Cierto avance ferroviario

Dos empresas alemanas y una suiza parecen dispuestas a participar en la reconstrucción del alicaído sistema.

Insinúan resultados favorables los empeños gubernamentales para recuperar el ferrocarril, condición esencial para que UPM instale una nueva planta de pasta de celulosa en el país. Dos empresas alemanas y una suiza parecen dispuestas a participar de una licitación que se abriría antes de julio para reconstruir y operar todo el alicaído sistema. Afirmó esta perspectiva la reciente visita a Montevideo del viceministro alemán de Transporte, Rainer Bomba, y una treintena de empresarios de ese país y Suiza vinculados al negocio ferroviario. Incluso ya se firmó una carta de intención con la firma estatal alemana Deutsche Bahn. Esta vasta empresa, con emprendimientos ferroviarios en varios países de Europa y otras partes del mundo con 230 mil empleados y operaciones anuales por 40 mil millones de euros, es la que más ha avanzado en sus expresiones de interés.

Todo está, sin embargo, en una etapa muy preliminar que no permite asegurar aún un desenlace exitoso. Los capitales que requerirán las obras en vías, en organizar el pesado tránsito de trenes por varias ciudades y en ampliar facilidades en el puerto de Montevideo están disponibles. Pero su ingreso dependerá de las condiciones financieras que ofrezca el gobierno. Los empresarios europeos que se reunieron con el ministro de Transporte, Víctor Rossi, reconocieron las garantías que ofrece Uruguay en materia de seriedad contractual y estabilidad política y jurídica. Pero el objetivo de todo inversor es que su negocio sea redituable, lo que deja en manos del gobierno preparar alicientes que persuadan el ingreso externo de los alrededor de US$ 1.000 millones que demandarán poner en pie al sistema ferroviario.

Que se concrete esta meta es la condición principal puesta por UPM para construir al norte del río Negro su segunda pastera, que sería la tercera de uno de los mayores rubros de exportación, junto con la carne, la soja y el turismo. Pero la empresa finlandesa también quiere ciertos niveles de garantía de paz laboral, para evitar los conflictos que han afectado a su otra planta en Fray Bentos y a la de Montes del Plata en Colonia. La prioridad de recuperar el ferrocarril ha relegado esta exigencia a un segundo plano público. Pero es un tema que persiste y de solución difícil porque crispa al PIT-CNT, que ya ha adelantado su oposición.

De todos modos, se va avanzando en la cuestión principal, que es crear un sistema ferroviario que permita a los largos convoyes de UPM transitar a no menos de 60 kilómetros por hora, en vez de los 10 km/h en que actualmente se desplazan los trenes en algunos tramos, debido al deterioro de las vías. La definición favorable de este tema queda en manos del gobierno, que a las gestiones realizadas hasta ahora debe agregar el ofrecimiento de condiciones beneficiosas para que las empresas extranjeras confirmen su interés en invertir en el proyecto. Es indispensable que prime el buen sentido económico, aunque pongan el grito en el cielo los sectores de visión corta empeñados en desalentar el ingreso de capitales externos. De lo contrario y si no se contemplan los requisitos planteados por UPM que no sean excesivos, se esfumará la gigantesca inversión proyectada por la empresa finlandesa de US$ 4 mil millones, que por ahora pende, en primera instancia, del hilo ferroviario.


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El Observador

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