Cinco preguntas para entender la situación de Temer

El presidente, afectado por un escándalo de corrupción, sigue perdiendo apoyo político
Por Carola Solé, AFP

La sensación es de 'déjà vu'. Un año después, otro presidente puede caer en Brasil. Tras el impeachment a Dilma Rousseff, su vicepresidente y sucesor, Michel Temer, está contra las cuerdas por una crisis de circunstancias ciertamente diferentes, pero igualmente truculentas.

Varias preguntas y teorías conspirativas planean sobre el terremoto político que, desde hace una semana, tiene patas arriba a Brasil.

¿Por qué Temer recibió a Batista en su casa?

En el epicentro de la crisis está Joesley Batista, dueño de la mayor empresa cárnica del mundo, JBS, y ahora también el supuesto "garganta profunda" de Brasil.

El empresario de 44 años, envuelto en varios escándalos de corrupción, grabó una conversación con Temer en la que éste parece consentir el pago de un soborno.

La embarazosa charla se produjo el 7 de marzo, en el sótano de la residencia del presidente.
¿Por qué Temer recibió a un investigado? ¿Por qué no lo hizo en la Presidencia?

Temer asegura que no sabía nada de los enredos judiciales de Batista y alega que tiene "la costumbre" de recibir a personas de noche en su casa.

¿Por qué Batista fue a EEUU?
Con temor de asistir desde la cárcel a la ruina de su imperio, como le pasó a Marcelo Odebrecht, Batista pactó con la Fiscalía General una delación premiada.

La grabación fue anterior a ese acuerdo. Batista y otros ejecutivos del conglomerado JBS se prestaron a ayudar a la justicia con el rastreo de maletas llenas de dinero entregadas a políticos y más grabaciones. Ninguno pasó por la prisión.

Los empresarios pagaron 225 millones de reales (unos US$ 68 millones), aunque la multa para el grupo puede llegar a los US$ 3.000 millones. Batista sigue la crisis desde Nueva York.

¿Fue el "crimen perfecto"?
El escándalo estalló la noche del miércoles 17 cuando el diario O Globo publicó la exclusiva.

El jueves 18, la bolsa y el real se desplomaron. Un día antes, la empresa de Batista hizo grandes movimientos financieros que son investigados: compró millones de dólares y vendió parte de sus acciones. ¿Acaso Batista sabía cuándo iba a salir a la luz su delación?

"Fue el crimen perfecto", aseguró Temer, al mostrarse como víctima de un complot.

¿Cambió de posición O Globo?


La grabación se hizo pública ese jueves de tarde. En las horas previas, el caldo de cultivo era tal que se rumoreaba incluso que Temer podría dimitir.

El presidente, airado, dijo que no lo haría. El Supremo Tribunal Federal le abrió una investigación.

Tras la exclusiva, O Globo dijo en un editorial que "apoyó desde el primer momento el proyecto reformista" de Temer, pero que el presidente "perdió las condiciones morales, éticas, políticas y administrativas" para gobernar.

¿Hay un plan B?


¿A quién le interesa que caiga Temer? El presidente está convencido de que a los enemigos de sus reformas.

El abanico incluye a la izquierda, poderosos sindicatos de funcionarios y corporaciones que se sienten amenazados por la reforma de las jubilaciones o incluso a agentes de mercado que quieren reformas más liberales.

"'Fora Temer'. OK, ¿pero para colocar a quién?", se preguntaba el columnista Elio Gaspari.

Según la Constitución, si el presidente Temer cayera, el Congreso debería elegir quien completa el mandato hasta 2018.

En la calle se clama por elecciones directas, para evitar que el próximo presidente deba su cargo a decenas de legisladores investigados.

Una medida impopular

El despliegue del Ejército en la explanada de los ministerios de Brasilia fue tan breve como sintomático esta semana.

La medida ordenada por el presidente Michel Temer, tras las violentas protestas del miércoles, duró menos de 24 horas y evidenció la debilidad de su gobierno.

Temer, que lucha desde hace una semana por su supervivencia política, acorralado por acusaciones de corrupción, debió recular en medio de un aluvión de críticas.

Unos 1.500 militares fueron desplegados ese día frente a los ministerios, que quedaron con sus fachadas parcialmente destrozadas y parte de su mobiliario quemado por los ataques durante las protestas para exigir la salida del presidente.

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