetición maquinal como materia prima de la expresión. Una hipnosis de bajo y batería casi mongolizados, que sumados a loops de guitarras, atraviesan texturas polirrítmicas generando a lo largo de los tracks procesos de transformación, que hacen de cada repetición una atmósfera diferente. Cada instrumento está subordinado a la máquina, sin grandes libertades melódicas". 

Para desentrañar todo esto, Juan Sacco (también parte de esa banda) y Martín Rectó (ex Danteinferno, director del documental Montevideo Unde estrenado ya hace varios años sobre la actividad de algunas bandas locales emergentes) respondieron algunas preguntas que permiten armarse un panorama un poco más amplio de lo que están intentando hacer. 


¿Cuál es el interés de investigar el efecto del loop repetitivo? ¿Cómo se busca el loop perfecto, el que rinda? ¿O es más bien una búsqueda y una selección instintiva?
Juan Sacco: A los loops los creo con la guitarra o con un teclado. Y a priori no son ni buenos ni no-buenos. Hay que ver cómo funcionan luego con la base rítmica. Cuando luego de repetir y asimilar, la suma del loop y la base rítmica dan una tercera cosa en la foto, entonces el loop funciona (y nosotros también).

Martín Rectó: Nos interesa investigar con eso abstracto que sucede a partir de diferentes elementos desfasados, sonando aparentemente separados, pero cuando en realidad captás el todo, ves que todo es uno.

¿Hay alguna base teórica -musical, filosófica, de cualquier índole- que haya inspirado a que armen este dúo y se concentren en esto?
J: Un poco el interés por el absurdo, por la estupidez, por la repetición y sobre todo por el “menos es más”. Esos serían los genuinos motivos de interés. Como que el rock hoy en día es muy serio, es esto o aquello. No nos interesa eso para nada y desde nuestro humilde lugar vemos nuestra música simplemente como un ejercicio, el ejercicio del desconcierto. 

M: La cosa está en el sostener. Tocar muy juntos y sostener eso que pasa. Buscar lo simple, donde hay dos golpes, puede haber uno. El ejercicio es repetir lo simple, que parece sencillo, pero no lo es. Es un desafío que nos demanda implicancia y compromiso. No es música que podamos hacer pensando en si después del ensayo compro los panchos otonello o doña coca. Nos demanda el estar.

¿Por qué siendo que trabajan con repeticiones la apuesta es orgánica (instrumentos tocados por ustedes) y no algo más sintético y electrónico? Y si la respuesta es que esto es porque son eminentemente rockeros, ¿por qué igualmente hay muy poco electrónico en una propuesta así?
J: Eso. Usar instrumentos de rock, para hacer música electrónica, fallar en el intento y que el resultado sea esa “mitad de camino”. Que no es ni una cosa ni la otra. La consigna siempre es tocar “relajados como maquinas”.

Es claro que todo lo que se escucha en el disco es un trance. ¿Es posible explicar lo de "folclórico"? 
J: No tiene mucha explicación. Pero cuando escuchábamos el bombo durante las sesiones de mezcla del disco decíamos: ¡suena como un bombo legüero bo!.. ¡Se imprime! 

M: En un momento vimos algo muy "tierra" en el disco: el tempo sostenido, el loop. Como una creencia. 

¿Cuánto juega el estímulo de la incomodidad en estas canciones de Chino?
J: Es importantísima la incomodidad.

M: Lo incómodo como estimulante, eso. Lo que no se comprende del todo, lo que nos mueve en algún lugar. Al mismo tiempo, nosotros al momento de ejecutar esta música necesitamos estar muy, pero muy sueltos y relajados.

¿Desde qué encare van a cruzar esta música con artistas visuales? ¿Cuál es el juego que quieren proponer a estos 20 espectadores? ¿Y por qué solamente 20?
J: Dos amigos -Fabián Barros (fyslab) y Mónica Talamás- se coparon con lo que hacemos y nosotros nos copamos con ellos y con lo que hacen, entonces decidimos unir ambos lenguajes, que encontramos afines y complementarios, e ir tras el resultado. No es un show de rock. 20 personas, porque definimos el espacio para ese número de gente que nos permite tocar sin que haya escenario ni platea, digamos.

M: Lo que hacemos es muy de imágenes. F&M suman al concepto general, con ellos podemos llevarlo todo aún un poco más allá. 20 personas porque va a ser una experiencia inmersiva, la gente va a ser parte de lo que pasa.

¿Cómo juega lo que les pasa a ustedes tocando esta música? ¿Por qué entran tanto las voces, las risas y las carcajadas?
J: El ejercicio: Un riff de batería y bajo que a priori es estúpidamente fácil de tocar, la idea es ver si podemos tocarlo con la misma intención durante 3 min. (generalmente fallamos).

M: Vuelvo a la noción de implicancia. Acá sos o no. Las risas y las carcajadas supongo serán un escape más bien maníaco. Por algún lado tiene que salir.

Martín, ¿la idea en tu caso era llevar lo que hacías en Danteinferno a un costado más abstracto, todavía más experimental e incómodo? De alguna manera me llama la atención que Pancho Coelho, tu contraparte en Danteinferno, se haya acercado más al costado canción más convencional
M: No, no necesariamente. Son diferentes proyectos. Chino es más un eterno work in progress. Las piezas tienen libertad de movimiento siempre que conserven el espíritu con el tempo y la repetición. Es verdad lo de Pancho, él siempre fue un esteta de la canción, de hecho acaba de editar un disco con unas canciones increíblemente sutiles. De todas maneras, son bandas que coexistieron durante mucho tiempo, si bien con Juan no tocábamos en vivo, los primeros ensayos de Houdini fueron hace como 7 años.

¿Cuál es el formato ideal de Chino en vivo? ¿Cuál sería el público ideal?
J: El formato ideal creo que va a ser el que vamos a poner con las proyecciones de Fabián y Moni en el Lablt. Público ideal? el que se cope, supongo.

M: Creo que algo interesante que sucede con Chino es que el formato no es lo más importante. Siempre con Juan decimos que tocar un bajo y golpear a unos parches es un mero accidente. Podríamos hacer esto con cualquier otra cosa. Nuestra clave está en la convicción. Ni más, ni menos.

¿Dónde surgieron estas canciones? ¿Quedó mucha cosa afuera?
J: Chino antes era Hering y antes Houdini, las canciones son siempre las mismas con alguna excepción. Antes las grabábamos con guitarra, batería y loop, ahora las hacemos con batería, bajo, loop y voces (precisábamos más frecuencias graves). Se dio naturalmente (no fue intencional) que venimos grabando más o menos siempre las mismas piezas, pero de otra manera: es como que cada vez que tenemos posibilidad de grabar, las reversionamos, nos encantan las reversiones, …las 35 versiones diferentes de Satellite of Love, las 153 versiones de Waiting for the Man, y asi. De hecho, a fin de año queremos editar un disco solamente con tres versiones de un mismo tema para mostrar ese proceso.

¿Hay influencias musicales identificables clave en esto que están intentando?
J: Nos gusta mucho una banda de Texas que se llama Butthole Surfers... para nosotros son más grandes que Los Beatles... mismo. Imaginamos que cuando un tipo salía de uno de sus shows se iba a su casa abrumado "no entendiendo absolutamente nada". Eso me parece muy rescatable hoy, cuando todo es una bajada de línea constante, donde se suena de una manera particular, donde se toca de una manera particular, etcétera. Nos gusta la idea de la experiencia musical como algo no muy digerible de primera. Para nosotros un gol seria que al ver un show de Chino la gente salga no pudiendo discernir si lo que presenció fue alucinante o una bosta maciza… eso sería fantástico.

 

ChINO presenta una experiencia sonoro/visual inmersiva solo para 20 personas en LabIt Montevideo. El acceso es por orden estricto de llegada. todo comienza a la hora 21. Asegúrese de escuchar Trance folclórico aquí y de pasarse por la página del dúo. 


Comentarios

Acerca del autor