Cien días de Vázquez con libertad condicional

El presidente arrancó su segundo mandato con impronta ejecutiva y un gabinete a medida pero con una economía que le quita espacio de maniobra

“Con Danilo (Astori)  tirábamos piedras juntos”, me comentó durante una charla de corrillo y café mediante el economista Carlos Steneri durante una asamblea del BID en Lima, Perú, al inicio del año  2004.

El profesional -que trabajó durante décadas de gobiernos colorados y blancos como agente financiero de Uruguay ante los organismos financieros con sede en Washington y con el Frente Amplio (FA) en el poder inauguró la Unidad de Gestión de Deuda Pública del Ministerio de
Economía- hacía referencia a los años de militancia gremial universitaria  con el hombre fuerte de la política económica de la izquierda.

El comentario servía para graficar su convicción de que bajo la batuta astorista la izquierda no haría locuras con la economía si llegaba al poder a la salida de la peor crisis económica y social del país cuando tomó el poder con la prioridad de cicatrizar las heridas sociales que había dejado la tragedia colectiva de 2002-03, a pesar de que heredó una economía en crecimiento, un desajuste de las finanzas públicas menor al actual y el horizonte de vencimientos de deuda de corto plazo despejado por el millonario canje voluntario de títulos públicos.

Conocedor de las finanzas internacionales y testigo privilegiado de la crisis que vivió el país al inicio del nuevo mileno, Steneri analizó esta semana en El Observador TV los desafíoseconómicos ante los que se enfrenta la segunda administración de gobierno de Tabaré  Vázquez, que cumplió sus primeros 100 días.

Ese período generalmente es  usado como medida de capacidad de gestión desde que a inicios de los años  30´ el presidente de Estados Unidos, Franklin Roosevelt, impulsó un conjunto de leyes y medidas para rescatar a la economía de su país de los efectos del crac bursátil  del 29
que dio origen a la Gran Depresión.

Los primeros 100 días de Vázquez lo mostraron con impronta ejecutiva (tal vez no tanto como en su primera gestión por asuntos de la biología) pero con un gabinete a su medida, como no le ocurrió durante su primera administración cuando tuvo que alinear tras la política económica al dueño de la mayoría de los votos y a toda su barra, el expresidente José Mujica, que pretendía un giro más a la izquierda que luego no concretó durante su administración

La gran diferencia entre la primera y la actual administración de Vázquez es que hay un aliado con el que ahora no cuenta, ya que la economía dejó de crecer a tasas chinas como sucedió durante el quinquenio 2005-2009, cuando el PIB se expandió a un promedio anual de 5,9%, el doble de la media histórica.

 ¿Qué le pasa a la economía? Nada dramático. Sigue creciendo, pero con menor vigor. Hay consenso en que ese escenario llegó para quedarse e incluso los empresarios ya hablan de recortes de inversiones y de mano de obra.

La causa principal es que los precios de las materias primas agotaron un boom y perdieron en promedio 25% respecto al pico máximo de 2012, sobre todo por la disminución de soja y carne, aunque también alcanza a otros bienes.

En el horizonte también hay una previsión de encarecimiento del crédito al que accede el Estado para financiar el desequilibrio de sus finanzas, todo eso en un contexto regional difícil con Brasil y Argentina en recesión. El resultado es que la torta de recursos para repartir deberá ser menos generosa

En la entrevista con El Observador TV, Steneri hizo un llamado al gobierno, a la clase política y y a los agentes económicos en general para evitar pasar “de la euforia a los porrazos”, teniendo en cuenta la desaceleración del crecimiento en la que está inmersa la economía uruguaya.

Expresó que durante el próximo quinquenio se deberían hacer los esfuerzos de “administrar” mejor los recursos y “cortar sobrantes” de manera de reducir el déficit fiscal en dos puntos del PIB. El ministro de Economía dijo días atrás que la meta del gobierno es reducir el déficit que
hoy está en 3,7% a 2,5% al final del período en 2019.

Steneri dijo que “nadie” como Astori tiene dentro del oficialismo la “credibilidad” y “los quilates” para lograrlo y asegurarlo durante la discusión del Presupuesto quinquenal de gastos, y recordó que el manejo de las finanzas “depende de la política”

“No es una crisis pasar de crecer 4-5%  a crecer al 1,5% o 2%, afirmó.

 “Lo que sucede es  que venimos de una primavera soleada que generó expectativas y ahora  hay que financiarlas creciendo menos con un contexto regional distinto, apuntó. Y agregó: “Loimportante es tratar de que la economía no se enfrie; no es una realidad terminal pero hay que bajar la expectativa de euforia y tener cuidado con los mensajes que se dan”, sostuvo y rememoró que en la crisis del 2002 “nadie incendió la pradera”.

“El mensaje debe ser vamos  a tener cuatro años de remanso -no es un desastre-, para arrancar de nuevo con fuerza  cuando el tiempo aclare”, dijo.  

De la precisión de las autoridades para conducir la nave en un mar ya no tan sereno y la capacidad de administrar los reclamos dependerá arribar a buen puerto, porque está claro que en este segundo mandato Vázquez tiene la libertad condicionada más que nunca a la marcha de la economía.


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