Cinco formas de reemplazar la sal

Su consumo en Uruguay duplica lo recomendado. Estos son algunos consejos para reducir su utilización
La sal es uno de los elementos necesarios para el correcto funcionamiento del cuerpo y la vida en general. El sodio contenido en ella ayuda a mecanismos como el de transmisión de impulsos nerviosos y a contraer las fibras musculares. También se encarga del balance de los fluidos corporales en conjunto con el potasio.

De todas formas, solamente se necesita una pequeña cantidad de sal diaria para lograr el funcionamiento correcto. La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda una ingesta diaria de 2.000 miligramos.

Sin embargo, según datos de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular presentados a comienzos de este mes, el consumo de sal promedio en Uruguay duplica esta cantidad.

La mayoría de esta sal excesiva puede venir por dos caminos: los alimentos procesados o los preparados que la incluyen en su receta. Entre los primeros se encuentran los snacks, las carnes ahumadas o curadas; los jugos enlatados; la comida rápida; la pizza y los condimentos.

Según los datos de la Comisión, el 50% de la sal consumida proviene de los productos preparados, mientras que la otra parte procede de la sal agregada por el consumidor.

Si bien el cuerpo suele deshacerse del exceso de sal, para algunas personas este consumo adicional hace que el cuerpo retenga líquidos. Esto lleva a incrementar la velocidad a la que los fluidos corren por la sangre, llevando a un incremento de la presión sanguínea.

La escuela de medicina de Harvard (en Estados Unidos) propone cinco consejos para reemplazar la sal en la comida, reducir su consumo, y llevar una vida más sana.

Incrementar los sabores con especias

Al momento de preparar un plato se puede potenciar la variedad de sabores utilizando hierbas, especias y raíces (como el jengibre y el ajo); e incluso se puede usar otros elementos como vinagre, frutos cítricos y hasta vino.

Dentro de las especias cuentan como destacadas la pimienta negra, la canela o la cúrcuma, mientras que a nivel de hierbas y frutos algunas opciones son la albahaca, el pimentón y hasta el jugo de limón. Todos estos condimentos ayudan a realzar los sabores del plato, a la vez que se reduce el uso de la sal.

Grasas saludables

Varios elementos contienen grasas saludables que agregan el sabor a la comida que también proporciona la sal. En esta categoría entras las nueces tostadas, la palta, aceitunas y diferentes aceites, entre ellos los de soja y canola.

Dorar, saltar y tostar

Saltar o dorar los alimentos en la sartén ayuda a incrementar el sabor. Tostar los vegetales realza su dulzura natural, algo que también sucede con el gusto del pollo y el pescado.

Cuando se cocina al vapor o en microondas, se pueden mejorar los sabores con cítricos o un toque de aceite.

Evitar el pan

El pan contiene una elevada cantidad de sal, no solo para darle sabor sino también para asegurar que la masa crece de forma correcta. Se puede evitar esa sal extra al consumir cereales por fuera del pan: reemplazar las tostadas por cereales combinados con frutas en el desayuno es una buena opción.

Productos de estación

Los alimentos tienen un mejor y más potente sabor cuando son consumidos en su temporada, lo que evita tener que agregarles sal. Consulte en su feria o supermercado por la mejor época para comprar cada ingrediente.

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