Cinco razones para no perderse Stranger Things

La nueva serie de Netflix es un relato imprescindible para todos aquellos que –ya sea por edad o por gusto– aman la década de los años ochenta y todos los productos culturales que de ella salieron

La pasada semana Netflix estrenó la serie Stranger Things, que por varias razones es de visualización obligada entre la oferta del servicio de streaming. Estos son cinco motivos para aventurarse en este relato que combina el horror con las aventuras adolescentes y la cultura popular de la década de 1980.

Stranger Things es una serie redonda

Stranger Things es una historia perfectamente construida y contada que aprovecha el tiempo que tiene –8 capítulos de alrededor de 50 minutos aproximadamente– para contar en varias pistas una historia concreta. La desaparición del joven Will Byers es el centro de la trama, sí, pero también avanzarán a la par el misterio de Eleven, la niña que no habla y tiene habilidades especiales, así como también el relato protagonizado por los adolescentes y mismo lo que pasa en el centro de investigaciones secreto.

Cada una de estas historias que avanzan a la par está bien narrado, bien contado y bien llevado.

Todas las historias confluyen naturalmente en una sola y –aunque se puede admitir algún facilismo– cierran con corrección en su capítulo final.

Los hermanos Duffer, creadores, guionistas y en muchos episodios directores de la serie, pueden estar orgullosos del resultado de su trabajo.

La serie es un espectacular viaje a la década de 1980

Desde el escenario de la historia en un pequeño pueblo del medioeste estadounidense –Hawkins, Indiana–hasta la fecha en la que se ambienta –1983– todo en Stranger Things remite a los ochenta.

Esto, que podría ser simplemente el contexto, es fundamental ya que aprovecha por completo todo lo relacionado a esa década y dispara la nostalgia del más pintado.

Desde los cortes de pelo –el famoso mullet aparece por todas partes a lo largo de los capítulos– pasando por las maneras de vestir, los autos y una inolvidable banda sonora que incluye, entre otros, a The Clash, Toto, Jefferson Airplane, The Bangles y Foreigner, todo remonta al espectador tanto a esa época como a películas y series inolvidables estrenadas durante esos años.

Tiene las mejores referencias

Desde la canción que acompaña a los créditos –y la tipografía de los mismos– que recuerda a John Carpenter, hasta a la presencia sobrenatural constante en la historia que bebe a partes iguales tanto de Stephen King (ya un fanático de la serie) como de Steven Spielberg, todo en Stranger Things remite a los grandes maestros de su época.

Esto no es en demérito de la propia serie, ya que reinventa y reutiliza todos los elementos que hicieron populares a estos mismos referentes –por ejemplo, el grupo de amigos a lo Cuenta Conmigo o It y los villanos gubernamentales a lo ET– en una narración propia y con su valor intrínseco propio.

Su elenco es otro fuerte

Desde el destacado protagónico de una reina de su tiempo como Winona Ryder –para la que la serie significa un regreso a la primera plana– pasando por el rol principal de David Harbour y los adolescentes Natalia Dyer, Charlie Heaton y Joe Keery, el grupo de actores da solidez a la serie. El mayor talento, de todos modos, está en el quinteto de niños que son, en cierto modo, los verdaderos protagonistas de la función.

Los elencos infantiles son siempre un riesgo, pero en este caso Finn Wolfhard, Millie Bobby Brown, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin y Noah Schnapp son un placer de ver.

Su duración es clave

Si bien no está libre de un gancho final que bien puede abrir la puerta a una segunda temporada la narración en Stranger Things es concreta.

La serie se extiende tan solo en ocho episodios, lo que logra que, al contrario de lo que pasa muchas veces en las temporadas de 13 o más episodios, la acción vaya siempre a todo ritmo. Y aunque no falta espacio para desarrollo de personajes o las mismas situaciones, en ningún momento la historia se siente estirada.

Cada episodio cuenta y en cada episodio pasa algo relevante al avance de la trama, lo que la hace ideal para un par de maratones de 4 episodios en cualquier fin de semana.


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