Cientos de miles colmaron las calles de Caracas para revocar a Maduro

Gobierno realizó un contra acto y el presidente dijo que la oposición había fracasado
Y va a caer, y va a caer, este gobierno va a caer", gritaban los caminantes que habían llegado desde todo el país, incluyendo al grupo de decenas de indígenas que recorrió más de 700 kilómetros desde el suroriental estado Amazonas para acompañar la movilización que reclamaba un "revocatorio ya".

Al menos un millón de venezolanos marcharon ayer en la "Toma de Caracas", la manifestación opositora más grande de la última década, para presionar por la realización de un referéndum revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, una posibilidad prevista en la Constitución venezolana.

Una marea de opositores llegó a la capital para desbordar tres avenidas y pedir diligencia en el proceso para convocar la consulta en contra del mandatario socialista.

"Para que la nación pueda decir su palabra es preciso convocar una consulta electoral adelantada, y tal consulta tiene nombre y apellido en nuestra constitución: su nombre es referendo y su apellido es revocatorio", dijo el jefe de la alianza opositora, Jesús Torrealba, en el final de la masiva concentración.

"Eso es lo que estamos exigiendo", agregó ante la algarabía de cientos de miles de seguidores ataviados con camisetas blancas y gorras amarillo, azul y rojo, los colores de la bandera venezolana.

Opositores calcularon que al menos un millón de personas protestaron en un ambiente festivo colmando unos 20 kilómetros de calles. En las principales ciudades del país petrolero, otros miles también se concentraron para apoyar a la oposición.

En la mayor pulseada que libraron en las calles en los últimos años, Maduro respondió con una masiva concentración de seguidores ataviados de camisetas rojas en el centro de Caracas, en lo que bautizaron como la "Toma de Venezuela".

"Hoy derrotamos un golpe de Estado (...), han fracasado una vez más; la victoria es nuestra", dijo el presidente, quien calculó entre "25.000 y 30.000" los participantes en la manifestación contraria.

Primera gran convocatoria

Desde febrero de 2014, cuando una ola de protestas antigubernamentales sacudió al país y dejó 43 muertos, la oposición no lograba organizar marchas multitudinarias.

La oposición busca revocar el mandato de Maduro, que culminará a principios del 2019, por considerarlo el principal culpable de la crisis que tiene a miles haciendo enormes colas diarias en busca de alimentos y medicinas escasos, en medio de una inflación que no da tregua y una recesión económica de dos años.

Torrealba, secretario de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), dijo que la oposición acudirá el miércoles que viene a las sedes del Consejo Nacional Electoral (CNE) en todo el país para seguir exigiendo la pronta convocatoria del plebiscito, ya que, si se realiza después del 10 de enero y Maduro es revocado, sería su vicepresidente el encargado de completar su mandato.

El árbitro electoral señaló que la recolección de firmas necesarias para convocar al revocatorio se llevaría a cabo a fines de octubre, lo que aleja la posibilidad de que la consulta se realice este año, pues organizar el plebiscito tardaría al menos tres meses.

Para el miércoles 14 de setiembre, la oposición también convocó a movilizaciones de 12 horas en las capitales de todos los estados del país.

Hubo pocos incidentes durante la concentración. Más tarde, sin embargo, algunas decenas de encapuchados se enfrentaron con piedras y bombas molotov a la Policía que los dispersó con bombas lacrimógenas.

Defensa de la revolución

A seis kilómetros de la marcha opositora, miles de seguidores del presidente Maduro también se reunieron para mostrar apoyo a la "revolución socialista", pero la congregación estuvo lejos de emular los llenos que provocaba el extinto líder Hugo Chávez.

La popularidad de Maduro se hundió desde que asumió la presidencia del mayor exportador de petróleo de Sudamérica en abril de 2013. Sin embargo, aún cuenta con una base leal de apoyo cercana al 20% de los votantes.

Maduro insistió ayer en que el revocatorio no se llevará a cabo este año y que la marcha de la oposición tenía un objetivo subrepticio de sacarlo del poder, tal y como sucedió en 2002 con un breve golpe de Estado contra su predecesor, Chávez.

"Quisieron encender Caracas, pero triunfó la paz. Quisieron amenazar al pueblo patriota y el pueblo se fue a las calles", dijo el mandatario ante miles de sus seguidores, vestidos en su mayoría con el rojo característico del partido de gobierno. Ni Maduro ni ningún otro vocero del gobierno se atrevió a estimar la cantidad de simpatizantes que se movilizaron en el acto "en defensa de la revolución".

Obstáculos para manifestantes y periodistas

El relator especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, el uruguayo Edison Lanza, denunció restricciones gubernamentales a la multitudinaria marcha opositora en Caracas ayer, con bloqueo de calles y expulsión de periodistas extranjeros.

La Relatoría tuvo conocimiento de varios episodios "graves" para "restringir y obstaculizar, tanto el ejercicio del derecho a la protesta por parte de los manifestantes como el desarrollo de las cobertura periodística", dijo Lanza a la agencia AFP. "Ya no es una situación de regularidad democrática ni de disfrute de las libertades", añadió.

El encargado de la vigilancia de la libertad de expresión en el continente reseñó la prohibición de entrada a Venezuela o la deportación esta semana de varios corresponsales extranjeros que tenían previsto cubrir la manifestación opositora. Según Lanza, al menos siete periodistas de medios internacionales fueron impedidos de asistir a la marcha.

El sindicato venezolano de periodistas había denunciado que los corresponsales del periódico francés Le Monde, de la radio pública estadounidense NPR y la colombiana Caracol Radio que viajaron a cubrir la marcha no fueron admitidos por las autoridades en el aeropuerto.

Fuente: Agencias

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